El autoritarismo “invisible”

By Armando Chaguaceda

HAVANA TIMES A nivel global, los signos de un viraje hacia políticas conservadoras son claros y, en general, sugieren que el liberalismo -en su forma económica de libre mercado y en su versión política más tolerante e inclusiva- se ha desacreditado para amplias franjas de la ciudadanía. Incluidos importantes segmentos de voto popular, seducidos por liderazgos neopopulistas, oligárquicos y xenófobos como los representados por Donald Trump y sus aliados del Viejo Continente. Pero el giro autoritario de derechas es el espejo de su opuesto, que le abona y resignifica.

¿Qué decir entonces de proyectos firmemente anclados en la retórica del socialismo, por ejemplo? El legado del comunismo de Estado, con sus déficits de desarrollo económico, sostenibilidad ambiental y democracia política, se ha visto replicado por algunos de los experimentos antineoliberales del siglo XXI. Emblemáticamente representados, en este continente, por las autocracias cubana, nicaraguense y venezolana. Pero también por quienes las defienden, desde el seno de sociedades abiertas y academias donde rige el derecho a la libertad de cátedra y la autonomía universitaria.

Lo cierto es que, aunque la academia y opinión pública hablan mucho sobre el autoritarismo de derecha (Trump, Orban, Bolsonaro), no sucede lo mismo con su réplica izquierdista. Respondiendo a ese pendiente, un equipo de psicólogos realizó un estudio riguroso sobre las actitudes antidemocráticas del electorado estadounidense. A partir de una encuesta aplicada a más de 7000 ciudadanos, el equipo mostró que tales actitudes existen en todo el espectro ideológico (1). De realizarse algo similar en otros países -incluido el nuestro- el resultado sería, con seguridad, bastante parecido.

Los investigadores encontraron rasgos comunes entre los autoritarios de izquierda y derecha. Les asemeja la preferencia por la uniformidad social, unida al prejuicio y el castigo hacia los otros. También la voluntad de ejercer la autoridad grupal para coactar el comportamiento individual, acompañada por la rigidez cognitiva, y unida a una preocupación excesiva por la jerarquía y el absolutismo moral. La mentalidad autoritaria, concluyen los autores, genera en los extremistas de izquierda y derecha similar pulsión para disciplinar a sus simpatizantes, censurar agresivamente a sus críticos y oponentes, así como privilegiar el liderazgo absolutista y vertical.

El estudio revela, no obstante, ciertas diferencias entre los autoritarios de izquierda y derecha. Los primeros son más receptivos a la ciencia que los segundos, más comúnmente cercanos a la religión. También los autoritarios de izquierda suelen acoger nuevas experiencias: son revolucionarios, en vez de conservadores. La investigación sugiere lo deseable de no privilegiar el juicio sobre la ideología política por sobre las actitudes y valores antidemocráticos de los sujetos. Psicológicamente hablando, dicen los expertos, el autoritarismo prima siempre sobre la ideología.

Además de la foto del presente, el estudio abre un debate sobre cómo en la academia se ha menospreciado tanto -y por tanto tiempo- al autoritarismo de izquierda. Una respuesta a esta situación se halla en la naturaleza misma de un mundo intelectual y universitario donde las actitudes predominantes están más a la izquierda que en el conjunto de la sociedad. Y no se trata sólo de los radicales zurdos. También el mundo progresista democrático, que apoya temas tradicionalmente asociados a la izquierda -como la redistribución del ingreso o la lucha contra la discriminación- tiene problemas para reconocer y rechazar el autoritarismo de su familia ideológica. Con lo cual invisibilizan las ideas y actitudes de sus parientes caníbales.

Las universidades, siendo por su origen espacios productores de conocimiento, debate y crítica social, se han inclinado durante mucho tiempo hacia un polo ideológico. Tendencia que se amplifica, al menos en Occidente, durante los últimos tiempos; estrechando las posibilidades de expresar y debatir opciones políticas diferentes (2). Un sesgo que impacta, de modo estructural, sobre la construcción y búsqueda del saber y la autoconsciencia plural de la sociedad que cobija a esas universidades.

No hay autoritarismos buenos o malos; tampoco son estos patrimonio exclusivo de una u otra cosmovisión (3). En tanto la cultura política de los investigadores influye en las preguntas que estos se hacen y en la selección de las teorías que usan para comprender el mundo, la orientación ideológica dominante -de izquierdas- ha limitado el alcance de la investigación académica sobre el autoritarismo. Al menos sobre esa variante radical que, envuelta en bellas promesas redentoras, produce en la tierra tanta intolerancia y opresión como sus pares de la derecha reaccionaria.

Referencias:

  1. Thomas H. Costello, Shauna M. Bowes, Sean T. Stevens, Irwin D. Waldman, Arber Tasimi, Scott O. Lilienfeld, Clarifying the Structure and Nature of Left-wing Authoritarianism, Journal of Personality and Social Psychology, American Psychological Association, 2021
  2. Norris, Pippa, Closed Minds? Is a ‘Cancel Culture’ Stifling Academic Freedom and Intellectual Debate in Political Science?, August 3, 2020, HKS Working Paper No. RWP20-025.
  3. Sobre este particular, Kozak, Gisela y Chaguaceda, Armando (editores), La izquierda como autoritarismo en el siglo XXI, CADAL/Universidad de Guanajuato/Centro de Estudios Constitucionales Iberoamericanos. AC/Universidad Central de Venezuela. Buenos Aires, 2019 y Chaguaceda, A & Duno, L. (editores), La derecomo autoritarismo en el siglo XXI, CADAL/Centro de Estudios Constitucionales Iberoamericanos AC/Rice University, Buenos Aires, 2020.

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Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.


One thought on “El autoritarismo “invisible”

  • el 15 octubre, 2021 a las 2:32 am
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    En mi opinion el equilibrio internacional entre derecha e izquierda esta muy desequilibrado a favor de la izquierda internacional.
    Mientras que a la derecha no se le permite ningun tipo de simpatia hacia grupos neofascitas o neonazis, la izquierda internacional muestra publicamente desde los organismos de poder como la ONU y la UE su simpatia y apoyo a dictaduras comunistas.
    La derecha esta obligada a declarar publicamente su antipatia, su repudio a los grupos de extrema derecha que no tienen poder, su “lejania ideologica” porque en caso contrario esto viene usado “provechosamente por la izquierda.”
    Para cuando tanto derecha como izquierda estaran obligados igualmente a mostrar su lejania ideologica con los extremos? es mas, para cuando la izquierda internacional se vera obligada a condenar las dictaduras de izquierda?

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