El mundo estaría mejor sin Vaticano

Isbel Díaz Torres

Poster for the visit of Pope Benedict XVI to Cuba in March 2012.
Cartel de la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba en Marzo 2012.

HAVANA TIMES — Después del anuncio de dimisión del actual Papa Ratzinger, el analista mexicano Pedro Echeverría se preguntaba, con muy buen tino en mi criterio: “¿Y si no eligieran otro Papa y desapareciera el Vaticano, cuánto dinero y problemas se ahorrarían?”.

El Vaticano se erige como una de las pocas monarquías sobrevivientes en pleno siglo XXI, y el artículo de Echeverría regresa sobre algunas de las más básicas críticas que históricamente se le han hecho al centro del catolicismo a nivel global.

Los problemas políticos internos son los primeros que se señalan, y estos aluden sobre todo a los publicitados escándalos de pederastia, de las mafias y de los bancos, que sistemáticamente involucran a la Iglesia en todos los niveles.

El artículo pone como ejemplo a los sacerdotes pederastas que en 2010 pusieron en entredicho a las iglesias de Irlanda, EE.UU., Alemania, Austria, Bélgica, México, y hasta al mismísimo Benedicto XVI, que llegó a ser acusado de haber “encubierto” a sacerdotes durante su etapa al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Otro ejemplo de descrédito que se aporta es la quiebra del famoso Banco Ambrosiano (cuyo principal accionista era el Vaticano) en la década del 80 del pasado siglo, en una historia que conecta mafia, finanzas, masonería y religión con operaciones ilícitas que salpicaron a la Santa Sede, la cual pagó 241 millones de dólares a los acreedores de la entidad para silenciar el escándalo.

Pero lo que más parece influir a Echeverría para proponer un mundo sin Vaticano son los ostensibles fondos financieros de esa institución supranacional. Su texto señala una cifra de cerca de mil millones de euros, de los cuales solo el 20 por ciento son destinados a intervenciones caritativas.

Solo el Estado italiano (sin contar regiones, provincias y ayuntamientos) entrega anualmente al Vaticano (en millones de euros): 478 para sueldos de profesores de religión, 258 para financiar escuelas católicas, 44 para cinco universidades católicas, 25 para suministro de servicios hídricos a la ciudad del Vaticano, 20 para la universidad Campus Biomédico del Opus Dei, 19 para contratación en plantilla de profesores de religión, 18 para bonos escolares de escuelas católicas, 19 para el fondo de seguridad social de empleados vaticanos y familiares, 9 para reestructuración de edificios religiosos, 8 para sueldos de capellanes militare, 7 para el fondo de previsión del clero, 5 para el Hospital del Padre Pio, 2.5 para financiar oratorios, y 2 para la construcción de edificios de culto.

Todo ello excluyendo las donaciones que reciben y los aportes de todas las iglesias católicas del planeta, así como las invaluables obras de arte que atesora, las aportaciones económicas de otros Estados, las donaciones personales o empresariales de católicos, y los grandes ingresos de las empresas de propiedad de la misma Iglesia.

Para Echeverría la desaparición del Vaticano aportaría una gigantesca riqueza que permitiría crear millones de empleos y sacar de la miseria y el hambre a millones de seres humanos.

Yo no puedo más que estar de acuerdo, sin embargo, hay una dimensión esencial de este tema que a mí me gustaría recalcar, y está relacionada con la imperiosa necesidad de modificar radicalmente los patrones de relacionamiento de individuos e instituciones, y ello incluye a la Iglesia.

Un esquema tan verticalista, centralizado, profundamente patriarcal y discriminatorio, no puede más que ser un lastre para la humanidad en su búsqueda de libertad, espiritualidad plena, autonomía individual, soberanía a cualquier nivel.

A pesar del tono cínico de los comentarios del periodista Walter Martínez este miércoles en TeleSur al referir las recientes protestas de feministas francesas contra la homofobia en la catedral del Notre Dame, lo cierto es que los sucesos en la Santa Sede han logrado estimular a los activistas anticlericales.

Pero por otra parte, mi trato cariñoso con católicos me ha demostrado la riqueza moral y espiritual de muchos de los individuos que comparten ese credo, y la inmensa potencialidad de transformación que detentan.

Gente inteligente, sensible, capaz de reconocer las profundas contradicciones del sistema que integran, y con voluntad para ofrecer y llevar a cabo iniciativa arriesgadas, iconoclastas, liberadoras, habitan los templos católicos en Cuba, en América Latina, y Europa.

Los he conocido y los he admirado por su valía personal, pero también por su condición de revolucionarios (aplico el término alejándome del maniqueo, gastado y contaminado uso del mismo por el discurso oficialista cubano).

Pienso que están llamados ellos y ellas a adelantar y a definir los cambios que necesita su sistema espiritual, lejos del pensamiento retrógrado, timorato, y muchas veces reaccionario de sus élites.

Por ejemplo, Josep Taberner, rector de la parroquia de Sant Pere de Figueres indica que la iglesia de base agradecerá el gesto de Benedicto XVI y declaró a público.es: “Sus predecesores nunca quisieron dimitir por lo que su dimisión zarandeará a la iglesia en muchos ámbitos”.

“En la iglesia hay más tendencias que en un partido político (…) si viniera un papa de América del Sur quizás podría haber un signo esperanzador”, agrega el sacerdote.

A mi juicio, la hipotética desaparición del Vaticano, más que dinero para sacar de la miseria a los pobres y mantenerlos en el imperante sistema de dominación actual, serviría como ejemplo de desconcentración de poder, de dilución de las hegemonías.

No soy tan ingenuo como para pensar que la actual circunstancia ha sido la intención del Vaticano, ni que se trata de un acto de humildad de Ratzinger (a quien las condiciones físicas le impiden continuar su mandato); digo que se ha removido un poquito la invulnerabilidad del sistema, de modo que permite soñar otros futuros diferentes.

Un rayo ha caído sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro, el Papa se recupera de una intervención quirúrgica al corazón antes de abandonar su cargo… quienes gustan de incentivos trascendentales tienen la mesa servida.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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29 thoughts on “El mundo estaría mejor sin Vaticano

  • Claro que no hubo una respuesta, el que calla otorga.

  • y la iglesia no tiene siglos repitiendo como eco lo mismo? te pregunto yo a ti 100%…

  • Por última vez, nuestra traducción de los signos de los tiempos (las cuestiones mundanas) están permeadas por nuestra fe y nuestras expresiones se deben a ese convencimiento. Si yo te digo que el aborto es un asesinato y tú dices que no y lo apoyas. Entonces ambos estamos asumiendo posturas desde elementos de fe distintas. ¿En qué momento un embrión-feto es un ser humano? Para tí, rn un momento indeterminado, para mí desde el mismo instante en que se unen el espermatozoide y el ovulo. ¿Eso no son cuestiones de fe?

    S@lu2 wzaldivar

  • Jose Luis: Por supuesto que espiritualidad y religión no son la misma cosa, pero también es cierto que “espiritualidad” es un término más amplio que incluye a las religiones como la católica y muchas otras. Usé la palabra con toda intención, no como sinónimos.
    Sobre la necesidad de saber en qué se gastan “los dineros del reino” (parafraseando a Les Luthiers), estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero los reclamos porque en Cuba se maneje con transparencia el presupuesto, y que se pueda hacer un presupuesto participativo, entre otros temas, no es algo que yo no haya dicho en otras ocasiones. Espero que entonces, eso me de el derecho a ahora, que estamos hablando del Vaticano, cuestionarle cómo gasta los millones que obtiene proveniente de todo el planeta, y lo que es más importante, el modo en que se organiza y funciona.
    Walber y Oppiamo: De nada vale oponer argumentos como esos de que “son cuestiones de fe” y que yo, simple pecador adoctrinado por los estalinistas, no puedo comprender. Ha quedado bien claro que me he referido a las cuestiones mundanas de esa institución integrada por seres humanos, y con capacidad de cambiarla (seguro conocen el Concilio Vaticano II). Pero si ustedes desean regodearse en sus respectivos amores por Dios, la Iglesia, el Vaticano, y el Papa, y tenerlo todo como la misma cosa… y adorarla… me parece muy bien que lo hagan. Aquí me quedo leyéndolos extasiado.

  • Walber, que alegría leerte, me da gusto esa vocación,…pero tú estarías entre harapos , con el Seráfico ,y yo …sinceramente, hubiera elegido estar en la corte de Inocencio III, …ambos, tendríamos el mismo el mismo Señor, el mismo Dios, y ambos nos salvaríamos, porque Jesús murió y resucitó para todos, por todos. Yo si creo en el boato y el fasto de la liturgia, es más lo exijo, …todo ese oro es insuficiente, para alabar la Majestad de nuestro Padre, son tiempos estos convulsos (las ideas marxistas , populistas, han calado profundo, incluso y lamentablemente en la iglesia, como dijo Pablo VI “el humo de Satanás ha entrado por alguna fisura en el templo de Dios.. .”donde nos escandaliza la palabra “oro”, pero no es malo referido a los vasos, y las custodias, y los ornamentos para El, porque merece más…A mi si me gustaría , volver a escuchar el “Accipe tiaram tribus coronis ornatam, …”

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