Cuestion de lecturas

Dariela Aquique

Noam Chomsky. Foto: Wikipedia.org

Como diría Antoin de Saint-Exupéry en Le Petit Principe: “…la palabra es fuente de mal entendidos…” y somos propensos quienes escribimos a ser interpretados de diversas maneras, la literatura en cualquier género que sea, será descifrada por los lectores según su visión o interés.

En uno de mis materiales publicados: “Viven muy felices, no digo yo (*)”, llamó mi atención la variedad de observaciones suscitadas sobre todo en los comentaristas anglófonos.  Por ejemplo, una canadiense me señalaba:

Tener en cuenta que  Chomsky se refiere a los medios y la población fuera de Cuba (algo de lo que tengo total conciencia).

Decía también que toda educación es adoctrinamiento, pero existe mucho mayor alfabetismo en Cuba que en los EE.UU.  o en Canadá, su país, (lo que no tengo confirmado absolutamente, pero que no cuestiono.)

Y finalmente que en Canadá, (y en los EE.UU.) ellos tienen “democracia” pero la mayoría no se molesta en votar, ellos tienen “libertad de prensa” pero pocos se molestan en leer.  Que la apatía abunda y la mayoría es adormecida en un trance de consumidor por un interminable esfuerzo para más.  (Esto ultimo si me resultó ajeno al propósito de mi escrito.)

Para nada pretendo establecer cotejos entre su sociedad y la nuestra.  Hablo únicamente de la realidad de mi país y establezco analogías con los textos de Chomsky porque aunque hayan sido escritos para referir otras realidades no dejan de tener aproximaciones.  Chomsky es un punto de partida para ilustrar como las sociedades sean cuales sean, no escapan a las manipulaciones mediáticas instauradas por las clases dominantes.

Voy a permitirme retomar un fragmento de mi texto: …estar inmerso en la ignorancia, sin grandes aspiraciones, conformes con una elemental vida, aceptando una cotidianidad tan común, como creyendo que no existe otra cosa.  Coexistir y ser con tan poco (mejor dicho: y creer que con tanpoco) se es feliz.  El hombre mediocre no se interesa por explorar más allá, su radio de acción se hace tan pequeño, como escasos sus campos de neuronas…”

He subrayado el hombre mediocre y creo, estimada comentarista, que personas mediocres existen en todas las sociedades y han existido en todos los tiempos, son solo ellos las presas más fáciles de la manipulación y a los que puede imponérseles ideologías y modos de vida sin que se encuentre desaprobación alguna.

Otro comentario, rezaba: Estoy bastante seguro de que Chomsky podría irritarse si cualquiera de sus escritos sobre el poder / autoridad está siendo usando como la inspiración por cubanos para rebelarse contra su gobierno.  La única crítica que Chomsky alguna vez ha ofrecido es en relación con Los EE.UU.  o el desarrollo y el capitalismo occidental.

Realmente no me importa mucho si Chomsky se molestase, cualquier idea publicada deja de pertenecer a quien la escribe para pasar a conformar un patrimonio universal del pensamiento humano.  Y exponer mis puntos de vistas respecto a ciertos tópicos de nuestro contexto social no significa necesariamente una rebelión contra el gobierno (aunque siempre quiera verse así), lo que tampoco me importa demasiado.

Chomsky cuestiona a los regímenes totalitarios, no hace especificaciones.  Creo que hay un totalitarismo que se ejerce por las supremacías oligarcas, su raíz es económica y en consecuencia genera patrones determinados en la sociedad, más hay otro tipo de totalitarismo que es ejercido por gobernantes políticos y su raíz es social.  Este impone no solo un sistema, sino una ideología que no importa si esta errada o es en la que la población quiere creer.  ¡Es la que está instaurada!….

Si Chomsky es de izquierda y simpatiza con el socialismo, no tiene nada que ver con que sus argumentos se parezcan a nuestras verdades.  Por otra parte hace algún tiempo leía un artículo en el Juventude Rebelde, uno de los medios oficialistas nacionales, haciendo críticas al imperialismo yanqui utilizando textos de Georges Orwell, el que es considerado por muchos un anticomunista.

Por eso amigos míos de cualquier sitio del mundo, escribir es un delicado oficio, que como un gran río tendrá muchos afluentes.  Los derroteros de la palabra son inmensos e indefinidos.  Si al final, todo es cuestión de lecturas….

—–

(*)  Viven muy felices, no digo yo

Dariela Aquique

Silvio Rodríguez, dice en una de sus canciones:

Viven muy felices, No digo yo/ los que repiten la lección como aprendices/ los que no buscan más allá de sus narices.

Esto habla de estar inmerso en la ignorancia, sin grandes aspiraciones, conformes con una elemental vida, aceptando una cotidianidad tan común, como creyendo que no existe otra cosa. “Coexistir y ser con tan poco”, (mejor dicho: y creer que con tan poco) se es feliz. El hombre mediocre no se interesa por explorar más allá, su radio de acción se hace tan pequeño, como escasos sus  campos de neuronas.

Leyendo un texto, descubrí aproximación entre la canción de Silvio y aquellas geniales sentencias del lingüista Noam Chomsky. El argumento consiste en una lista, donde explica las “10 Estrategias de manipulación”, mediática. Sería acertadísimo hacer un artículo, deteniéndose uno a uno en estos puntos dados por el intelectual y establecer sus contactos con nuestra realidad.

Esto exigiría un extenso trabajo, que por razones de pronta comunicación, desecho. Voto entonces por este comentario, deteniéndome solo en 2 de los 10 elementos citados:  

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.” La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores, debe ser la más pobre y mediocre posible…, (ver-Armas silenciosas para guerras tranquilas-)”

8-Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

En Cuba: Somos un pueblo alfabetizado, más no educado. Somos un pueblo instruido, más no culto. Somos un pueblo comunicado, más no informado. Las estadísticas de promoción educacional en el país dan la impresión de que la gran mayoría de la población cuenta con un nivel considerable de aprendizaje. Pero no pasa de ser solo apariencias, en realidad no hay tal eminencia. La educación aquí es ampulosa cuantitativamente, más que cualitativamente. ¡Tenemos muchos profesionales!, sí, pero en un gran número mediocres.

Esto quedó demostrado en los recientes exámenes de comprobación (de español), aplicados a cursantes de los últimos años de carreras universitarias, los que arrojaron resultados alarmantes, al constatar que una cifra elevada de casi profesionales, desconocía las más elementales reglas ortográficas, sin hablar de los problemas de redacción, estilo, caligrafía e interpretación que fueron detectados (elementos estos propios de las más primarios niveles de instrucción).

Podría estar ejemplificando todo un día, más solo pretendo llamar la atención en el asunto, del acceso, conocimiento y capacidad para operar las tecnologías y las más novedosas técnicas de comunicación en Cuba, ni comentar, es totalmente insuficiente.

La cultura del mal gusto pulula, los más jóvenes se regodean en la preferencia por la cursilería, el melodrama, el lenguaje chabacano, la mala educación formal, la moda kisch, el esnobismo y el más prosaico reguetón. Estas son difundidas y estimuladas por los medios.

La posibilidad del debate es inexistente. Así la gran masa termina por acostumbrarse a su pequeñito mundo estival sempiterno, Así perduran sistemas totalitarios y no saben más allá y no exigen más allá y no luchan por llegar más allá y sus gentes viven muy felices, no digo yo.

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

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2 thoughts on “Cuestion de lecturas

  • Leí a Chomsky por los años 80, estando en Cuba y trabajando como profesor en una Universidad. A decir verdad, sus ideas son de una izquierda utópica y carente de realidad, que se asocian con dictadores comunistas, sin que les duela la conciencia ni la ética en las que se supone que fueron formados. Sus ojos solo miran a los Estados Unidos y sus acérrimas críticas van dirigidas contra su propio país, mientras elogian a los Castro, Chávez y su pandilla o cualquier otro psicópata comunista que surja como un nuevo Profeta, en estas tierras de América Latina, tan llenas de masas ignorantes e incultas, y tan propensas a creer en estos nuevos Apóstoles de las Promesas y las Mentiras.
    Por otro lado, no me sorprende las falacias de la canadiense. Aquí vivo, en su capital, Ottawa y es una población bastante antiamericana e izquierdista, que desconoce los horrores del comunismo. Muchas veces le decía a una amiga canadiense que, un día se levantaría con una Dictadura del Proletariado y que ya sería muy tarde para eliminar su indiferencia.
    “Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”. Sabias palabras que los cubanos sí conocemos.

  • Tienes toda la razón, Dariela. Gracias por tus escritos que siempre son muy sugerentes.

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