Una pequeña puerta y una cámara

Daisy Valera

El Hospital Salvador Allende

El Hospital Salvador Allende es uno de los más grandes y transitados de la ciudad.

Las puertas de entrada y salida al mismo enlazan un barrio muy poblado del municipio Cerro con la Calzada que lleva el mismo nombre.

Un gran número de los habitantes del lugar todos los días se dirigen a la Calzada en busca de transporte, porque por esta pasan las principales rutas de ómnibus urbanos.

La recta que une los dos puntos de acceso al hospital pueden ser consideradas como la hipotenusa de un triángulo donde el resto de los lados están ocupados por las calles del barrio.

Como es lógico, los vecinos de las cercanías utilizan el viejo teorema de Pitágoras, recorren la hipotenusa (atraviesan los terrenos del hospital) y se ahorran caminar una distancia nada despreciable.

Espero coincidirán conmigo en que obstruir este paso afecta a no pocas personas.

Yo pasaba por el lugar el pasado martes 22 de febrero, la puerta trasera del hospital estaba cerrada y una veintena de personas se acumulaba en el lugar.

Nos convertimos en el grupo de los afectados.

Éramos un grupo heterogéneo: ancianos, embarazadas, niños y jóvenes, gordos y flacos, altos y bajitos.

Todos ante la misma situación: cruzar a través de un hueco en la puerta de 75 cm X 40 cm (aproximadamente) o caminar el resto de los lados del triángulo rectángulo.

La mayoría trató de cruzar pero no todos lo lograron, ni la embarazada, ni un anciano con no poca grasa abdominal, ni dos señoras prácticamente obesas (quizás los que más necesitaban la puerta abierta).

Mientras las personas pasaban se escuchaban diversas historias: unos comentaban que la puerta la cerrarían para siempre, otros que no dejarían ni el estrecho hueco, la mayoría coincidía en que el hecho demostraba mucha falta de consideración por parte de los responsables.

Pude gravar los últimos minutos de la aventura porque recordé que llevaba en el bolsillo el IPOD de un amigo.

Cuando me vieron filmar me comenzaron a decir que lo pasara por el Canal Habana o en Europa, daba igual.

Fue así que pude notar la necesidad de un periodismo de barrio que refleje problemas cotidiano a veces pequeños pero que afectan a muchas personas.

Un periodismo que hable más de las necesidades del cubano de a pie, un periodismo que proponga soluciones y sea creativo.

Un periodismo que identifique responsables o culpables.

Yo soy Radioquímica, no periodista, pero me siento lo suficiente comprometida con los que allí estuvieron como para escribir al respecto, creo que es un pequeño aporte que puede llegar a contribuir con la solución del problema.

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.

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5 thoughts on “Una pequeña puerta y una cámara

  • Niños Gunnar y Luismi: no sean tan ásperos. Es un articulo muy bien escrita y interesante. ¿A quién le importa un ‘v’ o ‘b’?

  • luismi, se escribe con V de mujer con los cojones que le faltan a otros.

    lo de la hipotenusa se da en 8vo grado. Pasaste por ahí?

  • Daisy ud con otros vecinos del barrio puede recojer firmas y presentarla al director del hospital explicando el p’q de la ventaja de no cerrar las entradas del hospital puede ser que del dialogo nazca algo de util

  • Maestra Daisy ese “gravar” es con B no con V (graBar). Pero contesta a esto: ¿Qué es la “hipotenusa de un triángulo”?.

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