Ahora sí no hay vuelta atrás

Dariela Aquique

Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 30 dic — Salgo a la calle y en la bodega, en parada de las guaguas, en la cola de Coppelia, en el agromercado, en los parques, en la casa de los amigos, sentada a la mesa tomándome un café con un desconocido (con el que tienes que compartir tu espacio, anulando así tu derecho a la privacidad), en cualquiera de estos sitios a una sola voz, un texto se torna recurrente: ..esto no da más…

Ninguna manifestación de indignados en el mundo es comparable con el estado de indignación que experimenta el pueblo. Ya es insostenible el nivel de vida lastimero en el que está sumido el cubano de pie.

Sin embargo el daño antropológico, esa locución que tanto emplea mi amigo Alfredo, para explicar el miedo a la libre expresión de la gente, casi asumiendo que no es un principio ciudadano, sino una manera de buscarse problemas o perder el puesto de trabajo o hasta la libertad, según el caso.

Ese pánico visceral a la palabra, ese no tener consciente que asisten todas las potestades constitucionales a disentir, y que sí no se nos está permitido, vale la opción de luchar porque así sea, es esa la razón por la que no hemos visto aún a los cubanos lanzados a las calles en irrevocable muestra de protesta, exigiendo cambios, pero no cambios parciales, sino generales.

Algo ya no se puede disfrazar, las generaciones más nuevas, la intermedia, las más viejas, todas en una inmensa mayoría ha despertado al estado de hipnosis colectiva en que estuvo o aparentó estar inmersa estos 52 años.

Una población que se siente estafada, donde la promesa “de los humildes, con los humildes y para los humildes,” suena igual que el término de moda: “obselencia programada.”

Así es el sistema político-social que se nos ha impuesto, obsoleto, caduca con los años, está diseñado para aupar a las masas solo por un periodo de tiempo, pero después se extingue.

Solo que no es un fenómeno programado como el de las tecnologías de punta, sino que es un mal congénito de estos regímenes que solo parecen funcionar en la teoría y los que en la praxis queda demostrado su ineficacia.

En hecho es que algo está cambiando, los materiales de Estado de Sats, o Razones ciudadanas, los blogueros, o las fotos y las publicaciones en sitios no oficiales, las declaraciones de un artista o de un intelectual en cualquier espacio satanizado, o la simples frases de un hombre o una mujer ante una descabellada situación cotidiana.

Las evidencias de corrupción y de la vida pomposa que lleva la militarocracia y la dirigencia comunista a su más alto nivel expuestas por ex militares exiliados en las televisoras de Miami. Todo nos lleva a una sola alternativa, estamos mudando de aires.

Es inminente el cambio en nuestra isla, ¿cómo será esa transición?, es la pregunta que todos se hacen y el temor a que sea de la peor de las formas es lo que debemos evitar.

Un conflicto civil no debe ser el modo, una intervención extranjera mucho menos, pero un cese inmediato de la política imperante es apremiante.

Son insuficientes e infructíferos las nuevas tácticas de resoluciones y proyectos de leyes, que no son más que migajas, como poder vender o comprar un auto o una vivienda o entrar a un hotel o tener un móvil y con las que el gobierno pretende contentar a la ciudadanía, no siendo más que alternativas efectistas para ganar tiempo en la ola de impopularidad en la que se saben sumergidos.

Escribir es mi manera de aportar un granito de arena a ese cambio, cada día son más los que se suman a este punto de vista. Ya estamos pasando la página en Cuba y ahora sí no hay vuelta atrás.

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


17 thoughts on “Ahora sí no hay vuelta atrás

  • el 12 enero, 2012 a las 9:03 pm
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    Señor Josué Perera:
    Pude haber hecho un post a partir de su irrespetuoso y fundamentalista cometario a uno de mis escritos. Pero prefiero una nota personal y no darle ningún protagonismo con el que seguramente agobiaría a tantos y tantos visitantes del sitio.
    De lo que me deja opinar de usted, desde sus palabras, tales como: …Dariela me das vergüenza como cubano, dile a los que influyeron en ti o te pagan que te den una vuelta por el tercer mundo al que Cuba pertenece y avergüénzate de las cosas que escribes.
    A mí me dan vergüenza los cubanos que siendo amantes fervorosos del sistema cubano, prefieren en vez de estar acá apoyándolo en la agricultura y haciéndolo mejor, estén viviendo en Estados Unidos y que por demás se la pasan despotricando de la manipulación y la desinformación de los medio en el lugar que escogieron para establecerse y me pregunto, ¿por qué permanece allí?, ¿por qué no se viene a una sociedad más justa y transparente?
    Señor, soy licenciada en Historia y créame que las estadísticas de aquí, de allá y de más allá no son siempre muy confiable que digamos, por eso no me auxilio en ellas, sino en lo que veo y vivo cada día. No tengo afiliaciones religiosas y no me queda mucho tiempo para revisar en internet la cantidad de niños tercermundistas que duermen sin comer, yo tengo que buscar que comer yo y molestarme cuando corroboro que los más altos dirigente y oficiales, próceres de “nuestro equitativo proyecto social”, viven en total opulencia.
    No soy para nada enajenada, usted sí, que se debate entre lo bueno del mal y lo malo del bien. Y sí, realmente arrastro muchas frustraciones, como la mayoría del pueblo cubano, en espera de una promesa que devino farsa de control. Yo me informo, a usted no le hace falta informarse a través de mí, siga consultando las estadísticas sociales del 3er mundo.
    Ah, le exijo respeto, en mi nadie influye, soy libre pensante y a propósito, ¿no será a usted a quien le pagan?

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