¿Por qué siguen emigrando los peloteros cubanos?

Julio Batista  (Progreso Semanal)

Yulieski Gourriel y Víctor Mesa. (Foto Cortesía: Michael Rosa)
Yulieski Gourriel y Víctor Mesa después de un torneo exitoso con el Equipo Cuba. (Foto Cortesía: Michael Rosa)

HAVANA TIMES — A la pregunta de por qué se siguen marchando nuestros deportistas —restrinjámosla a los atletas para evitar depresiones— sobran respuestas, y casi todas desembocan en las aspiraciones personales y el plano económico, justo las dos principales motivaciones que han desangrado las generaciones más jóvenes del país en las últimas dos décadas.

Pero lo dicho, centremos la mirada, por ahora, en el deporte.

Durante algún tiempo las noticias deportivas en Cuba habían descansado del tema. Ya los que migraban a la desbandada no eran jugadores de renombre, sino apenas adolescentes con futuro de estrellas, o atletas de mediano calibre, de los que pululan en nuestra Serie Nacional, y en cualquier otro torneo del mundo.

Por meses los titulares estuvieron más centrados en las posibles contrataciones, en las negociaciones y visitas de las Grandes Ligas a la isla, en el descenso de la calidad en nuestro torneo local, en las consecutivas derrotas del equipo Cuba en los certámenes internacionales. La migración de atletas tenía bajo perfil. El interminable desfile había sido naturalizado.

Entonces el 8 de febrero nos llevamos una sorpresa: la desbandada Gourriel. Y de pronto, como si despertáramos de un sueño, choqueados aún por lo irrebatible de la noticia y las declaraciones del periódico Granma, entendimos que la migración seguía ahí. En ese momento pusimos rostro a la descomunal cifra de 150 peloteros que habían abandonado Cuba durante el 2015.

Jugar en la Gran Carpa es un sueño compartido. Todos lo han reconocido, incluso los que decidieron quedarse en Cuba.

Lo interesante es que hasta entonces no nos preocupaba demasiado, quizás porque 150 no es un número alarmante dentro de la migración cubana en el pasado año. En cambio, sí representa mucho para el béisbol de una nación. Para entender lo que significa pensemos que un equipo de la Serie Nacional alinea cada partido con una plantilla de entre 23 y25 hombres, bajo ese cálculo tendremos entonces que en 2015 Cuba perdió el equivalente a seis de los 14 equipos que juegan nuestra maltratada Serie.

En realidad, el béisbol no es la única disciplina que continúa perdiendo jugadores. Lo que sucede es que es la más visible. Especialmente porque cada pelotero cubano que abandona el país tiene la misma meta: intentar llegar a las Grandes Ligas (MLB). Llegar o no es una apuesta, pero siempre es una apuesta mejor que no intentarlo.

Jugar en la Gran Carpa es un sueño compartido. Todos lo han reconocido, incluso los que decidieron quedarse en Cuba. Incluso, leyendas como Pedro Luis Lazo. La Gran Carpa es, ya se sabe, la meca, el sitio de peregrinación, la catedral del béisbol en el mundo. Y en Cuba, eso también es sabido, el béisbol es religión.

Cuando en septiembre de 2013 fue anunciada la Nueva Política de Remuneración para los Atletas, dictada por el INDER, muchos cifraron en las contrataciones la esperanza de frenar al abandono de los atletas cubano. De cierta manera ocurrió así, a pesar de las demoras y contratiempos. Sin embargo, había un deporte para el que las expectativas cambiaban poco: el béisbol.

Tan exigente como la MLB, Japón no era un horizonte definido en el imaginario de los peloteros cubanos. Pero fueron los nipones quienes primero llegaron al mercado nacional, invirtieron y contrataron. Yulieski Gurriel fue el segundo pelotero cubano en viajar al Béisbol Profesional de Japón (NPB) al amparo de las normativas. Pero la NPB no compite —nadie consigue hacerlo— en cuanto a salarios y reconocimiento con la liga estadounidense.

El siguiente paso parecía ser el acercamiento definitivo con las Grandes Ligas. Primero los anuncios del 17 de diciembre de 2014; luego, las conversaciones de alto nivel entre las instituciones deportivas, las declaraciones de Robert Manfred, las visitas de buena voluntad, los reencuentros en suelo cubano… Mas lo cierto es que, un año más tarde, las posiciones no han cambiado: los cubanos que viven en Cuba siguen sin poder jugar en la MLB debido a las leyes norteamericanas.

¿Por qué migran nuestros atletas? Por las mismas razones que migran generaciones enteras. Por hallar un futuro propio, por intentar construirse una vida, por ejercer su libre derecho de vivir en donde les plazca…

Desde hace un año los términos de la Federación Cubana de Béisbol fueron claros: están en plena disposición de negociar con la MLB. La bola en está en campo norteño desde entonces, sin que ocurran cambios notables.

Además de las trabas legales, harto conocidas en el caso del béisbol, la práctica indica que las contrataciones no explotan a profundidad las potencialidades de los atletas cubanos. Más que eso, podría suponerse que tal proceso marcha al ritmo de los intereses del organismo y no de acuerdo a las aspiraciones de los deportistas.

Cierto es que en 2015 creció notablemente el número de contratos concertados a través del INDER, pero al compararlo con el sostenido flujo migratorio resulta evidente que no es suficiente para ofrecer confianza a quienes van perdiendo la paciencia, y el tiempo.

¿Por qué migran nuestros atletas? Por las mismas razones que migran generaciones enteras. Por hallar un futuro propio, por intentar construirse una vida, por ejercer su libre derecho de vivir en donde les plazca, por experimentar otra manera de ser, por labrarse un destino diferente al de sus padres. Porque, en esencia, irse o quedarse en Cuba no debería ser una posición irreconciliable. Porque solo tienen una vida, dialéctica y materialistamente hablando. Porque su “tiempo útil” es más limitado que el de otras profesiones, y la diferencia entre 31 y 33 años puede ser la misma que jugar o no jugar. Porque soñar con un buen salario, incluso con un salario millonario, es una aspiración perfectamente válida.

Lista de los 150 jugadores emigrados

 


6 thoughts on “¿Por qué siguen emigrando los peloteros cubanos?

  • el 27 febrero, 2016 a las 7:28 am
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    Este es el resultado de la doble moneda, la doble economia, la doble moral y la doble vida (capitalismo para los dirigentes y comunismo para el pueblo). Una cosa es manipular y controlar a las personas y otra cosa es creer que los tienes enganados.

  • el 26 febrero, 2016 a las 1:40 pm
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    Y la ironía de la historia es que Castro I esta viendo en vida el resultado de su bloqueo al deporte profesional. Los jóvenes escapando de Cuba cada vez que los llevan a un evento internacional y los veteranos que le dedicaban todas sus medallas al Comandante, olvidados y muriendo en la absoluta pobreza.

  • el 26 febrero, 2016 a las 7:34 am
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    Claro lo que siempre me pregunto es por qué NO desertan los atletas de Honduras, Panamá, Guatemala, El Salvador, Costa Rica,etc,etc,etc,etc….

  • el 26 febrero, 2016 a las 3:27 am
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    ¿Sólo los peloteros?, si ya se van en “equipos”,,, a cada rato sale en la prensa: “desertó el equipo de baile entero, en Las Vegas”, “desertó el equipo entero de polo acuático”, “deserto una decena de bailarines del ballet national”. Se seguirán yendo no solamente porque es válido, sino porque es una violacion monumental el hecho de querer mangonearte tu vida.

    Ya cuando se ve a un pelotero de la vieja guardia como LV sacando a su hijo, es para interpretarlo como que “no quieren que los coja la confronta” y tener que estar bajo “contrato” con el régimen, cobrando una mísera parte de sus contratos millonarios y ver que Tony Castro se lleve la mayor tajada, prefieren hacer negocios con los americanos-capitalistas-explotadores, antes que con los generosos-socialistas-igualitarios de su país.

  • el 25 febrero, 2016 a las 6:51 pm
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    El hijo de Lázaro Vargas que es un prospecto juvenil emigró de la mano de su padre con miras a llegar a jugar en la MLB.

  • el 25 febrero, 2016 a las 8:58 am
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    El ultimo parrafo lo incluye todo, pregunta y respuesta. Asi de facil

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