Los bloques de la discordia

Jorge Milanés Despaigne

Los bloques de la discordia. Foto: granma.cu

HAVANA TIMES — “La rastra trae 600 bloques” me dice Belkis en mala forma.”Muy bien”, le contesté. Pero hay algo que no entiendo, el tiempo de recepción de los materiales y la venta.

Acaba de llegar la rastra, solo veo a la señora recepcionando 300 en estos momentos, y tienes a los estibadores pasando bloques sin recepcionar en almacén, de la rastra para un tráiler. ¿Cómo se entiende eso?

”Son de un subsidio que ya los tenía reservado”, contesta. “¿Y por qué ese mismo tractor vende en las calles esos mismos bloques a diez peso cada uno?”, pregunté “Son bloques de particulares”, contestó.

“Entonces los bloques producidos por los particulares son rojizos, y vienen en una rastra diferente”, le contesté y salí por aquella puerta muy disgustado. “Y ve donde te de la gana”, le escuché de lejos.

Los subsidiados para sacar los materiales del rastro tienen que tener el cheque emitido por el banco, pero quería ver como salían los bloques de esas personas con subsidio que supuestamente Belkis les había vendido.

¿El chofer de la rastra…? ―pregunté en la puerta. Soy yo, relájate mulato, tus bloques los traigo hoy por la tarde.

Pero la torrencial lluvia imposibilitó al chofer regresar. Aunque este sábado el banco no abre, las ventas de bloques que habían entrado el día anterior fueron un éxito. Los estibadores salían y entraban con el tráiler, llevando bloques a ¿…?. (en este caso, están para despachar mercancías dentro de la entidad, no en la calle).

Allí quedaron reservados 300 bloques de la señora que supuestamente los tenía todos reservados, de los 600 bloques. Según la del almacén. Yo continuaba esperando la rastra, y a la 5:00 pm regrese a casa sin bloques.

A las 8:00am, “Desde el jueves te veo aquí”, me dice Belkis. “Hoy domingo no abre la bloquera, te puedes ir que yo me responsabilizo de tus bloques”.

Son demasiados los problemas y, ventilarlos con la administradora es imposible; está reunida, no se encuentra, está almorzando, cosa normal. No puedo confiar en lo que dicen. Estuve allí hasta las diez de la mañana pero no entraron. También se pueden comprar en cualquier rastro, pero el problema radica en el dinero asignado y el precio del transporte a casa.

El lunes a las 7:00 am. cuando Belkis me ve allí sentado, se acerca y me dice: “Dame tus papeles que yo no voy a estar aquí y quiero que no haya problemas con tus bloques cuando entre la rastra”. Obviamente se los di pero continué en el lugar.

Esto no es un caso aislado, en los programas de televisión Cuba-dice, Haciendo Radio y otros, se han tratado estos temas pero, todo sigue igual. Es por eso que ya las indisciplinas, al menos aquí, son cotidianas.

Once y cuarenta y cinco llegó la rastra; todos los que estaban allí me aplaudieron, finalmente pude comprar los bloques de la discordia; ¡Solo los bloques…! Me puedo imaginar lo demás.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


One thought on “Los bloques de la discordia

  • el 7 enero, 2015 a las 5:25 pm
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    Felicidades!!! , ya conseguiste comprar los bloques, por algo se empieza. La batalla que te espera es aún más dura así que fe y adelante. Guarda bien los bloques, no vaya a ser que luego de tanta lucha te los roben. Saludos.

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