El paso de Laura por Mayarí

Por Osmel Ramírez Alvarez

Liñeros trabajando el lunes en Mayarí.

HAVANA TIMES – Fue una noche tensa, a la expectativa del paso de la tormenta tropical Laura. Alrededor de las ocho de la noche comenzaron las rachas de viento y las lloviznas intermitentes. El temor de vientos fuertes estaba fundamentado en el comportamiento del meteoro en la isla de La Española, donde la banda norte del sistema fue mucho más severa que la sur, y su paso por las montañas elevadas de República Dominicana y Haití no lo habían debilitado.

Sabíamos, también, que al entrar en el paso de Los vientos y a las costas del sur oriental de Cuba, con aguas calientes, podría convertirse en huracán y constituir un peligro mucho mayor. Por eso esperábamos más. Sin embargo, fue solo eso, rachas esporádicas de viento fuerte y lloviznas a intervalo, principalmente entre las ocho y las once de la noche. Luego de esa hora hubo muy pocos indicios de Laura.

Al parecer, algunas rachas fueron más fuertes en determinados lugares, pues hubo afectaciones serias al sistema eléctrico del municipio. Al intentar restablecerse a las 11 de la noche, solo pudieron hacerlo en un porcentaje mínimo del territorio, porque el 90% estaba afectado con averías en las redes, debido a incidentes con el viento.

Los circuitos de Nipe-Ayúa, Arrollo Seco, Pinares de Mayarí, Guatemala, Seboruco, Guayabo, Arroyo del medio, Granadillo, El Cocal, Ocujal, Nicaro, Levisa y     Cabonico fueron los afectados. Algunas de esas localidades reúnen áreas de las más pobladas del municipio.

La Empresa Eléctrica poco a poco ha ido reparando las averías y restableciendo el servicio. En mi barrio sucedió hoy a las tres de la tarde, con 18 horas de afectación. Para hacer el trabajo más diligente, según informó la radio local, se crearon ocho brigadas de linieros y comenzaron priorizando los circuitos que tienen las estaciones de bombeo de agua a la población, las panaderías u otros objetivos económicos básicos.

Las afectaciones a las viviendas fue mínimo, con solo seis reportes de inmuebles con daños parciales de techos, en tres Consejos Populares: Pinares de Mayarí, Guaro y Guatemala. En la agricultura tampoco hubo muchas pérdidas, porque al menos las frutas como mangos y aguacates se están recuperando para su consumo y comercialización rápida.

Y en los cultivos de plátano, los más vulnerables, prácticamente no hubo perjuicio. Estas plantas cuando son simplemente viradas se pueden cortar y vuelven a crecer y dar frutos; o si ya están ‘paridas’ el racimo sazona ahí mismo doblado y se aprovecha. Solo cuando el viento es más fuerte y polidireccional, que las enrola y tuerce, se daña irremediablemente la planta y debe ser podada a ras de la cepa; entonces hay que esperar un año completo para recuperarla. Lo que, por suerte, no fue el caso.

Enseguida la población ha ido volviendo a la normalidad. Los evacuados regresan a sus casas; los que trasladaron sus bienes para protegerlos, los regresan a su lugar. Y los que no tienen electricidad la reciben de pronto, con gran alivio, y abandonan de súbito el fogón de leña o de queroseno improvisado para volver a la comodidad de las cocinas eléctricas. La vida continúa.

Así hacemos el café.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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