Ella no buscaba poesía, sino algo más concreto

Osmel Almaguer

Ropa secando, Foto: Gregory Israelstam

Casa de la poesía. Escuchaba los textos en la voz de una autora cubana de cierto prestigio, cuando de pronto vi sentarse a una joven a mi lado. No era demasiado atractiva aunque sí tenía cierto encanto. Un no-se-qué que desvió mi atención por un tiempo suficiente como para que intercambiásemos miradas.

Ella hizo una mueca y sonrió. Como quien no disfrutaba de los poemas que allí se leían. Yo asentí con la cabeza convencido de haberla comprendido.

Aparentaba unos 20 años de edad. Lucía sencilla pero inteligente, y si había asistido a aquel recital poético, solo podía ser por dos razones. O acompañaba a alguien o era una amante de los versos. Al menos eso pensaba yo.

¿Vienes acompañando a alguien? Me animé a preguntarle. No, me dijo. Y entonces pensé, esta es la mía. Sensible, discretamente bella y lo suficientemente lúcida como para percibir que lo que se leía allí no era una gran poesía.

Volvimos a cruzar miradas y entonces creí ver en sus ojos el asentimiento a lo que los míos pretendían expresar. Todo fue de maravillas hasta que aquel sujeto se sentó a su lado.

Por la familiaridad con la que hablaban, parecían conocerse desde hacía mucho tiempo. Yo estaba algo molesto porque me habían robado su atención. Tal vez por eso me interesó averiguar lo que ellos conversaban.

Luego, antes de que tuviera la oportunidad de sacar algo en claro sobre el tema que tocaron, se le acercaron dos sujetos más. La saludaron con la misma confianza que el otro. Como si fuera la hija preferida de lo que comenzaba a perfilarse como una especie de gremio secreto.

No obstante, mis dudas solo perduraron hasta el momento en el que llegó un mozo con una bandeja de pastelitos. Entonces una turba de gente, y la susodicha muchacha como la primera de todos, se le abalanzó casi arrebatándole los dulces.

Claro, como no lo percibí antes. En la Habana hay mucha gente que se dedica a “cazar” los refrigerios que brindan las instituciones culturales. Tiene una especie de catálogo, y los ves llegar quince minutos antes de que reparta lo que quiera que sea que se vaya a repartir.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

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3 thoughts on “Ella no buscaba poesía, sino algo más concreto

  • En si tengo muchas poesias.la escribia desde niño..enamoraba,con ellas,a las chicas …a veces me gustaba,solo su cabello(el pelo)…le dedicaba una poesia….tengo muchas!!..y las tengos escritas….originales
    Pero en mi epoca…de estudiante “estoy en una cueva”? sin salida!! aparecistes TU ….aparecio la LUZ..
    Tambien la salida!!??……..Pense que buscaba una poesia!!

  • Ja… esa clase de “intelectuales” copean y pululan en todo el mundo, en menor o mayor número dependiendo de qué tan jodido sea el país, la ciudad en cuestión. Hay quienes inclusive se atreven a presumir la serie de presentaciones libreras, inauguraciones de exposiciones, coloquios, charlas, seminarios y demás actividades culturaloides a las que han asistido, aunque al preguntarles sobre la materia del evento no sepan un ápice; habemos otros tantos que hemos ido conociendo autores y obra sin necesidad de abstenernos de la copita y el ambigú convidado.

  • me parece super noble eso de ir a comer a las instituciones. la veo mas iluminada que si hubiera ido a escuchar poesia. ademas siempre puede ser polivalente.

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