Dariela Aquique

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santes. Foto: wikipedia.org

HAVANA TIMES — El tema Colombia es bien sencillo. Evidentemente su actual gobierno está pasando por uno de los exámenes de comprobación, que cada cierto tiempo la potencia norteamericana hace pasar a los regímenes suramericanos que históricamente han sido sus cófrades o han estado bajo su tutelaje político.

Juan Manuel Santos hasta ahora había sido bastante conservador en su postura para con los gobiernos de izquierda de la región. Era muy contratante ver a este hombre en actitud complaciente en la reunión le la CELAC. O mostrando profundo pesar en las exequias de Chávez.

Cuando apenas unos días antes de estos eventos, el Secretario de Estado norteamericano había manifestado públicamente que: … Santos era su mayor aliado en la región para evitar la propagación de los gobiernos “antidemocráticos” (según su punto de vista).

Santos pretende ser reelegido en los próximos comicios y sabe que tiene que dar muestras de buena fe al imperio del norte. Por eso recibió a Capriles como a un gran amigo. Por eso dejó entrever  la disposición de Colombia a ingresar en la OTAN.

El presidente colombiano, pone en práctica el refrán de no pelearse con el cocinero. Y entonces adelanta su intención de sellar un convenio con la Organización del Tratado Atlántico Norte. Sabe que esto será recibido por los Estados Unidos, como un  acto de buena voluntad.

Y que por el contrario para la izquierda colombiana y los gobiernos antineoliberalistas de la región no será bien visto. Fue por esto que ante tal noticia Santos recibió fuertes críticas por tal pretensión.

La izquierda colombiana reprobó el viraje que dio el presidente en asuntos de seguridad regional, al promover el ingreso de Colombia al OTAN.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, criticó el anuncio de su colega colombiano. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, lamentó la instancia de su homólogo colombiano. Y Evo Morales, el presidente boliviano reveló fuertes reproches, tildando el hecho de conspiración y amenaza para la seguridad territorial.

Por otra parte dentro de Colombia, Martha Lucía Ramírez, exministra de Defensa y Comercio Exterior de Colombia, dijo que el Gobierno improvisó sobre tal intención. El Ministro de la Defensa consideró exagerada la reacción al anuncio. Aclarando que una simple mención presidencial fue mal interpretada, poniendo en apuros diplomáticos a Colombia.

Juan Carlos Pinzón esclareció que su país no puede ingresar a la Organización por no cumplir con las exigencias de adhesión y asegura que, Colombia “no puede y no quiere ingresar a la OTAN”, lo que desea es “recorrer el camino para ser un socio de dicha organización con la que suscribirá un acuerdo de cooperación. El país “está pensando en grande”, sentenció Pinzón.

Inmediatamente después de estas declaraciones, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, celebró que Colombia no tenga intenciones de ingresar a la OTAN .Y habló de sus intenciones de mantener las mejores relaciones con el país hermano.

Santos está obrando mal por pura gana o lo hace bajo presiones externas. El hecho es que se las ve un poco fea intentando sobrevivir entre dos aguas.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

14 thoughts on “El presidente de Colombia: Entre dos aguas

  • Hola, Nathan:

    Entiendo perfectamente sus objeciones, que me permiten identificar numerosos puntos de coincidencia entre nosotros, más allá de las diferencias de enfoques, sobre todo a primera vista. Me explico.

    Es cierto que la presencia de cualquier nación ejerciendo cierto dominio sobre los recursos de otra debe ser causa de preocupación. En eso coincidimos. Ahora, en cierta medida, las relaciones entre países reproducen los patrones de los vínculos interpersonales. Ud. se portará confianzudo en mi casa tanto como yo sea capaz de consentirlo. Con eso quiero decir que si hoy EEUU le debe 1.250 BILLONES de dólares a China, no fue porque ésta lo obligó a incurrir en tal deuda, sino que la misma derivó de las carencias y deformaciones que han afectado al propio Gobierno y sistema financiero estadounidenses. Dicho préstamo, dicho sea de paso, sirvió para solventar las guerras de Afganistán e Irak, así que en buena medida era un gasto prescindible.

    En cuanto a América Latina, China ha aprovechado el regreso de nuestra región a lo que la CEPAL califica de “reprimarización”, o la colocación del énfasis en la venta de productos primarios o de baja elaboración, casualmente lo que China necesita para sustentar su enorme desarrollo. Eso sí, esta tendencia, – que no es precisamente saludable a largo plazo -, coadyuvó a un notable incremento del PIB latinoamericano en los pasados tres años o cuatro años, como han tenido a bien admitir todos los enviados latinoamericanos que ponen un pie en Pekín.

    Lo que nuestra región no se ha detenido a calcular, – o no ha conseguido hasta ahora -, por motivos como la eterna desunión que nos caracteriza, es lo saludable de finalmente encarar a China como un bloque, que sea capaz de sentar bases para un intercambio sobre bases mútuamente provechosas – algo al estilo de la Unión Europea -. Quizás UNASUR, o ahora la CELAC, puedan conseguir algo, pero hasta ahora sólo se aprecian amagos. Nada en concreto.

    Es decir, en ambos casos decisiones políticas inteligentes pudieron, o pueden evitar, o cuando menos hacer menguar, los efectos nocivos de cualquier tipo de imposición. A diferencia de Occidente, China no llega con los tratados comerciales en la punta de una bayoneta, y sus empresarios comienzan cualquier trato a partir del acuerdo con los gobiernos de cada país, no con transnacionales o poderes ocultos. Así ha sido hasta ahora.
    Y conste, no estoy defendiendo a China. Es lo que objetivamente está ocurriendo.

    Algo más: Entiendo que las votaciones en todos nuestros países pueden quedar sujetas a algún tipo de manipulación. Sin embargo, de seguro coincidimos en que hasta ahora lo mejor que se ha inventado es el voto secreto e individual. No podemos desconocer su fuerza.

    Gracias por el intercambio.

  • Estimado Isidro:

    Nadie está diciendo que los colombianos deban tener miedo de los chinos. Simplemente visualizaba su comentario con una óptica diversa, haciéndole notar que de países “extraños” está totalmente permeada Latinoamérica y no hablé solo de China.

    Por otra parte, no me he referido a que los chinos a Colombia, hablo de algo mucho más importante y que, de seguro, sabe también usted y es que hoy en día la soberanía no se pierde solo con las guerras sino, sobre todo, con la pérdida de sectores claves de la economía tales como energía, alimentación, agua, infraestructura, etc. o con la adquisición de partes de la deuda de un país. Y si de estas cosas está bien preocupada USA con respecto a China, creo que tendrán mucho más de que preocuparse los países latinoamericanos con economías mucho menos fuertes.

    Por último, dado que usted vive en China desde hace hace más de 15 años, pues imagino que conoce perfectamente como trata ese país al medio ambiente, a la naturaleza y a sus recursos. Y creo que a esa avidez de materias primas si deban tenerle miedo los países latinoamericanos, ya tan depredados por la Europa colonialista y por USA. A mí me bastaron, para darme cuenta, tres años y medio mientras trabajaba para la HSBC (la compañía bancaria) en sus oficinas de Shanghai y Hong Kong.

    De los otros tema que trata usted, pues pienso que la “voluntad popular” es asquerosamente manipulada por derechas e izquierdas solo que los partidos de derecha no tienen miedo a admitirlo. E igualmente pienso que a derecha e izquierda se roban el dinero del pueblo y destruyen las economías solo que la derecha no te hace el cuento de la buena pipa de la justicia social. Y pienso que un buen gobierno sea aquel que anteponga el desarrollo y las necesidades de su pueblo a las ideologías y religiones. Contrariamente a lo que creo pueda pensar usted, yo no defiendo a ultranza a USA pues ningún país es perfecto. Yo lo que defiendo es el derecho a la libertad de opinión, de decisión y de acción en los países democráticos. Y esas libertades de las que he hablado se ven seriamente afectadas, en estos momentos, en naciones como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Nicaragua y obviamente Cuba.

    Una última anotación, para mi humilde opinión, a Bolivia no se le debe dar ningún acceso al mar. Los bolivianos lo perdieron en una guerra y punto. Si vamos a “revisionar” los resultados de todos los conflictos armados el mundo terminaría en un gran caos. Además, la famosa historia de la salida al mar es, para los gobiernos de Bolivia de derecha y de izquierda, “la culpa” de que Bolivia esté como esté; como lo es para Cuba el embargo. Pues le cuento que yo vivo en un país sin salida al mar y aunque no sea perfecto no nos va tan mal.

  • Señora a usted le han lavado el cerebro. Le han implantado exitósamente el reflejo de culpar al “imperialismo” de cualquier cosa que a su juicio sea mala o no pueda entender.
    Santos puede reunirse con Capriles o Maduro y no tiene nada de malo, cualquiera de los 2 pudo haber terminado de presidente de Venezuela tomando en cuenta lo apretado de los resultados electorales. Es una cosa normal en cualquier parte del mundo, menos en venezuela donde los chavistas consideran a la oposición como traidores y mercenarios. Vaya usted a saber de quién cogieron esa idea.
    Y lo de cooperar con la OTAN es totalmente justificable por la presencia del estrambótico de Maduro, que con las barbaridades que ha dicho a nadie le sorprendería que declarara la guerra a Colombia un día de estos.

  • Paco:

    Muy de acuerdo. Al pan, pan y al vino, vino. El asunto que Colombia no podrá negar es que al firmar con UNASUR adquirió ciertos compromisos regionales y eso es lo que sus vecinos le van a echar en cara. Los latinoamericanos llevamos siglos tratando de ser lo que somos a cuenta y riesgo propios, pero siempre en algún momento nos seduce la tentación de hacer llamadas a larga distancia.

    Y un detalle decisivo: ya no estamos en tiempos de Guerra Fría, de la cual nació toda la armazón
    teórica de la OTAN.

  • Pues, lo propio, estimado Nathan, que siempre reconforta hablar con personas como usted:

    Lo cierto es que me alegran y estimulan estos intercambios, porque me obligan a forzar la memoria, que ya alberga alguna que otra telaraña en el desván.

    No quiero extenderme, ni pecar de pedante, mas, para tratar de explicar lo que hoy acontece en el ámbito político y social sudamericano, hay que dar una prolongada marcha atrás, y recurrir a la categoría de causa y efecto. O en lenguaje más popular, al dilema del huevo y la gallina. Porque la génesis de esos gobiernos a los que hoy se denomina populistas – con no poca sorna y bastante mala leche -, habita en la innegable historia de desequilibrios de todo tipo, injusticias, despojos e intervenciones e imposiciones externas, que con frecuencia llegaban del Norte. He aquí las consecuencias. Como que suena a teque izquierdoso ¿verdad? Pues, Nathan, no creo que haya liberal, conservador, demócrata-cristiano o social demócrata honesto que niegue lo mal que le ha ido a esta parte del mundo desde que desembarcó el primer conquistador, bajo tanto tultelaje externo y tanto desmadre generado por las oligarquías locales.

    Se puede estar en total desacuerdo (eso debe ser la democracia ¿no?) con Evo, Chávez o Maduro, Cristina, Correa, Ortega y otros como ellos. Pero vamos, ¿quién niega que llegaron a donde están hoy por voluntad popular?

    ¿Qué son belicosos? Ah, mire usted si lo son, que Nicaragua acaba de ganar un prolongado pleito limítrofe a Colombia (que la supera con creces en presupuesto militar), y lo ha hecho sin disparar un tiro. Para ello recurrió, como se espera de toda nación civilizada, a la Corte Internacional de la Haya. Colombia también mantiene viejos diferendos geográficos con Venezuela, pero a día de hoy no conozco de choques armados entre ellos por ese motivo. De hecho, Ecuador fue el que sufrió una incursión militar colombiana en su territorio soberano en 2008, cuando fuerzas armadas de Colombia entraron en busca de guerrilleros de las FARC (Operación Fénix) , y no al revés. Sin embargo, Ecuador y Perú sí cruzaron espadas desde el siglo XIX a 1995, cuando aún no había llegado a esa zona lo que denominas como “polarización hacia la izquierda”. Bolivia le sigue exigiendo, con todo sentido de justicia, una salida al mar a Chile. Sin embargo, no he conocido por ello de ninguna declaración de guerra entre ambos países, ni amenaza boliviana de usar la fuerza. Argentina se lanzó a una guerra, sí, las de las Malvinas, pero lo hizo bajo una de las dictaduras militares más cruentas que haya conocido el Cono Sur (1982), cuando aún Cristina Kirchner debía estar asistiendo a la escuela secundaria. Y, sin embargo, ¿a cuenta de quién corren los miles de desaparecidos, torturados y ejecutados que propició la Operación Cóndor? ¿No fue ese macabro plan una coyunda de la ultraderecha militarista sudamericana para sofocar lo que calificaba de sedición de la izquierda, con la anuencia de EEUU, que entrenó a todo tipo de represores en la Escuela de las Américas? Y ya ves, a pesar de tanta represión y tantos muertos, hoy la izquierda gana elecciones, y lo hace ajena a los moldes de la Guerra Fría, cuando se acusaba a cada movimiento popular y de izquierdas en América Latina de estar al servicio de “el oro de Moscú”.

    Lo de Cuba en la Crisis de los Misiles lleva mucha tela que cortar. Y no quiero extenderme. Pero no olvides que quien quiso aplastar a la Revolución desde un principio fue el vecino del Norte. La supervivencia obliga a ciertas decisiones, aún cuando sean desesperadas.

    Para ir cerrando, habla usted de “injerencia” de Rusia y China en Suramérica. Por lo que sé, Rusia ha vendido armas a Venezuela, pero también en tiempos de la URSS se las vendía a Perú, cuando el país enfrentaba a Sendero Luminoso y hoy se las sigue vendiendo, al igual que a Uruguay. Con todo, ojo, una cosa es comprar armas, que de por sí no valen mucho, a menos que haya buenas tropas que las sepan usar y otra aliarse con un poder externo cuando se ha pactado en otro sentido con los vecinos.

    En el caso de China, no sé que temor puede albergar Colombia, como no sea que los “narras” le llenen los mercados de mercancías baratas, más de lo que ya han hecho. Y a título personal le cuento que llevo más de 15 años en China, y en ese tiempo he visto a un embajador colombiano tras otro desesperados todos porque China le preste un poco más de atención a su país, ya sea enviándole más inversionistas, o decidiéndose a firmar algún tratado de libre comercio. ¿Califica eso como miedo?

    Saludos

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