La anexión en los tiempos (del regreso) del cólera

Erasmo Calzadilla

HAVANA TIMES — En años recientes los ciudadanos de Puerto Rico e Islas Malvinas fueron consultados sobre el estatus de su respectivo territorio. En ambos casos prefirieron la anexión o integración a una metrópolis primermundista antes que la independencia. Si a Cuba le dieran la posibilidad de escoger ¿Qué decidiría?

Medio siglo de “socialismo” ha erosionado el sentido de pertenencia a un territorio y a una cultura; patria es aquí una palabra en vías de extinción. Ninguna dictadura, ningún bloqueo, ni siquiera el neocolonialismo norteamericano pudo conseguir tanto desarraigo.

Buena parte de los cubanos residentes, sobre todo los jóvenes, anhela escapar. Bien hacia el norte, pero igual si el destino es Ecuador, Chile, China… El asunto es marcharse a cualquier rincón del planeta donde exista la esperanza de salir adelante, aun a costa de enormes sacrificios.

Ilustración por Manuel Herrera
Ilustración por Manuel Herrera

Yo mismo, soy un buen ejemplo de desarraigo: No me enorgullece un pueblo que acepta tranquilo una dictadura; los símbolos patrios me provocan repugnancia. Si no fuera por mis viejos hace rato hubiera levantado el vuelo.

Pero eso no me impide comprender la perversidad que ronda al tema Anexión. Por supuesto que los habitantes de un país con pobreza crónica añorarán “integrarse” a cualquier vecino rico que les abra las puertas, pero esa es solo una parte de la historia.

La responsabilidad del rico en la pobreza crónica y estructural del pobre es la otra. Sería muy injusto y miserable evocar lo primero sin recordar lo segundo.

Incertidumbre

En menos de veinte años la escasez de combustibles fósiles y el cambio climático desatarán una crisis global. Habrá guerras, migraciones y alteración de los límites fronterizos. Algunos analistas consideran que como resultado las pequeñas naciones se integrarán en grandes bloques, perdiendo en el trance la soberanía.

Si ello ocurriera ¿hacia dónde gravitaría Cuba? ¿Hacia el norte o hacia el sur? La tendencia actual es hacia el sur, pero quién sabe mañana.

En cualquier caso será difícil conservar libertades y derechos individuales en medio de convulsiones sociales; ya lo estamos viviendo.

Y hasta aquí mi análisis geoestratégico futurista respecto a la anexión.

40 thoughts on “La anexión en los tiempos (del regreso) del cólera

  • el 26 enero, 2014 a las 9:07 am
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    Antes que Nada en total desacuerdo con el gobierno de mi Cuba Pero siempre independentista, respeto la opinion de otros pero creo en nuestra independencia.

  • el 26 enero, 2014 a las 2:26 am
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    De acuerdo. Precisamente casi todos los que opinamos aquí de algún modo buscamos reparar -y sobre todo evitar que recurran – esas injusticias, cada cual según su punto de vista. La lucha será larga, pero ya empezó…

  • el 25 enero, 2014 a las 7:23 am
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    Isidro:

    Es verdad: Y una vez hubo esclavos, y una vez hubo una segregación racial espantosa; y antes de eso, masacres de indios como la de Wounded Knee; o linchamientos de negros. Pero ¿Sabes qué? No ha habido libros, alegatos, peículas, reportajes period{isticos, ensayos de historia, et, más autocr{iticos y más condenatorios de todas estas cosas, que los que han hecho los propios norteamericanos, cosa que me llena de orgullo.. Mientras tanto, las víctimas de la UMAP, por ejemplo, no han recibido un desagravio siquiera.

  • el 24 enero, 2014 a las 10:55 pm
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    Bueno, no hace tanto que un tal Joseph Mc Carthy, estadounidense, senador y al parecer muy patriota, puso a temblar a toda la nación, y desató la mayor cacería de brujas de que tenga noticia en la historia de EEUU. Al conjuro de las acusaciones que el señor lanzaba contra todo aquel que le pareciera comunista o “rojo”, el chivatazo se puso a la orden del día en la gran nación del Norte, y bola de gente con alguna inclinación sindicalista o ligeramente de izquierda tuvieron que comparecer ante las audiencias congresionales, para dar cuenta de sus actividades y, en más de un caso, echar pa’ lante a María Santísima. Otros, con más suerte se cuidaron mucho por aquellos años de expresar desacuerdos con la línea oficial, en medio de los avatares de la Guerra Fría. Así que, Jorgealejandro, una vez más, en todas partes cuecen habas…

  • el 24 enero, 2014 a las 2:36 pm
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    Amigo, te paso la antorcha para que profundices. En cuanto a mezclar las cosas… Pero es precisamente… yo pienso que están muy mezcladas.

  • el 24 enero, 2014 a las 12:44 pm
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    Pero los que menos se fajan de todos son los que se fueron echando por las mismas causas que ahora, desde la distancia y con la panza llena, quieren que sufran los demas cubanos, como si ellos, fueran unos seres superiores, cuando no son mas que unos oportunistas que procuran estar siempree a favor del viento, sople desde donde sople. Esos no son revolucionarios, ni contrarrevolucionarios: Son la vieja guardia de sinverguenzas de pro.

  • el 24 enero, 2014 a las 10:04 am
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    Miranda:

    Argentina está llena de europeos, lo sé, pero son en su casi totalidad inmigrantes que se han ido aplatanando a través de los años: españoles, italianos y judíos (y las mezclas entre ellos) en su mayoría, pero casi todos dicen: “soy argentino” si alguien les pregunta, y con mucho orgullo, además, algo que nunca falta en el Río de La Plata. En las Malvinas hay una “colonia” británica, entendida ésta como descendientes directos de súbditos de la Pérfida Albión, también llamados kelps. Ellos nunca han jurado la bandera argentina, ni cantado el himno. Se sienten británicos por ascencencia y cultura y esto es lo que define la “britanidad” de las islas, porque el factor cultural pesa mucho. Si se sientieran gauchos, otro gallo cantaría…

    Mira tú, sin embargo, que los australianos, teniendo el mismo origen, nunca reniegan de ser aussies. Y en lugar de God Save the Queen, cantan Waltzing Mathilda. Esto de las identidades hala mucho.

    Entiendo perfectamente que a los boricuas les vaya bien en lo material, vamos, no son bobos, viven al amparo de la mayor potencia del mundo. Pero como ya te dije, ni son soberanos ni son miembros de la Unión. O sea, ni fu, ni fa.

    En cuanto al detalle del “amo”. ¿Te imaginas qué pasaría si cada vez que a un individuo le desagrada el Gobierno de su país le pide la anexión de su país a EEUU, o al menos que éste lo deje vivir en suelo estadounidense? ¿Qué crees que hará el Departamento de Estado ante la potencial avalancha de sirios, egipcios, norcoreanos, tailandeses, ucranianos, centroafricanos, libaneses, por no hablar ya de la habitual cola de cubanos, dominicanos, mexicanos, ecuatorianos y sigue contando…? ¿Les alcanzará con Ellis Island para resolver el problema? Piensa, piensa…

  • el 24 enero, 2014 a las 1:13 am
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    Isidro, las Malvinas como la Argentina entera son todos descendientes de europeos, de hecho los argentinos son los europeos del cono sur, todos los que viven en las Malvinas son tan argentinos /europeos como los demas, el hecho de que prefieran vivir en un pedazo de tierra gobernados por otra nacion, no los hace sentirse menos argentinos, su unico desapego es ser lo suficiente inteligentes para preferir que los gobierne una nacion civilizada y cuerda antes que vivir bajo el descalabro que se vive bajo los gobernantes tercermundistas que dirigen al pais,los portorros son igual, tienen cinco generaciones naciendo en los EU y no hablan ni espanol y te dicen que son boricuas, sin embargo saben que viven mejor bajo el estatus que tienen antes de que venga un loco y que por tal de ser “independientes” los pongan ha usar el periodico de papel de ban-o, y me arriesgo a decir que si hacen una encuesta en toda latinoamerica, todos escogieran que una nacion prospera del primer mundo los arropara bajo su manto, si no fuera asi no arriesgaran sus vidas brincando fronteras para establecerse en paises extran-os y son la gran mayoria los que hacen hasta lo imposible por radicar a su familia a vivir fuera de su terrun-o. Como ves , otra cosa jorobada que tiene el cubano que prefiere tener Patria aunque tenga que vivir bajo la orden absoluta de un Amo.

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