Lecturas en las tabaquerías

Irina Echarry

Cigar factory reader.

HAVANA TIMES, 29 dic — Andaba por la adolescencia cuando me interesé por los/as lectores de tabaquerías. Ya había caído en la redes de la pasión por los libros y estaba convencida de que ese era el mejor trabajo que una pudiera hacer: pasarse el día leyendo y recibir dinero por eso.

No sé en qué momento cambié de parecer. Tal vez cuando supe que existían horarios obligatorios  para determinadas lecturas. O la timidez me recordó que no me iba a sentir muy bien delante de tantas personas. O quizá otras pasiones desplazaron el deseo, así ocurre a esas edades.

Muchos años después me encuentro con alguien que es torcedor en una de las más famosas fábricas de tabaco: Partagás.  Enseguida pregunto si continúan los lectores.

El muchacho me cuenta que todos los días por la mañana realizan la lectura de las noticias publicadas en los periódicos nacionales. Solo los nacionales y oficiales; más tarde comienza la lectura de libros.

Han pasado muchos días y no recuerdo los títulos, pero me asombré al escuchar que la mayoría tenía que ver con la guerra, sobre todo la segunda guerra mundial, entre ellos uno sobre el Mariscal Shucov; luego respiré algo aliviada cuando dijo que en algún momento les leyeron los tres tomos de El Señor de los Anillos y alguna que otra novela.

También supe, conversando con un escritor cubano, que unas pocas veces se han organizado lecturas a través del Instituto del Libro para que los/as creadores vayan a leer su obra a las tabaquerías. El escritor dijo que no se sentía bien haciéndolo pues percibía que a las trabajadores no les interesaba su obra.

No estoy en contra de ningún libro, pienso que de cualquiera se aprende algo, pero creo que las tabaquerías ofrecen un espacio que debiera aprovecharse mejor.

Recordemos que los/as tabaquerías han sido “problemáticas” a lo largo de la historia, en gran parte por la labor de los lectores.

No por gusto en 1866 el gobierno español prohibió las lecturas en los talleres de tabaquería con la sospecha de que colaboraban con la labor revolucionaria.

Teniendo en cuenta que mediante la lectura se puede avanzar desde el punto de vista cultural e ideológico, lo ideal sería preguntar a cada trabajador/a lo que prefiere; aunque por lo que escuché me parece que están bien adoctrinados: muchos/as pedirían lo mismo que ya conocen y unos/as pocos/as cruzarían la frontera de lo acostumbrado.

Otra solución más costosa y casi imposible en Cuba es que cada uno/a tenga su computadora y escoja el Audio eBook que desea.

Pero de seguir con un lector o lectora para todos/as, pudiera intentarse por ejemplo ser más plural a la hora de las noticias y no centrar la lectura solamente en la prensa oficial, cuando además se puede dar a conocer la prensa alternativa y lograr que los/as trabajadores se sientan mejor informados.

Eso, en caso de que ellos/as quieran escuchar noticias, porque lo más sensato es no imponer las cosas: hacer una lista de opciones con sus propuestas y escoger de ahí los temas y los libros que ellos/as van a disfrutar.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.


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