A dónde pueden ir las cosas

Por Alfredo Fernández

La gripe española de 2018.

HAVANA TIMES – Por estos días, los teóricos críticos buscan una respuesta a la crisis del Covid-19, y lo hacen con una urgencia similar a la de un grupo de peritos que escudriñan la caja negra de un avión acabado de desplomarse en el atlántico.

Luego de la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama publicó aquel encendido ensayo, El fin de la historia, que provocó un enorme debate en todos los espacios del planeta de producción intelectual.

Explicar los hechos transcendentales, así como el, o los, posible(s) camino(s) a seguir por la humanidad, se ha convertido en una obligación para los ensayistas sociales luego de terminada La Segunda Guerra Mundial.

Si se recuerda bien, lo mismo sucedió luego del derribo de las Torres Gemelas, en el año 2001, entonces, el teórico Samuel Huntington, desde el concepto de “Guerra de civilizaciones”, arrojaba luz sobre lo que debería de esperar, según él, en los próximos años la humanidad.

Ahora mismo, a no dudar, corren ríos de tinta en todo el mundo que especulan respuestas a esta inusitada cuarentena, prácticamente mundial. La vida cotidiana se ha transformado desde hace un mes, como nunca antes había sucedido. Impresionan las imágenes de las ciudades y los puertos más importantes del planeta con sus calles y bahías desiertas, y, en no pocos casos, hasta visitados por animales que viven confinados en bosques, o en fondos marinos, y que, por lo general, se muestran temerosos ante el menor indicio humano.

Lo interesante es que aún no se avizora el final de la cuarentena, y, desde ya, no pocos pensadores aventuran innumerables teorías que especulan al respecto. Por ejemplo, el simpático Slavoj ZiZek, acostumbrado como está a ver el fin del capitalismo en cada amanecer, esta vez no ha sido menos y, palabras más palabras menos, ha dicho que ahora sí, que terminando la cuarentena no solo se terminará el fatal Covid-19, sino, incluso, el capitalismo mismo, el cual es incapaz de resistir semejante crisis.

Al optimismo inveterado de ZiZek ha salido al encuentro un mesurado Byung-Chul Han, para quien  “el capitalismo no colapsará por un virus, sino por una revolución humana”, algo que, desde mi opinión como autor de este texto, está lejos de suceder por ahora.

Una especulación menos intelectual, pero igual de valida a tener en cuenta por humana, es la de los posibles saldos positivos de esta crisis. Se cuenta que el señor Jeff Bezos, dueño de la empresa online Amazon, ha tenido que contratar cien mil trabajadores nuevos, como resultado del incremento de las ventas online. Por otra parte, muchas empresas han trasferido a los hogares de los empleados todo el trabajo que se pueda concebir desde allí, para así respetar la condición de distanciamiento social, y afectar lo menos posible la producción.

Augurios prenatales anuncian, a bombos y platillos, un baby boom para fines de año, todo producto del confinamiento, tal cual sucedió luego de terminada la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que luego de esto, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones NTIC serán las grandes beneficiadas de esta crisis, a partir de esto, ya no quedará nadie que conciba la vida al margen de Internet.

¿El mundo será otro después de esta crisis?, no lo creo, al menos no lo será para mal, pues la humanidad ha vivido experiencias no menos traumáticas que esta, y la vida: o sea, el amor, la amistad, la pasión por construir, terminaron por restaurarse luego de estos eventos. Pocos recuerdan que, en 1920, cuando el planeta tenía una población mucho menor, la gripe española mató a más de cincuenta millones personas, y aun así la vida fue capaz de resurgir. Siempre ha sido así, y esta vez, a no dudar, no será distinto.



Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.

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4 thoughts on “A dónde pueden ir las cosas

  • De seguro que el mundo será otro, la economía no será la misma y esperemos que los gobiernos tengan recursos disponibles para combatir las epidemia, algo que me pregunto desde que empezó la pandemia donde está la reserva de guerra que tanto cacarean, porque este gobierno vive al día, parece una casa mal administrada.

  • ¿La reserva de guerra? ¡Ingenuo! Es la que se están “jamando” ellos ¿O acaso has visto tú a Mariela, al cangrejo, al “Ramirito” o la gorda de Días Canel en la cola del pollo? No es una casa mlal administrada; es una letrina de escuela al campo: sin hueco, cortina de saco o papel pa´limpiarse el…, pero la peste se siente desde bien lejos.

  • que respuesta tan ingeniosa! no paro de reirme!

    da titulo para guion de teatro “la casa, la letrina y el jombre nuevo”

  • Espero el ser humano aprenda a respetar a los animales, no contribuya a su explotacion y consumo. Ademas de usarlos de conejillos de india.

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