Permiso para salir de Cuba (El comienzo)

Irina Echarry

HAVANA TIMES, 15 feb — Le habían dicho que los trámites eran de muerte*. Salir de Cuba de modo temporal o definitivo, cualquiera de las dos versiones, no es el espacio de tiempo que más quiera recordar quien decida dar este paso.

Sí, como las grandes decisiones en la vida, para salir a conocer otro país o visitar amigos o familiares residentes más allá del mar que nos rodea, hay que estar dispuesta a todo.

La Nena quiere salir a estar más de un mes con su novia. (Ya saben que no es cubana y 1 mes es el tiempo que dura la visa de turista aquí). Quieren convivir sin la premura de los 30 días sobre sus cabezas.

El primer paso es sacar un pasaporte.

Es sencillo. Solo debe haber ahorrado 55 cuc (60 usd), y dar el viaje hasta la Delegación Territorial de Inmigración. La oficina que le corresponde a la zona donde vive está situada en un reparto con un bonito nombre: Mañana.

¿A quién podría no gustarle el nombre de “Mañana”?

Pero uno puede salir una mañana y llegar a la mañana siguiente al reparto Mañana, si no se tiene un auto particular o dinero para alquilar uno.

Allí solo entra una guagua que recorre unos pocos kilómetros. Hay que caminar…y caminar…hasta encontrar la Delegación escondida al final de una calle.

Alrededor pululan negocios privados, listos para asumir las necesidades de los que hacen trámites con los oficiales de Inmigración. Alguien le pregunta si desea comprar sellos, otro que si va a hacerse una foto y un señor recostado a la cerca de la Oficina le propone el servicio de su taxi.

La Oficina es una casa de dos plantas, con un patio techado bajo el que esperan sentadas y de pie alrededor de 100 personas.

Para solicitar el pasaporte debe llenar una planilla, pegarle una foto y los dos sellos de 55cuc (1375 pesos en moneda nacional).

Como llenar planillas nunca ha resultado un arte fácil para ella, acude a la primera de las casas que ofrecen escribir los datos con su máquina de escribir. Una señora, con aspecto de maestra escolar, se sitúa detrás de una de esas viejas máquinas rusas y va preguntando nombres, fecha de nacimiento, organizaciones políticas a las que pertenece, si tiene familiares residiendo fuera del país, filiación política de quienes viven en su casa. Último centro de trabajo en el que laboró; a dónde piensa viajar y por cuánto tiempo…entre otros detalles.

Unas semanas antes la Nena había dejado de trabajar para el Estado, con la idea de sentarse a escribir otra novela (algo a lo que se he dedicado casi toda la vida), declara que es escritora y fotógrafa free lance.

Pero como sabe lo que podría pensar un oficial uniformado de esta clase de profesión (free lance o escritor independiente casi es sinónimo de mercenario), agrega que es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Paga los 20 pesos correspondientes a la señora detrás de la máquina, quien le advierte que realizó una copia de los datos tomados en su planilla, por si volvía en otra ocasión “tener eso adelantado.”

No discute ese asunto con la señora mecanógrafa. Más bien está apurada en entregarlo todo y recibir, ¡oh, milagro! su pasaporte en menos de una semana.

Al menos el primer paso está dado. Ahora le toca el turno al Consulado.

¿Podrá la Nena vencer esa extraña aprensión que (según me cuenta) nos envuelve cuando decidimos entrar a una Embajada o Consulado?

Continuará….
—–

(*) Si no eres cubano/a no puedes imaginar lo que implica intentar visitar a alguien en otro país. Quizá desde cualquier país del tercer mundo es legalmente complicado hacer un viaje a otro semejante o a un país rico, pero apuesto que en el caso nuestro, desde esta isla, es el doble de difícil. El siguiente relato, en varias partes, dará una idea de lo que pasa cuando eres cubano/a.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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7 thoughts on “Permiso para salir de Cuba (El comienzo)

  • Hola,nunca he escrito en un sitio similar y no sé muy bien como funciona esto…Necesitamos ayuda,mi novio es cubano,yo vivo en Madrid y no se como podemos hacer para que pueda salir de alli, ni que trámites habría que hacer!!!!

  • Hola, me surge una pregunta y pude qu sepas que puedo hacer,mi novio es cubano y quiere venir a madrid,sabes algüna forma?Si es en principiio sölo un mes se facilitan las cosas?

  • MUY BIEN IRINA. AHÍ HAY MADERA DE NARRAORA. ESPERO EL SEGUNDO

  • Este capítulo es apenas una pequeña parte en un proceso que me atrevo a calificar de deprimente y desgastante en extremo, por no hablar ya de los cuantiosos emolumentos que conlleva .Al final comprendes que resulta más fácil conseguir una visa de un país receptor que salir del propio. Triste.

  • Jejeje, la vieja y buena oficina Este del Reparto Mañana de Guanabacoa. Cuánto recuerdos de ese salón de espera!!!

  • ¿Cuantos capítulos tendrá este reportaje? jajajajaja… Te llamas Irina o Sherezada? jejejeje… Suerte con el Sultán

  • Yo tuve que inventar para irme a Europa, cuando lo de TTT, casi me hacen una encerrona, espero que eso cambie algún día en Cuba, Irina, suerte para la Nena, que la va a necesitar para ser feliz en este mundo.

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