Fobia a los medicamentos

Erasmo Calzadilla

Mi barrio.

A las diez de la mañana retumbó la puerta como si el mismísimo dueño la estuviera golpeando.  El que sea, o es un fresco, o es de la familia, pensaba en lo que abría de un tirón, y con la leche medio cuajada.  Del otro lado esperaba impaciente una experimentada enfermera.

Es para lo de las goticas, dijo presumiendo que estábamos al tanto.  La del blanco uniforme tomó asiento, apuntó nuestros nombres en una libreta, extrajo de su bolso un pomito ámbar no sellado y pidió a mi abuela que abriera la boca y alzara la lengua para depositar el medicamento.

Eran unas goticas homeopáticas que están repartiendo con el benévolo fin de elevar las defensas (del organismo) y preparar a este para una próxima vacuna contra el H1N1.  Me parecen excelentes tales acciones por el bien de la salud de las personas, lo reconozco y lo felicito, pero ahora voy a otro punto.

Aquella enfermera autoritaria pasando de casa en casa y poniendo a todos a levantar la lengua me pareció de pronto la síntesis misma del socialismo caribeño, y no me gustó.

Mi abuela, acostumbrada a las campañas y activista de muchas, se dispuso de inmediato al reparto de la hostia, pero el orgullo y la irritación a mí no me lo permitieron, aún sabiendo lo que me esperaba.

La embajadora del MINSAP se puso molesta y pidió explicaciones. Para salir de ella y de tal situación incómoda mentí contándole de mi fobia a los medicamentos nacida a raíz de mis estudios universitarios (soy licenciado en farmacia).

Luego le sugerí firmar un Hago Constar donde quedara claro que asumía la responsabilidad de mi negativa. Mientras tanto mi abuela, puesta de parte de la enfermera, me desmentía haciéndome quedar como un loco.

Pero la cosa no terminó ahí, luego otra activista me montó una emboscada en el edificio, y como tenemos mucha confianza, por ser una vecina de años y además haber sido ella una de mis maestras de la infancia, poco faltó para que me agarrara por una oreja y me arrastrara hasta el policlínico donde estaban repartiendo las goticas.

Se que la decisión de no someterme al tratamiento preventivo contra la pandemia tiene consecuencias sociales que trascienden mi persona.  Por eso, si se diera el caso de que la contrajera, voy a aislarme en un lugar apartado que conozco y voy a tratar de curarme con cocimiento de yerbas. Y aunque muriera como un tonto, voy a estar contento de morir libre.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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