Relaciones EE.UU.- Cuba: distinta táctica, pero igual estrategia

Elio Delgado Legón

Foto: radiococo.icrt.cu
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HAVANA TIMES — El pasado 17 de diciembre comenzó un nuevo capítulo en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, cuando a la misma hora: las 12:00 meridiano, los Presidentes de ambos países se dirigieron a la opinión pública para dar a conocer importantes decisiones, de las cuales la más trascendente, a mi juicio es la de dar los pasos necesarios para normalizar las relaciones entre ambos países.

Para normalizar las relaciones diplomáticas, rotas por Estados Unidos desde enero de 1961, ya comenzaron los contactos y se realizó una primera reunión en La Habana entre delegaciones de ambos países y proseguirán otras, hasta que se eliminen los obstáculos que hoy existen, tales como la imposibilidad del consulado cubano en Washington de tener una cuenta bancaria para realizar sus operaciones; pero confío en que esos “detalles” se resuelvan y se puedan abrir las respectivas embajadas en Washington y La Habana.

Sin embargo, las relaciones diplomáticas son sólo el paso inicial en el largo camino que habrá que recorrer para normalizar las relaciones entre los dos países.

En primer lugar, como ya expresé en un comentario anterior, será necesario derogar las leyes que sustentan el bloqueo, económico, comercial y financiero impuesto a Cuba hace más de 50 años; leyes que violan el Derecho Internacional, la carta de fundación de la Organización de Estados Americanos, la carta de fundación de la Organización de Naciones Unidas y la propia Constitución de Estados Unidos.

Pero el Presidente Obama, en su discurso del 17 de diciembre no se refiere a ninguno de esos “detalles”. Tampoco dice que la política sostenida hacia Cuba por más de cinco décadas ha sido criminal y genocida, porque desde su comienzo tuvo como objetivo crear hambre, enfermedades y desesperación en el pueblo de Cuba para que éste derrocara a su gobierno.

En ningún momento de su discurso se refiere a los miles de muertos y mutilados causados por las operaciones encubiertas de la CIA, con la anuencia de los gobiernos de Estados Unidos; ni a las plagas introducidas en Cuba por la propia Agencia, que acabaron con la cría de cerdos en el país, una de las principales fuentes de alimentación del pueblo cubano; que destruyeron los cítricos, un renglón exportable y de amplio consumo nacional; y que afectaron seriamente otros cultivos y ocasionaron enormes gastos al país; a lo que habría que agregar la introducción del virus del dengue hemorrágico, que costó la vida de 101 niños y decenas de adultos.

El Presidente Obama dice textualmente en su discurso: “Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses”. Deja muy claro que no se trata de que esa política sea inmoral y éticamente inaceptable, por lo cual ha sido rechazada unánimemente en la Asamblea General de la ONU, sino de que es anticuada y no ha logrado el efecto esperado para promover sus intereses.

Como yo expresé en otro comentario anterior, los cubanos no somos, ni nunca hemos sido, enemigos de los norteamericanos, y los miles de norteamericanos que han podido viajar a Cuba en los últimos 50 años, a pesar del bloqueo, pueden dar fe de ello. Todos quedan sorprendidos al ver la realidad de Cuba y cómo contrasta con la idea que los medios de su país les habían inculcado.

La nueva política hacia Cuba significa un cambio de método, pero encaminado hacia el mismo fin: cambiar el sistema político y económico de nuestro país. Tal vez no utilicen más el garrote para acabar con nuestra Revolución Socialista; pero utilizarán la zanahoria para engañar a los incautos que crean en los cantos de sirena del capitalismo neoliberal, que ha dado muestras fehacientes de haber fracasado en el mundo entero.

Tal vez, a partir de ahora, no tengamos que utilizar más las trincheras de piedras, pero deberemos tener listas y utilizar eficientemente las trincheras de ideas, de las que habló nuestro héroe nacional José Martí, porque ahora comienza la verdadera batalla de ideas.

Debe quedar claro, sin embargo, que los cambios que se están introduciendo en Cuba y los que se introduzcan en el futuro responden a la necesidad de perfeccionar nuestro socialismo y hacerlo más próspero y sostenible, para mejorar las condiciones de vida de la población, no a presiones injerencistas de ningún gobierno extranjero.

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.


9 thoughts on “Relaciones EE.UU.- Cuba: distinta táctica, pero igual estrategia

  • el 12 febrero, 2015 a las 9:46 pm
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    Elio:

    A veces hay que tratar de leer más allá de los discursos y los comunicados oficiales. EEUU puede decir que seguirá procurando un cambio en Cuba, pero habrá que ver en la realidad cómo lo logra y en qué condiciones obra. Los tiempos han cambiado y ellos mismos han debido hacerse el harakiri y decir ante el mundo que ya no es la época de la Doctrina Monroe, a la cual renuncian, y mucho menos de las cañoneras. Cualquier injerencia abierta en América Latina les puede resultar sumamente nociva e incluso contraproducente. Así que va siendo hora de retomar el discurso de Buena Vecindad de Franklin D. Roosevelt, porque los halcones de Truman apenas pían.

    Por la parte cubana, también es momento propicio de ampliar el diapasón, tanto en el ámbito de relaciones exteriores, como al interior del país, pues hoy pululan múltiples puntos de vista en nuestra sociedad que no deben pasarse por alto. Vivimos en un mundo globalizado e intentar la política del avestruz no conducirá a nada positivo.

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