Eterno retorno a Viñales

Erasmo Calzadilla

Viñales. Foto: Caridad

Otra vez he compuesto mi destartalada mochila para salir de guerrilla, en compañía esta vez de una chica venezolana; y de Irina y Yordanka, colaboradoras del Havana Times.

Siempre a la partida nos hacemos un rollo decidiendo a dónde ir, y casi siempre el azar termina escogiendo nuestro destino, pero esta vez, por mostrar Viñales a la caraqueña pusimos proa hacia ese tranquilo pueblo.

Tan tranquilo que los estudiantes de secundaria salen de la escuela sin gritar, y el juego final de la serie nacional de beisbol (donde Pinar del Río juega) apenas motiva un murmullo en el silencio de la noche.

Camiones particulares están cubriendo eficientemente la ruta hacia Pinar, aunque el precio del pasaje se ha duplicado en los últimos 10 años… Creo que el próximo viaje nos vamos en tren.

Lo malo de Viñales para los guerrilleros es que apenas hay ríos en sus montes, y hemos tenido que andar muchos kilómetros buscando una cueva con agua. En andar no hay quien me supere, y las chicas otro tanto, pero esta vez la caminata ha sido más difícil que de costumbre.

Es que el sol nos achicharró atravesando polvorientos valles que la sequía y (supongo) un mal tratamiento agrícola han convertido en desiertos.

Auxiliados por comunicativos lugareños dimos finalmente con la dichosa cueva, y en las friísimas aguas del laguito que esconde dentro nos despojamos de la ropa, el polvo y el calor.

Durante el rato que estuvimos bañandonos y retozando en el lago del fondo de la gruta, pasaron por allí varios grupos de extranjeros guiados por campesinos. Es curioso cómo estos hombres que lucen tan auténticos trastornan su comportamiento frente a los extranjeros: Adoptan poses, se mecanizan, se despersonalizan y tratan a los turistas como a tontos.

Pero si raros nos parecieron los guías más aún los turistas. En el climax del aburrido tur (la cueva no tiene encantos especiales) o sea al llegar al charco, los extranjeros (caucásicos casi siempre o asiáticos) se quedaban buen rato ahí no más parados en silencio, o murmurando muy quedo entre ellos.

“¡Qué gente tan inexpresiva! ¿Qué estarán pensando? ¿Qué hay detrás de ese silencio?” – Decíamos entre nosotros. Y sospechamos que así meditaban: “¿Qué mierda es esto? Me estafaron. Y con el dineral que pagué…no tenía que salir de mi condado para ver un charco en una cueva.”

La cueva. Foto: Caridad

Ya fresquitos y descansados salimos en busca de un sitio donde acampar y cocinar, pero no hayamos por los alrededores ningún sitio acogedor donde acampar. Todo polvoriento y arado, o campos abandonados cubiertos de mala hierba; nada de sombra.

Después de años visitando este municipio pinareño tengo la impresión de que el turismo allí está concebido para sacarle el jugo a turistas tontos (no es que lo sean es que así los tratan).

Nada de una concepción ecológica, cultural o integral, mucho menos la promoción de contactos entre extranjeros y nacionales. En esta cacería de dólares fáciles nadie ha movido un pelo para promover o facilitar el turismo alternativo que con casas de campañas llega todas las primaveras al valle.

No habiendo encontrado donde acampar emprendimos el soleado viaje de regreso. Y en medio de él cayendo yo en la cuenta, no sin tristeza, que la espléndida sierra que antes me provocaba una sublime exaltación, ya apenas me conmueve.

Pero el cuento no acaba feo: anocheciendo llegamos al pueblo hambrientos, sucios, estropeados y sin saber donde quedarnos. Nos “salvo la vida” mi amigo el Dago acogiendonos en su casa. Cocinamos, descansamos y compartimos con él y su familia hasta el momento de partir al otro día.

Creo que lo más lindo de Viñales es su amistad, pero en cualquier momento se enreda con una extranjera y lo perdemos.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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4 thoughts on “Eterno retorno a Viñales

  • papa a propósito de kierkegaard, ¿encontraste alguna repetición en tu viaje a viñales?

  • ah, bueno, te salvaste.

  • …Acere yo estoy aquí, oi’te.

  • ¿hará falta escribir algo explicitamente político para tener comentarios? ¿dónde están mis amigos?

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