Lo que Irma nos dejó

Paula Henríquez

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – No había caminado por la zona del malecón desde el día antes del paso de Irma. Entonces mi esposo y yo andábamos como locos buscando provisiones, pensando en comprar lo preciso para que no se nos echara a perder por la falta de electricidad, que sin duda alguna nos acompañaría en los días posteriores al huracán. En ese momento no pudo pasarnos por la mente ninguna de las imágenes desoladoras y deprimentes que hoy, justo haciendo la misma tarea, presenciamos.

Desde que avanzas por Paseo, ya se notan los árboles quemados por el salitre, no hay verde en la zona. La arenilla del suelo te recuerda a una playa, pero no son recuerdos agradables, no cuando se trata de una avenida que generalmente permanece limpia o bastante limpia, y que en estos momentos luce como la playa más sucia que podamos imaginar. Aún venden comida para los damnificados, aún hay cables demasiado bajos para el peligro que representan.

El centro comercial Galerías Paseo, que desde antes del fenómeno meteorológico ya parecía de todo menos lo que es, está inimaginable. El mar arremetió con fuerza contra sus paredes, puertas, cristales.

Los alrededores tampoco escaparon de los fuertes vientos y de las fuertes olas.  El edificio de la oficina de Estadística e Información es uno más de los tantos inhabitables. Los kioscos aledaños ya no existen, solo quedan las paredes, o lo que eran paredes, en el suelo, convertidas en montones de escombros.

Lo que antes solía servir como la conocida Feria de B, es solo un montón de piedras y tubos regados por la acera. La gente anda como loca, chocan unos con otros, se llevan lo poco o casi nada que hay en los mercados. Bares, paladares y otros negocios han quedado en ruina total. Aún hoy, a más de 15 días del paso de Irma, parece que la destrucción recién acaba de instalarse en esos sitios. La avenida del malecón permanece cerrada. Dicen quienes han visto un poco más que yo, que con tanto destrozo, hasta dentro de buen rato no se podrá transitar por allí.

Nuestro paseo fue corto al final, no quisimos seguir recorriendo esa parte del Vedado. Nos deprimió mucho, de verdad.  Y yo solo pienso en cuándo pasará todo esto, en cuándo volverá todo a la “normalidad”, a nuestra normalidad.

 

Paula Henriquez

Paula Henríquez: Desde pequeña me han dicho que debo tener cuidado con lo que digo en público. “Piensa antes de hablar, sobre todo delante de los demás”, me decía mi mamá y, entonces, resultaba más un ruego que un regaño. Aún hoy la escucho… y la cumplo, solo que no hablo… escribo. Las letras, las palabras son mi escape, mi salida y las catarsis diarias, las que imprimo en el papel, me reavivan. Y esta foto… me refugia.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *