De la acera para abajo

Jorge Milanes Despaigne

Vendedor de pajaros en la Calle Obispo de La Habana Vieja. Foto: Caridad

Hoy venía por la calle Obispo rumbo a mi trabajo a la hora en que las tiendas o comercios abren sus negocios.  Desde lejos se veía una aglomeración y pensé enseguida en una cola para comprar sabe Dios qué.

Motivado por la multitud a la que me acercaba, pensé en la pregunta que se haría un canadiense ante ese fenómeno: «¿Para qué hay tanta gente ahí?.” Un mexicano afirmaría: «Ustedes para todo hacen cola».  Y un cubano simplemente, preguntaría: «¿Quién es el último?».

Aunque yo no sentía la necesidad de marcar en la cola, me aproximé para ver ese espectáculo que ya a mi llegada se tornaba violento.  Era fácil entender que había allí el desorden mismo, pues la gente, tratando de entrar, casi rompía la puerta de cristal, pese a los esfuerzos de los tenderos por prohibir la entrada hasta tanto no se organizara la cola.

En ese momento llegó un policía, hizo un rápido estudio de la situación y con su radio inalámbrico en mano, pidió apoyo de los guardias cercanos.  Otras personas como yo, se habían detenido a la distancia para ver la masa como interactuaba en busca de ganar un puesto.  A mi lado, una mujer exclamó: «Esos son los revendedores, que ponen esto malo».

Comprendí que la mayoría de la gente ahí reunida quería comprar algún producto para revender después en otros lugares y sacar una ganancia de la mercancía.

Entonces uno de los policías, que al fin había llegado a la puerta de la tienda, dijo: «De la acera para abajo, de la acera para abajo…».  Debió armarse de paciencia para no empujar a la masa que continuaba igual, hasta que mejor tarde que nunca, se hizo una cola en verdad.

Yo me volví hacia la señora que permanecía junto a mí, quien agregó a su repentina carcajada: “Ay m´ijo, qué cola, van a sacar estropajitos.”

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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