Pacto con la soledad

Irina Echarry

ancianos-en-la-calleHAVANA TIMES — Mi amiga Inés está en crisis, cree que no tiene sentido seguir viviendo: todo le sale mal, no está tranquila en la casa ni en el trabajo, una ruptura amorosa ha develado su falta de amigos. Solo me tiene a mí, dice.

Mientras la escucho, una señora de unos 70 años hurga en un tanque de basura cercano. Pudiera ser mi madre, le digo, o cualquiera de nosotras dos dentro de 30 años. Mi amiga tiene el antecedente de un intento de suicidio.

Hace más de una década otra decepción amorosa la hizo tomar muchas pastillas con alcohol. Yo misma la llevé a hacerse el lavado de estómago y luego estuve con ella en el departamento de siquiatría del Hospital Calixto García. Nos conocemos desde niñas.

Si me pusieran a escoger entre el temor a la muerte y el miedo a la vejez, no dudaría en decir que me sobrecoge más el segundo. La vejez tiene un rostro muy feo, sentenció Bernard Shaw, y es lógico que no se refería solo a las arrugas o a las enfermedades provocadas por el acopio de años.

Inés no sabe quién es ese Shaw ni le interesa averiguarlo, sigue contando sus cuitas amatorias. Le pido que se fije en esa señora, ella sí tiene problemas mayores.

Anciano-por-el-maleconLlegar a viejo es terrible, a pesar de que muchos lo adornen con frases lindas. Es cierto que se puede emplear el tiempo en cosas instructivas, útiles, beneficiosas, etc.; demasiado bonito, hay que mirar la otra parte, el día a día. No todos envejecemos de la misma manera, ¿qué me tocará a mí?

Para muchos dejas de importar; tus opiniones no son escuchadas. Debes tragarte tus amarguras, porque la gente quiere alegría. A quién le importa si tu juventud se fue en el Cordón de La Habana o alfabetizando en la sierra del Escambray, marchando los domingos, preparándote para la defensa o en trabajos voluntarios.

Un viejito nos ofrece maní tostado, lleva una gorra medio sucia y una sonrisa triste. Le compro unos cucuruchos a pesar de la sed. Le compro, porque creo que depende de esa venta para sobrevivir.

Otra señora se acerca con un perrito, le quita la cadena al llegar al parque para que corra y orine, pero ella no suprime esa mueca tan parecida a la de mi madre cuando está cansada o algún dolor la aguijonea.

Mi amiga sigue sintiéndose infeliz, quiere tomar algo que la haga dormir durante cinco días, cree que cuando despierte su tristeza se habrá esfumado. Si entrara ahora a una consulta, el médico de turno la vería alterada y le daría las recetas que necesita.

viejo-durmiendo-en-parqueLe digo que no es buena idea, es mejor afrontar las dificultades y lo de ella no es tan serio; peor están los viejos, le repito. Muchos pasan sus días haciendo colas, alimentándose mal, sufriendo el maltrato de los más jóvenes y el rechazo de los médicos; relegados por las familias o poco atendidos por un Gobierno que ayudaron a triunfar.

El futuro será peor, somos el país más envejecido de Latinoamérica y las medidas que se toman no son suficientes. Dentro de 15 años el 30 por ciento de nuestra población será mayor de 60, habrá menos gente sosteniendo el país. El tiempo para la jubilación ha aumentado, hay que pagar los asilos y las casas de abuelos, escasean los medicamentos, el transporte sigue pésimo. Y la soledad. Me aterra llegar a vieja y que la soledad se apodere de mi vida. No hablo de estar sola, sino de saberse sola, no poder contar con nadie.

Miro a mí alrededor, los minutos corren; Inés sigue imperturbable con su cháchara insípida; sé que no es el momento y contengo las ganas de gritarle que no quiero envejecer cerca de una suicida frívola.

Qué bueno que te tengo cerca, dice y se levanta del banco. Me invita a caminar y nos vamos. Atrás quedan los viejos y sus achaques. Por hoy, mi amiga no intentará pasar del otro lado, prefiere enfrentarse a la vejez.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.


14 thoughts on “Pacto con la soledad

  • el 3 agosto, 2015 a las 4:06 pm
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    Yo vivo solo, a la gente le da miedo la soledad, a mí no, me siento bien, me hace bien. Diario aprendo, reflexiono, acepto. He distinguido entre depresión y aburrimiento. No confundo los términos. La primera es terrible, la segunda tiene solución.

    He encontrado que la peor soledad es la del hombre casado. Me levanto todos los días y me doy cuenta que no me he peleado con nadie, ni he discutido ni me han insultado. Una gran ventaja de vivir solo.

    Desde México.

  • el 1 agosto, 2015 a las 11:34 pm
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    Iri, demoledor…y sensible…no estas solaa…jamas
    soy de ti….como dijo octavio paz….gracias

  • el 31 julio, 2015 a las 12:39 pm
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    Iri muy triste esto. Saludos

  • el 31 julio, 2015 a las 5:34 am
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    Cuando cargues con una Irinita o un Erasmito todos esos miedos se irán a bolina…

  • el 30 julio, 2015 a las 7:29 pm
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    Irina, si como das a entender estas entre los 35 y 40 años, considero prematura tu preocupación, y supongo también por tu perfil que tu miedo es mas hacia la soledad que a la vejez en si. Claro que, como dices, no todos envejecemos igual, estas opiniones son muestra de ello.Pero es una verdad bíblica en la boca de Jesús que no nos debemos afanar por el día de mañana pues cada día trae sus propios afanes. Si analizas mejor,con preocuparte y no ocuparte no resuelves nada. Un proyecto de vida que incluya a otras personas( pareja, hijos), una profesión que te guste y cuidar de tu cuerpo y mente, son elementos que fortalecen nuestra vejez futura a prueba incluso de desidias gubernamentales y carencias económicas.

  • el 30 julio, 2015 a las 12:00 pm
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    Irina, yo también sentí miedo a la vejez, pero eso fue cuando era joven, ya hoy tengo 75 años y desde mucho tiempo atrás, le perdí el miedo por que ya ella sera mi compañera hasta el último día, tampoco le temo a la muerte, ella es necesaria y la solución a nuestros problemas, además son tantos los que se han ido antes que yo que ya me da igual estar aquí que allá sabes por que? por que tengo a DIOS a mi lado siempre y EL no me abandonara nunca

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