Al fin los 40

Erasmo Calzadilla

1HAVANA TIMES — Llevo cuarenta años redactando mi propia historia, limando los pasajes miserables y exaltando sutilmente aquellos que realzan mi estatura. Ahí les dejo unos pasajes.

De pequeño quería ser cosmonauta y científico. Monté un laboratorio con frascos de cocina y en una caja plástica con antenas volaba a las estrellas; siempre al servicio de la humanidad. Arnaldo Tamayo era mi ídolo, los adultos me explicaron la ruta a seguir para ser como él.

Estudié, me porté bien, hice las tareas, ocasionalmente denuncié a mis compañeritos de aula, entré a la Vocacional Lenin, ingresé en la Unión de Jóvenes Comunistas, serví un año en el ejército, pasé la Universidad, me gradué con buenas notas, fui investigador en un instituto de ciencias médicas y luego… todo se fue al garete.

Para comprender este giro trascendental tengo que dar un rebobinar.

Cuando yo era un espermatozoide, eso lo recordé en una sesión de nano-hipnosis, solía tener problemas con mis hermanos flagelados, siempre tan competitivos. Un día que todos salieron corriendo en estampida, empujándose y maltratándose como bestias, me sentí infeliz y me aparté a un rincón a llorar; ahí estaba esperándome el óvulo. Desde entonces suelo sentirme extraño y solo entre los lobos, digo, entre las personas que me rodean; así somos los esteparios.

2En los años del acné la insociabilidad crónica derivó en terremoto existencial de profundas consecuencias. Los tormentos del ego, la psiquis y sus fantasmas y el drama de las relaciones humanas pasaron al proscenio.

Terminé el preuniversitario en 1993, Periodo Especial en su apogeo, no bajó la carrera de piloto. Quedaba la opción de ser científico, la inercia corrió con los detalles.

El año de Servicio Militar fue uno de los más felices de mi vida. Por una sencilla razón: los podridos reclutas de mi brigada me aceptaron y me quisieron como a uno más. Gran alivio la reconciliación pero tarde; ya había tomado demasiada distancia con la sociedad y sus valores, ya era un extranjero entre “los míos” y eso no tiene vuelta atrás. Se sufre, pero no carece de ventajas cognitivas.

Sobreviví la universidad gracias a la pandilla de locos que el diablo reunió en mi año. Frikandá, drogas (de las peores), irrespeto a los tabúes sociales, rechazo brutal a las presiones políticas, fiestas locas, sexo sin cabeza, vacíos los bolsillos pero feliz y aprobando de milagro; el ambiente ideal para la exploración personal.

3Luego de cinco años de auto-cuestionamiento los resultados fueron concluyentes al menos en un aspecto: no quería ser farmacéutico; el problema ahora era cómo bajarse del caballo en plena carrera.

Despedí el siglo en un laboratorio de Medicina Nuclear; investigando, publicando, recibiendo radiaciones peligrosas a cambio de un salario que no me alcanzaba ni para merienda; revendía maní para llegar a fin de mes.

Paréntesis: Qué falta de respeto la de los Castro con los universitarios, casi me alegro que se fuguen en masa. Y qué decepción la vida de científico: todo el día entre paredes de linóleo, lastimando mansos ratoncitos blancos, participando de una investigación que no me daba frío ni calor y pasando más trabajo que un forro de catre viejo.

A la menor oportunidad le vendí el cajetín completo y a la calle, a ver cómo arreglaba mi vida. Ahí es cuando la historia se pone emocionante pero no puedo seguir contando. El editor me pide trabajos cortos porque leyó en alguna parte que ustedes son hiperquinéticos y padecen déficit de atención. En el próximo post va y me embullo a terminar el cuento.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


32 thoughts on “Al fin los 40

  • el 11 abril, 2015 a las 3:21 am
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    Gracias, ya repliqué.

  • el 10 abril, 2015 a las 2:11 pm
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    40 nada más? Eso no es nada, esto es hasta los 120, arriba, andando!
    39 años en el Eléctrico, 39 años en Alamar, 39 años en San Agustín y luego 3 años en el Vedado para escribir
    las memorias.

  • el 10 abril, 2015 a las 8:49 am
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    Mis excusas don Isidro, escribi su nombre cuando debi consignar el de don Erasmo.

  • el 10 abril, 2015 a las 1:09 am
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    Don David, si se refiere al post de la papa, no participé en el mismo…

  • el 9 abril, 2015 a las 8:11 am
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    Don Isidro, ya respondi como Ud. reclamo en el post de Dimitri.

  • el 8 abril, 2015 a las 9:11 pm
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    O sea, en realidad no tenía mucha conciencia de nada, eso vino más tarde. También me dedicaba al mercado negro y me parecía incogruente hacerlo y seguir en la UJC. Instintivamente no me sentía a gusto en la organización, pero no mucho más.
    Recuerdo que la lectura de Niezsche y los sinsabores de la vida laboral ayudaron a caer la venda de los ojos.

  • el 8 abril, 2015 a las 8:07 pm
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    Me he reído mucho con este comentario, se ve que tiene buen sentido del humor :D

  • el 8 abril, 2015 a las 12:36 pm
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    Erasmo: un horror lo que me cuentas. Cuba está a años luz de efectivizar una ley contra el maltrato animal de toda índole. Aunque en el caso de los animales de laboratorio, la cosa no es exclusiva de nuestro país. Yo la verdad no veo ninguna esperanza, en el mundo actual, tal como están las cosas para respetar y generar verdadera conciencia sobre este tema. De nuevo, gracias por tu post y felices 40 años!

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