Mi propio proyecto del barrio La Puntilla

Irina Pino

Charco de aguas albañales, Esquina de Cero y 1era, Miramar, La Habana.

HAVANA TIMES – La Puntilla, en Miramar, donde vivo, es un barrio decadente. Aquí todo se deteriora y a nadie le importa.

Hace más de cuatro semanas que un charco verde de agua pestilente decora la esquina de calle Cero y 1era. Ese hecho se ha reportado a la Empresa de Aguas de La Habana y no acuden para hacer labores de limpieza.

Lo último que dijeron en el Departamento de Aguas Negras (albañales), fue que ellos ahora no disponen de un equipo. Entonces, ¿qué? Nuestras casas se llenan de moscas, mosquitos, plagas de todo tipo que luego se convertirán en epidemia…

¿Qué hacer ante tanta incompetencia, desidia?

Propongo una idea, restaurar el barrio de manera radical.

Tenemos un centro comercial del mismo nombre, donde la mayor parte de la mercancía que se oferta es solo para bolsillos inflados: latas de atún, vegetales y frutas en conserva, aceite virgen de oliva…, alimentos que para las personas de un salario mínimo solo forman parte de la estantería.

Centro Comercial La Puntilla

Punto y aparte son las ropas del primer piso y la boutique, caras antiguallas y ropa de mala confección. Mercancía polvorienta, que no se vende.

Me gustaría que esta tienda tuviera precios para todos los bolsillos, convocaría a diseñadores de ropa nacionales para vender sus modelos. En azoteas y sótanos se cultivarían alimentos orgánicos, a precios asequibles para todos.

Convertiría el Cimex (gran edificio de oficinas corporativas) en un hotel de lujo, sustituiría las oficinas por habitaciones con jacuzzi y demás comodidades. Inversión que generaría ingresos para hacer obras sociales.

Al edificio Riomar, por décadas cayéndose a pedazos, se lo vendería a un inversor para que lo restaurara, con la condición que dejara uno o dos bloques de apartamentos para sus propietarios y para la gente más necesitada de vivienda de esta zona. Los restantes podrían ser alquilados.

El Edificio de oficinas de la corporación Cimex

Parte de los ingresos del hotel Sierra Maestra (otrora Cimex), servirían para los gastos de alcantarillados tupidos, nuevo alumbrado público en las calles, limpieza de la playita (basural permanente de ofrendas religiosas y porquería que tira la gente). Después de su purificación, construiría una infraestructura en sus rocas, con caminitos de hormigón y sombrillas, habría suficiente arena para tapar el diente de perro.

Enfrente, zona despejada (ahora con un timbiriche de mala muerte, donde venden pan con puerco grasoso, refrescos, y se escucha el horrible reguetón), se erigiría un inmueble con varios pisos. Este incluiría: biblioteca, sala de video, local para practicar yoga, cafetería, local para disfrutar de bandas de música rock, restaurante y hostal.

Nuestro parque de la calle Cero, con oscuridad absoluta por las noches, porque hace algunos años después de una “restauración”, se llevaron sus faroles…, lo volvería a iluminar, como corresponde. Pondría bancos en los sitios vacíos, bancos que fueron sustraídos en la negrura cómplice, por ladrones de poca monta que quizás se lo hayan vendido a gente que los necesitaba en su jardín.

Parque de Cero, sin faroles

Urge hacer algo con el bosque de casuarinas, frente a este parque, que ha permanecido cercado por más de dos años, impidiendo el acceso de la gente por sus senderos, con el fin de construir la embajada de Qatar.

Con la curiosidad de que los carteles del proyecto fueron retirados, debido a que los vecinos los pintaban, echándolos a perder, a modo de protesta.

Lo primero que haría es desmantelar el cercado, contratar a jardineros para quitar la maleza que reina en el lugar. Con ayuda de un diseñador de paisaje se haría un proyecto naturista que llevaría una fuente central y bancos de madera, para realzar la belleza y darle vida al bosque.

¿Qué más? Se admiten sugerencias para mi sueño.

(Haga clic en una imagen para ver la galería.)

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Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.



5 comentarios sobre “Mi propio proyecto del barrio La Puntilla

  • Irina, bien lo dice nuestro Presidente Díaz Canel, somos continuidad, por tanto, hay que darle continuidad a lo hecho, tu sueño sería el cambio, una perspectiva nada a tono con la política actual

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  • Un sueno muy realista, un sueno que debiera hacerse realidad y no costaria tanto…excepto en Cuba. El precio seria eliminar a todos los que han contribuido a ese deterioro, que siguen en el poder. Nada, la continuidad que continua.

    Respuesta
  • Gracias a todos por comentar. Podríamos hacer una convocatoria para buscar recursos en el extranjero…

    Respuesta
  • Hola amigos, ya vino Aguas de La Habana y retiró toda el agua sucia de la esquina de Cero y 1era. Al menos un cambio.

    Respuesta

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