Tigres repiten: ¿Qué dicen los fanáticos?

Por Ronal Quiñones

El manager Roger Machado (c) con sus tigres campeones. Foto: invasor.cu
El manager Roger Machado (c) con sus tigres campeones. Foto: invasor.cu

HAVANA TIMES — La temporada más larga de la pelota cubana acaba de concluir con el merecido triunfo de los Tigres de Ciego de Ávila, primer equipo que logra repetir la corona alcanzada el año anterior desde el año 2008.

Llena de peripecias, la Serie, iniciada en agosto pasado, tuvo cinco paradas, algunas completamente ilógicas, como la realizada en la Semana holandesa en Cuba, y que provocaron desajustes en la preparación de los conjuntos, con los consecuentes altibajos de rendimiento.

Los propios monarcas aprovecharon uno de esos parones para recuperar el paso ganador que exhibían al principio, mientras otros planteles veían frenados sus buenos momentos.

Como ha sido costumbre en los últimos años, prácticamente ningún equipo concluyó el torneo con la misma nómina con la que empezó, y el caso más sonado fue el de los hermanos Yuliesky y Lourdes Yunielky Gourriell, que abandonaron la delegación cubana justamente cuando estaban como refuerzos de los flamantes campeones en la pasada Serie del Caribe.

Otro momento álgido, también comentado en estas páginas, fue el conato de rebeldía del mentor Víctor Mesa, quien anunció que se marchaba de la pelota cubana y luego se retractó, tras asumir las riendas de la selección que enfrentó a los Rays de Tampa Bay el pasado mes.

Buena parte de la afición capitalina volvió a sentirse decepcionada por la eliminación de Industriales a manos de Ciego, pero al menos, esta vez, el conjunto azul avanzó a la postemporada.

“Yo sabía que sin los Gourriel la cosa no era igual”, comentó a Havana Times Sergio, un barbero por cuenta propia. “Una cosa era Industriales con ellos, y otra sin ellos, se vio contra Ciego, que no batearon casi. De todas maneras, los Tigres eran más equipo, pero seguro eso no terminaba 4-0 si estuvieran ellos dos allí, porque se hubieran anotado más carreras.”

“A mí ya me daba igual lo que pasara con Industriales”, dice por su parte Henry. “Yo lo que quería era que perdiera Víctor Mesa, otra vez se queda en el camino y es Carlos Tercero, ya ni Compay Segundo. Ese se va a retirar y nunca va a ser campeón como mánager, porque con esos métodos no se puede dirigir. Cuando vi que Matanzas perdió el sexto partido ya sabía que estaba eliminados, porque les iba a entrar el nerviosismo en el séptimo.”

Alegría en el estadio de los tigres de Ciego de Ávila. Foto: invasor.cu
Alegría en el estadio de los tigres de Ciego de Ávila. Foto: invasor.cu

“Si hasta los propios matanceros lo sabían”, comenta Sergio. “El estadio estaba casi vacío en las gradas, y se escuchaba más a los cuatro pinareños que estaban arriba de primera que a los de allí. Ellos sabían que tarde o temprano iban a perder, y así mismo fue.”

“Yo lo que lamento”, interviene Dainier, “es que los pinareños llegaron muy mal a la final contra Ciego. Si hubieran tenido más descanso, seguro esa serie estaba mejor, porque los dos primeros partidos casi fueron regalados, con su pitcheo de segunda, y eso puso muy cómodo a Ciego. Se vio luego que pelearon mucho más, y eso que regalaron unas cuantas carreras por mal corrido de bases y errores.”

“Esos son los dos mejores equipos de Cuba”, regresa Henry, “ya te puedes imaginar el resto, porque así mismo pasa con los demás. ¿Cómo pueden ocurrir esas cosas en el torneo de elite de Cuba? Hace rato que se trabaja mal en la base y los peloteros llegan a las series nacionales con miles de defectos técnicos, que se los debieron pulir desde pequeños.”

“Mi amigo”, opina Yunier, “lo que pasa es que cuando ya aprenden a jugar se van. Mira cuantos peloteros hay ahora que son titulares y jamás hubieran jugado si todavía estuvieran aquí los buenos. El mismo Pinar, ese torpedero de La Habana que cogieron de refuerzo (Michael González), ese era banco en La Habana cuando fueron campeones, y ahora es un león.”

“Sí, eso está muy bien”, responde Henry, “y no te niego que influye, pero mi hermano, si desde que son niños les hubieran enseñado cosas básicas como a qué base tirar, cuándo avanzar, etc., ahora no hubiéramos visto tantas pifias. Es verdad que los juegos han sido buenos, porque Pinar sí es un equipo que guapea, pero eso empaña el espectáculo. Estamos hablando de la final del torneo más importante del deporte cubano, luego nos quejamos cuando se hace el equipo Cuba y pasan estas mismas cosas. Tienen que pasar, porque la realidad es que muchos peloteros no dominan el ABC del juego. Todo eso se entrena.”

“Sí”, reconoce Yunier, “yo me acuerdo cuando era niño que el entrenador siempre nos decía: piensen en la jugada antes de que se dé, si batean por mí, a qué base tengo que tirar. Si estoy en base y el batazo sale de fly, tengo que esperar a ver si pica, y si sale de roletazo, avanzar si es a mi izquierda. Si voy a tocar, por qué base voy a tocar y sobre qué lanzamiento. Pero señores, todo eso está muy bien en la teoría, pero para que se vuelva un reflejo automático hay que jugar muchísimo, por eso se llama mecánica defensiva, porque las cosas se hacen de forma automática, sin pestañear, porque en un segundo se te va el juego.”

Los tigres de Ciego de Ávila con su mascota. Foto: invasor.cu
Los tigres de Ciego de Ávila con su mascota. Foto: invasor.cu

“Como van las cosas”, considera Venancio, “no creo que avancemos mucho. ¿No han escuchado los problemas que se han dado en las series provinciales? Es la misma historia de siempre, que si no hay pelotas, que si falta el transporte. Si no juegan más, nunca van a aprender. Ahora dijeron que van a cambiar otra vez la estructura, que empezará la próxima Serie en agosto para acabar en enero y que el campeón llegue en forma a la Serie del Caribe, pero eso es ahora, luego se les ocurre hacer la Semana de la cultura boliviana y hay que empezar a parar. Aquí se mira demasiado para los lados, y el torneo cubano hay que respetarlo. Las Grandes Ligas tienen fija su estructura desde hace casi 100 años. Los equipos han cambiado y aumentado, pero siempre se juega desde abril hasta noviembre, sin parar nada más que para el Juego de las Estrellas, aquí la Nacional se parece a un tren lechero, que para cada un kilómetro.”

Como señaló Venancio, se espera que en la venidera campaña haya mejor organización, y se especula con que la segunda ronda sería de solamente seis equipos y no ocho, como ahora. De cualquier manera, no hay nada oficial todavía y lo más importante, como dijo él mismo, es que luego sean serios para cumplir con el calendario inicial. Ya veremos.


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