Ver a Paquito D´Rivera en vivo

Alfredo Fernández

Paquito D´Rivera
Paquito D´Rivera

HAVANA TIMES — El pasado sábado 31 de agosto realice unos de mis sueños estéticos, ver al virtuoso músico cubano Paquito D´Rivera en vivo.

Cuando Paquito, provisto de un saxofón soprano y un clarinete en cada mano, entraba al proscenio de la Casa de la Música de Quito, donde ya lo esperaban los no menos virtuosos músicos del trio brasileño Torrente, comenzaba a saldar una deuda que había contraído desde el mismo momento en que escuché su música la primera vez, hace más de veinte años.

Este señor de desbordante cubanía que hace treinta años se marchó de Cuba, lugar a donde no ha vuelto a regresar, dio el sábado no solo una clase magistral de virtuosismo, en el saxo y el clarinete, sino que también con su sentido del humor demostró que nunca ha estado muy lejos de Cuba, que su relación con la isla se instala justo allí donde están  los límites de la pasión.

Al ver a alguien tan cubano que ha permanecido fuera de su medio natural por demasiado tiempo, he concluido que si el inconveniente del exilio resulta horrible en un simple mortal, entonces en un músico como Paquito D´Rivera el sentimiento de la nostalgia debe rayar justo en lo inmoral, algo así como una tortura, no sólo por el hecho de permanecer lejos de su público natural, sino también por tener que prescindir de sus sonidos más afines, esos que hacen parir a la música que le da fuerza a su trabajo.

Paquito ha hecho la hazaña de permanecer indiscutiblemente cubano, en un clima y en un idioma que distan de su fundamento, de hecho, lo más cerca que ha estado de su Cuba, ha sido cuando los aviones, en que viaja asiduamente, cruzan el cielo cubano en su paso a Sudamérica.

Paquito D´Rivera
Paquito D´Rivera

D´Rivera marcó el momento más emotivo del concierto cuando interpretó tres piezas de Lecuona, en homenaje al 50 Aniversario de la desaparición física de quien para él ha sido “el más grande compositor cubano de todos los tiempos”.

Debo confesar que la sala no estaba llena, el concierto en realidad era caro para el Ecuador, más el público asistente se divirtió con las ocurrencias y la vida que nos invade a los caribeños, de lo cual Paquito es un vivo ejemplo.

Por un momento soñé y me permití la ilusión de imaginarme a Paquito tocando en La Habana, y hasta me imaginé más, cómo creo que lo hubiera recibido su público.

Ojala y a este señor no le pase como a la gran Celia Cruz, que se murió sin volver a Cuba. Dios quiera y permita que Paquito, más temprano que tarde, se presente en Cuba; una asignatura pendiente, para él, y sobre todo para los cubanos.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


4 thoughts on “Ver a Paquito D´Rivera en vivo

  • el 11 septiembre, 2013 a las 6:51 pm
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    Es un decir, no lo tome Ud. tan literal…

  • el 9 septiembre, 2013 a las 11:38 am
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    Yo creo que Paquito no “llegó a Irakere”. Paquito fundó Irakere con Chucho. Creo que esa es la mas pura verdad.

  • el 7 septiembre, 2013 a las 4:07 am
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    Alfredo, es que Paquito no vive en el Polo Norte. El vive en la segunda ciudad cubana mas grande: Miami y estar alli es como seguir viviendo en Cuba sin las limitaciones y con otro tipo de problemas, pero lo que no se puede negar es que alli persiste y se desarrolla la cubania como o mas que en la isla. No puede ser de otra manera cuando alli viven mas de un millon y medio de cubanos y sus descenndientes. y siguen llegando

  • el 7 septiembre, 2013 a las 2:28 am
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    Alfredo:

    Has tenido el privilegio de ver a un grande de la música cubana. Ya tienes para contar a tus nietos.

    Paquito fue uno de los insustituibles en Irakere, además de que llegó a la agrupación con un extenso currículum, incluido su paso por la Orquesta Cubana de Música Moderna, que marcó los años 60 con aquella Pastilla de Menta.

    En mi caso guardo para siempre la memoria del conciertazo de Leo Brouwer-Irakere, que en 1978 acogió el teatro Carlos Marx, en el que coincidieron Leo Brouwer y los Irakere, demostrando que el música no tenía fronteras. Paquito tuvo un especial destaque, gracias a la versión del adagio de Mozart, una de las contadas ocasiones en que un tema clásico se ha situado en la preferencia del público cubano. Es poco lo que te cuente. Un maestro de las maderas adondequiera que vaya.

    En lo de la nostalgia sí difiero de ti, pues él nunca ha expresado “morriña” por la tierra que lo vio nacer. Más bien al contrario. No olvido que su grito de guerra en sus primeros años en EEUU era: “Que siga llegando gente pa’ cá, a comer bisté”.

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