A propósito de Berroa

Osmel Almaguer

Casa en Berroa.

HAVANA TIMES — Berroa es una comunidad al este de La Habana. Su territorio linda con los repartos Alamar y Antonio Guiteras, con el poblado de Bacuranao y el municipio Guanabacoa. Es una comunidad, aunque por el momento solo revista alguna importancia como zona comercial.

En ella, se encuentra enclavada la famosa Zona Franca, con muchos almacenes donde la mercancía fluye libre de aranceles. En ella se encuentra también una de las sucursales de la reconocida marca Mercedes Benz; se trata específicamente de una casa de venta.

Hay una fábrica de Suchel, la más importante empresa de productos de perfumería en el país. Está también la fábrica de calzado Nguyen Van Troi, y la de baldosas.

A pesar de todo ese auge productivo, Berroa es una comunidad espacialmente dispersa y de poca prosperidad. Es una comunidad rural y aislada, con poco o ningún acceso del transporte urbano.

Por suerte, ha sido parcialmente beneficiada con la instalación de líneas telefónicas; cuando se pusieron en las zonas 9 y 10 de Alamar, proyecto que pretendía cubrir el reparto por entero y que, por cierto, luego de diez años aún no se ha concluido.

Pero volviendo a Berroa, que es mi lugar de nacimiento; en un principio era solo un valle con unas cuantas casas de campesinos y dos o tres fábricas, pero después de los noventa fue afectada por la nueva dinámica social imperante.

Y lo fue de dos maneras diferentes: primero con la incrementación de plantas, fábricas y empresas, y luego como destino acogedor de las oleadas de inmigrantes que llegaron huyéndole al Período Especial oriental, del que me han dicho fue mucho peor que el de La Habana, aunque me cueste imaginarlo.

La población de Berroa en los últimos años se ha cuadruplicado. La situación legal de los nuevos asentamientos es confusa. Existe discordia entre las diferentes instancias competentes entre si legalizar las viviendas levantadas o desalojar a sus nuevos vecinos.

Entre ellos existe gente muy buena. Incluso han creado una especie de CDR alternativo, para mantenerse organizados e integrados. Existe también quien llega con malas intenciones, porque entre un grupo de personas siempre habrá gente mala y gente buena.

Hay quien arremete contra los “ilegales” alegando que el índice de delincuencia se ha multiplicado a partir del incremento de dichos asentamientos. Otros abogan por acabar de legalizarlos a todos, para definir la situación, “porque ellos simplemente son ciudadanos cubanos y tienen derecho a vivir donde les plazca”.

Población y empresas se multiplican en Berroa, lo que podría indicar un incremento de la prosperidad, pero no es así. Las fábricas, aunque no todas, tienen también su impacto negativo en el paisaje verde del territorio.

Falta de iluminación, precariedad en la forma de vida de algunos pobladores, falta de seguridad y coordinación, etc., son algunos de los problemas planteados una y otra vez  en las asambleas de rendición de cuentas. Hasta el momento las respuestas de las autoridades se han perdido en dilaciones, recovecos y trámites burocráticos.

Berroa existe ya como comunidad y como tal hay que atenderla. Somos más que unos simples campesinos en las márgenes de una zona industrial.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


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