Levantad la carpa, llegó el circo

Dariela Aquique  

Pablo Milanés

La política diseñada en los 80 por el gobierno cubano para de alguna forma lograr acomodar a la intelectualidad, con ciertas prebendas y “algunos derechos” muy limitados de expresión en ciertos marcos, donde pudieran hacer sus catarsis, como las plenarias o los Congresos de la UNEAC, pero que nunca pasaran de ahí.

Parece haberle bastado a un grupo que se conforma con poder viajar fuera de Cuba de vez en vez, tener un carrito, un poco de “dinero” y cierta fama nacional, que los hace sentirse cabeza de ratón y evidentemente algunos le temen sobremanera a ser cola de león.  Por eso se han quedado ahí prefiriendo estas dádivas y el precio es ¡callarse!, (un alto costo ético)  como dijera Haroldo Dilla en su post de hace algunas semanas, refiriéndose a la polémica Edmundo-Pablo.

Pablo pudo acogerse a este plan tentador, en cambio no lo hizo, no se calla.  Creo que ahí está su mérito mayor.  Tal vez el terreno que empleó para manifestarse sea el pretexto que tomen sus detractores y antagónicos para juzgarlo.  Haber hecho estas declaraciones en Miami, -en la guarida del enemigo sempiterno-, es la razón que esgrimen los histriones para esta mala representación circense.

El opening, estuvo a cargo (y tal vez por encargo) del clown Edmundo, el que comenzó su perorata ditirámbica y provocó la respuesta de Pablito.  Pero claro, que algunos no podían permitirle a este solo el protagonismo, semejante controversia on line hizo a otros comediantes no asentir el anonimato.

Fue que salió Silvio con su diatriba aparentemente de apoyo y compresión, pero en la que subyace el cuestionamiento y el regaño:… ¿por qué allí, hermano, por qué con el adversario?…o sacando a relucir viejas cartas escritas en la juventud, para demostrar cuán diferente es este Pablo de ahora y el Pablo de antes.

Pero con la carpa levantada, otros malabaristas quieren también robar escena y es que aparecen detrás de las bambalinas, los personajes (secundarios), como Vicente Feliú o (episódicos) como Eduardo Sosa, haciendo sus declaraciones antipablistas.

Echemos una hojeada a los textos de Vicente, porque Sosa no tiene suficiente prestigio para merecer que sus bocadillos se trascriban.  Dice Vicente en Créeme, su Blog personal:

Últimamente he leído algunos artículos que hacen alusión a cierta polémica en la que se pretende involucrar a Silvio Rodríguez con Pablo Milanés, y estoy convencido que no existe tal, entre otras cosas por imposible.  Polémica ha sido la actitud de Pablo consigo mismo y con sus canciones (…)

Que Silvio, trovador mayor, decida salir en defensa de los intelectuales cubanos a los que Pablo acusa de cobardes por firmar una adhesión a defender Cuba, atacada constantemente desde el Miami punta de lanza de la derecha fascista de los Estados Unidos, es la cosa más natural del mundo.  (Por cierto, creo que el único intelectual miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que no firmó fue Pablo).

Que hombres y mujeres de Cuba y de otros lares, para quienes Pablo ha sido una compañía sonora de dignidad, solidaridad y amor se sientan defraudados y quieran decirle su enfado, me parece la cosa más natural del mundo.

Lo que no me parece natural es que con todas las opiniones que ha tenido Pablo Milanés, no hubiera expresado siquiera alguna de ellas en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, órgano máximo de gobierno del país de la que fue miembro aunque jamás asistió, ni tampoco en las asambleas del barrio donde se han discutido infinidad de planteamientos muy sólidos en los últimos años.  (…)

Lo que no me parece natural es que teniendo en las venas sangre del Bayamo irredento no haya pensado que a la Trova Cubana no se le debe traicionar porque es la Patria misma.

Y así sucesivamente habla de Bush, de Obama, de la historia de la Revolución, de las Damas de Blanco y de los Cinco Héroes.  Todo un discurso politiquero, para apuntar con el dedo índice al traidor.

Y vienen entonces mis interrogantes:

-¿Por qué hace meses atrás a raíz de los sucesos con Pedro Pablo Oliva, de alguna forma también comenzados por Edmundo y su entrevista manipulada, no se pronunciaron ninguno de estos intelectuales?

– ¿Fue porque las declaraciones del pintor fueron hechas en territorio nacional y no en suelo enemigo?

– ¿No consideraban a Oliva lo suficientemente relevante a nivel internacional, para que el altercado on line atrajera a tantas y tantas personas y poder ellos aparecer en el círculo de arena con sus actuaciones?

No es menos cierto, desde mi punto de vista, que haber hecho tales declaraciones en Miami, puede resultar discutible, más por razones históricas que involucran a la extrema derecha miamense con acciones terroristas que han costado vidas inocentes.  Pero igual es un derecho pronunciarse donde cada cual lo estime conveniente amen el contexto.

Todo esto no me parece más que un guión escrito sobre la marcha de la puesta en escena, Pablo ha sido la motivación dramatúrgica de estos viejos actuantes ávidos de aparecer en la carpa de un circo.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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6 thoughts on “Levantad la carpa, llegó el circo

  • Estimados artistas del Circo Nacional de Cuba, partamos del hecho de para nada ha sido mi intensión ofender a su muy respetada profesión. La estimo tanto que nunca pensé fuera a herir su sensibilidad, ustedes deben valorarla en la misma o mayor medida, como para que ninguna analogía con su arte los haga sentir denigrados. Sepa usted que por muchos años he sido teatrista, un hermano de su arte escénico y cuando dije: levantad la carpa, bien pude haber dicho: arriba el telón o luces, cámara, acción y no por eso estaba yo faltándole a las tablas o al audiovisual. Ha sido sencillamente un recurso literario.
    Espero con estas líneas aliviar en algo su molestia, la que considero ha sido fruto de una mala interpretación, pero no tiene porque amenazarme con el hecho de publicará una nota pública en su página web, lo que si pese a estas palabras le sigue pareciendo necesario, está usted en todo el derecho a hacerlo, lo que sería lamentable porque un buen número de personas no verán esas segundas lecturas que ha dado usted a mi escrito.
    Saludos cordiales y mi reverencia y aplausos al circo.
    Dariela.

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