“El desamparo aprendido”

Por Ammi

HAVANA TIMES – Tengo un amigo de toda la vida, con el cual además del café y los cigarros comparto los minutos y las horas. Por estos días nos ocurrió un hecho particular, que a pesar de vivirlo cada día no lo habíamos definido como un fenómeno cultural innato o simplemente como un estilo de vida del cubano.

Estábamos en La Habana, en una de esas colas que uno no comprende ni para qué la hace, pues no sabes ni lo que traerá el carro. Las voces cercanas me obligan a escuchar porque creo que la sabiduría popular no se debe omitir.

Una señora que, al parecer, dirigía el círculo de intercambio de ideas, hablaba de las remesas del exterior, de la falta de aseo, comida, precios elevados abusivos. Bueno, alguien me dirá que en Cuba ese ha sido el tema de conversación por mucho tiempo, totalmente cierto, tanto que ya es como un disco que repetimos sin parar. Lo que llama mi atención no es el asunto, sino la reacción que es lo más preocupante.

Es normal que hablemos de escasez de medicamentos, pero es más común oír decir a un cubano “¿para qué vas a ir a la farmacia si no hay medicinas?”  ¿O quizás, “a quién te vas a quejar?”  Frases como: “Ni vayas a hablar con los dirigentes, ni funcionarios que ellos siempre están reunidos.” “A nadie le importa tu caso,” “Aquí nadie hace nada,” “Estamos en Cuba” etc. Son expresiones que han pasado de generación en generación.

Entonces nuestra herencia sería dejar un arrastre de penurias a nuestros hijos y nietos un legado al que me gustaría llamar “el desamparo aprendido”. No se trata de quejarse de todo lo que nos falta, desde nuestros derechos hasta las necesidades básicas, lo que más golpea es el hecho, de asumirlo como nuestro, es el miedo infundido, el silencio otorgado. A tono con los tiempos que corren y las expectativas de la sociedad me pregunto: ¿de qué lado va a estar cada uno?

El burocratismo, la corrupción, la baja calificación profesional, la ineficiencia en sectores donde ocupan cargos importantes aquellos que pertenezcan al Partido y no los que tengan condiciones reales para defender los intereses de los ciudadanos.

Todo eso, unido a la falta de interés del Gobierno en responder al pueblo, ha engendrado este concepto de “desamparo aprendido “en el que cada uno asume su propio destino como una lamentable circunstancia de vivir en una isla sin más recursos que el que nos toca.

Este es el fruto de una política de estado sostenida por más de sesenta años que ha intervenido y hecho convulsionar la toma de decisiones propias de once millones de cubanos a lo largo de sus vidas.

Vuelvo a escuchar al grupo, me concentro en el aumento progresivo de la cola, mientras un militar me mira con aire desafiante como si pudiera leer mis pensamientos. Entonces me paro en seco, con la voz interior más firme que poseo me digo ‘tú no estás desamparado’, ‘tampoco has logrado aprenderte esta materia de que: todo está perdido’.

Observo a mi amigo que se ha quedado con la vista fija en el malecón, ha notado que lo miro y me dice “la gente tiene que aprender, brother, esto no puede ser para siempre, tenemos que hablar y exigir lo que nos toca y no precisamente lo de la libreta.”

Hoy voy a dormir un poco más tranquilo.                

 

 



Ammi

Una mujer de pueblo, madre de cuatro hijos que a través de constancia, estudios y superación ha alcanzado a mejorar su entorno y he aprendido que todo esfuerzo se premia y el conocimiento se comparte. Para mí no existe nada más importante que la libertad y sobre todo aquella que se impone y es capaz de romper los limites personales. Se me considera alegre, entusiasta, curiosa y dispuesta a aprender de cada nueva experiencia.

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2 thoughts on ““El desamparo aprendido”

  • Desgraciadamente es así. Se siente mucho desamparo, pero al llamado a desfilar la Plaza de la Robolucion se llena.

  • Muy bien pensado, pero los mismos que piensan de esa forma van a la plaza de la revolución, a los trabajos voluntario, a las guardias, pienso que en ese punto radica el problema de cuba

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