Los cubanos y la Cultura Nacional

Dariela Aquique

Foto: perlavision.icrt.cu
Foto: perlavision.icrt.cu

HAVANA TIMES — Hoy es 20 de octubre, día de la cultura cubana. Fecha instituida en memoria a la primera vez que se entonara en 1868 el Himno de Bayamo. Desde entonces, las notas de esta romanza presidieron todas las acciones del movimiento independentista y han trascendido hasta la actualidad como símbolo y manifestación de la identidad nacional.

Los cubanos somos bastantes suis generis en cuanto a este aspecto de la cultura y la identidad nacional; lo que considero se debe considerablemente a la existencia de varias Cubas. Los cubanos de la isla, bastantes divididos (aunque se pretenda mostrar lo contrario).Y los cubanos afuera de la isla, los que están en Estados Unidos y los dispersos por muchas latitudes.

El pasado 15 de septiembre se celebró el día de la independencia de México y de algunos otros países de América Central. Como fue durante mi estancia en Norteamérica, tuve la oportunidad de ver en varias televisoras de estos países las tantas iniciativas de celebración de la fecha, conciertos, veladas, etc.

De todos, la que más llamó mi atención fue el Grito de Independencia de México, un multitudinario acto público, absolutamente espontáneo en que confluían todos los mexicanos amén, raza, staus social o religión. Vistiendo con los colores de su bandera, algunos con trajes típicos, políticos, empresarios, artistas famosos, trabajadores, campesinos, jóvenes y viejos, todos aguardaban la medianoche a que el presidente del país hiciera sonar las campanas y ondeara la bandera, gritando: ¡Viva México!. Luego hacer mención de los héroes de la independencia de ese país, seguido de un fabuloso acto de pirotecnia.

Pero más allá de la magnificencia del suceso me sorprendía el orgullo con que los mexicanos celebraban ese día. Y como los que residen fuera del país se sumaban a través de los medios con la misma alegría y el mismo sentido de pertenencia.

Mi sorpresa está justificada, porque yo desde que nací estoy acostumbrada a que mi gente va a marchas, desfiles, actos y veladas, pero todos convocados, dirigidos, organizados, preconcebidos, nunca espontáneos. A que se griten consignas y se agiten carteles, siempre con textos orientados.

La politización de todas las esferas de la sociedad cubana, ha hecho que nuestra cultura sea también politizada y en consecuencia muchos se sientan ajenos. Por eso prácticamente nadie en Cuba, o ningún cubano, fuera de Cuba, celebra con orgullo y alegría, ni el día de la independencia, ni el día de la cultura nacional.

Cultura es un término bastante abstracto que pese a tesis y axiomas, depende de un conjunto de factores y actitudes más allá de disquisiciones precisas. También es una expresión que escapa a la generalidad y se hace per se particular, ya que cada cual tiene su propia definición de cultura, como también su propia cultura.

Identidad se define como: la circunstancia de ser una cosa o persona muy parecida o igual a otra con la que se compara. A su vez, Identidad social, se conceptualiza como: la conciencia que tiene un individuo de su pertenencia a uno o varios grupos sociales o a un territorio y significado emocional que resulta de ella.

Esas tantas Cubas, resultado de los éxodos que ha tenido el país desde 1959 (y aclaro), porque cubanos viviendo fuera de Cuba hubo en todos los tiempos; desde el coloniaje español hasta la fecha. Sin embargo, nunca más sentidos fueron las prosas y los versos de los cubanos a la isla desde lejos. Y eso lo demuestra la obra de Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Bonifacio Byrne, Carpentier y el propio Martí          .

Tengamos en cuenta que el término cultura califica el conjunto total de las prácticas humanas, de manera que incluye la economía, la política, la ciencia, lo jurídico, lo religioso, lo comunicativo, o sea lo sociales en sentido general; lo que definitivamente tiene mucho que ver con el modo de vida, la manera de pensar y actuar.

Lo que se fue, se es y se será, lo que conozco, lo que me enseñaron y para que me sirve y lo utilizo, conforman los componentes de valores y ética; y de la espiritualidad humana. Esos son ingredientes primordiales de la cultura, no solo el arte, la literatura y los ritos religiosos y hábitos culinarios expresan la identidad de los que nacen y viven en un país.

La historia, la cultura y la identidad van más allá de los libros escritos, de las fotos épicas y las ideologías o de fechas instauradas. Por eso no me extraña que hoy muchos ignoren o desconozcan que es el día de la cultura nacional.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


3 thoughts on “Los cubanos y la Cultura Nacional

  • el 21 octubre, 2014 a las 6:19 pm
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    Sus alumnos han nacido en 1992 pero ¿quienes le han formado? personas que han vivido lo que he comentado antes. El daño antropológico no es un concepto hueco, es algo real y palpable en la sociedad cubana actual. El resultado de tanto experimento social, de tanta manipulación, ha generado un “hombre nuevo” que no tiene esos valores “ideales” que tanto pregonaban.

    Pero en este post se habla sobre todo de la incapacidad de los cubanos de adentro, de afuera y de todas partes de sentirse parte de una cultura nacional, de sentirse orgullosamente parte de una nación, de su historia y de su cultura.

    Repito: valido el post pero no completo.

  • el 21 octubre, 2014 a las 12:32 pm
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    Vamos a ver…yo soy profesora universitaria y esto que comenta Dariela lo veo en mis estudiantes nacidos en 1992 que están cursando el 5to año de su carrera, por solo mencionar a los que atiendo ahora.
    Les comparto una pequeña historia.
    A inicios de este trimestre podían dichos estudiantes optar como asignatura electiva por alguno de los cursos impartidos por Extensión Universitaria. Nos ofrecían dos opciones: Cultura de la Prevención y Cultura cubana.
    El contenido del primero me parecía obvio y pregunté por el alcance del segundo, que me parecía más atractivo. Me informaron que el curso estaba enfocado hacia la cultura en el período revolucionario, con énfasis en el asunto del Primer Congreso de Educación y Cultura y toda la polémica alrededor del quinquenio gris (o decenio negro, como prefieran). Al oir esto mi entusiasmo aumentó. Imagínense, al fin polémica y estos muchachos se enterarían de la causa de muchas cosas que nadie explica y muchos ignoran por acá.
    La sorpresa me la dieron los muchachos. Sucede que se decidieron por Cultura de la Prevención porque lo otro les parecía “arriesgado” pues no sabían de qué se trataba.
    Les dejo a su cargo las reflexiones del caso, ya yo hice las mías. Les recuerdo que son estudiantes universitarios, que no tienen recuerdos del crudo Período Especial, que no vivieron lo que menciona Dhaniel (ni se han enterado bien de cómo fue, ni les interesa hacerlo) y que el curso es impartido normalmente por la universidad.

  • el 21 octubre, 2014 a las 5:42 am
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    He apreciado mucho su post y comparto con usted su preocupación pues como bien dice “La historia, la cultura y la identidad van más allá de los libros escritos, de las fotos épicas y las ideologías o de fechas instauradas”.

    Pero, y es un “pero” importante, su artículo da vueltas alrededor de la causa pero no la nombra.

    Desde 1959 el gobierno que aún “gobierna” Cuba ha ido sistemáticamente separando y clasificando a los cubanos entre sí.

    Si hoy los cubanos estamos tan divididos lo debemos en buena medida a esa estrategia de Fidel pues mientras más dividido esté el pueblo menos capaz será de defender sus derechos.

    Y una de las primeras cosas que dividieron fue a los intelectuales. El mismo Che los trataba con desprecio y muchos terminaron en los campos de concentración de las UMAP o en el exilio. Y, cuando digo exilio, hablo de la persona física pero también de su obra. Pues inmediatamente el intelectual venía (tanto como hoy) puesto en una lista negra, la divulgación de su obra se prohibía y si te agarraban con un libro “prohibido” o escuchando canciones “prohibidas” o hablando de artistas “prohibidos” podías terminar preso o sancionado o separado de tu trabajo o botado de tu escuela. La diferencia con el día de hoy es que ahora con las nuevas tecnologías uno puede burlar el bloqueo impuesto por el gobierno sobre la información y la divulgación, pero las consecuencias de burlarlo siguen siendo las mismas. Y si no, que te cuenten algunos de tus colegas de HT sus peripecias con los decomisos en la aduana.

    Cuando hablas de historia ¿a qué historia te refieres? pues la que nos inculcaron e inculcan aún hoy en Cuba es una historia falseada, manipulada, violada puesta en función de una ideología.

    Y ahí llegamos a la palabrita “ideología”.

    Uno de los peores males que trajo el 1959 fue el de contaminarlo todo, absolutamente TODO, con la ideología.

    Se llego al extremo de entrar en la vida sexual de las personas. Por ejemplo un militante del partido podía ser “pegatarros” pero jamás “tarrúo”, así que o dejabas a tu mujer o te sancionaban en el núcleo.

    La familia cubana a sufrido y sigue sufriendo la “división ideológica” que creo Fidel. Una herida gigante que separó padres de hijos y hermanos entre sí. Y si digo “separó” y no “separa” es porque al día de hoy con ese oportunismo típico de la supervivencia, tener familia afuera es permitido y bien visto, ¡claro! siempre y cuando esa familia no hable mal de la Dictadura.

    Considero, en mi muy humilde opinión, que si quiere tratar estos argumentos lo debe hacer con coherencia, seriedad y profundidad.

    Si no, siempre mejor hablar de sus experiencias por el vecino malvado del norte.

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