El título de la pelota cubana entre Ciego de Avila y Granma

Por Ronal Quiñones

Imágen: www.baseballdecuba.com

HAVANA TIMES — Casi nadie esperaba esta final, pero el título de la pelota cubana se decidirá entre el actual bicampeón Ciego de Ávila y Granma, que dio la sorpresa al eliminar al favorito Matanzas, con todo y su récord de 70 victorias para formato de 90 juegos,… pero empecemos por el principio.

Los Tigres fueron los primeros en obtener su boleto a la final, tras aventajar cuatro juegos por dos a Villa Clara, que no pudo recuperarse del todo luego de haber perdido los primeros dos desafíos.

Aunque lograron empatar la serie en su estadio Augusto César Sandino cuando parecía estar a punto de mate, los avileños lograron recuperar la ventaja ante el mismísimo Freddy Asiel Álvarez, uno de los mejores lanzadores de la actualidad en Cuba.

Muy pocos pueden presumir de haber derrotado al diestro naranja dos veces en un mismo cruce, y si a esto se suma que también cayeron sobre los envíos de Yosvany Torres, otro de gran efectividad en las postemporadas, entonces las opciones se reducían al mínimo para sus contrarios.

Solamente Alaín Sánchez logró contener a la batería avileña en su única salida, pero tampoco los naranjas apoyaron demasiado a sus lanzadores con el madero, y cometieron demasiados errores. Por tradición, Villa Clara era de los equipos con mejor defensa en la Mayor de las Antillas, pero en esta Serie fue una sombra de sí misma, convertida en la peor del campeonato.

De esta manera, y ante una novena compacta, acostumbrada a ganar los juegos decisivos, se hace prácticamente imposible alcanzar la victoria.

Diferente fue el panorama en la otra semifinal, que algunos especialistas presagiaban más fácil para Matanzas. Sin embargo, tras la segunda toma de refuerzos nos pareció que Granma se había fortalecido mucho mejor, sobre todo, con jugadores de experiencia y calidad.

Así se vio a lo largo de todo el enfrentamiento, pues la tanda yumurina fue dominada en casi todos los desafíos, apenas por cuatro lanzadores: Lázaro Blanco, Yoelkis Cruz, Noelvis Entenza y Miguel Lahera.

A pesar de todo, lograron ponerse 3-2 delante, a falta de dos choques en su estadio Victoria de Girón, y todo parecía indicar que las aguas tomaban su nivel, pero fue cuando peor jugó la tropa dirigida por Víctor Mesa.

Muchos cuestionan su manejo del pitcheo, primero porque puso a abrir a Frank Montieth contra toda lógica, y luego porque al menor pestañazo sacaba a cualquiera de la lomita, sin importar rango o momento del juego.

Una gran actuación de Jónder Martínez y buenos relevos de Frank Luis Medina y Liván Moinelo, escogidos en la última ronda de refuerzos, los pusieron en ventaja, pero a la hora de la verdad volvieron a fallar.

Mal presagio fue ver las gradas de los jardines vacías en el séptimo partido. La afición de la Atenas de Cuba, al parecer, ya presumía lo que iba a suceder (ha sido la tónica en los últimos años), luego de haber perdido en el sexto juego con Martínez en el box, y unos cuantos errores que costaron carreras.

Pero si eso fue el sábado, peor fue el domingo, con más resquicios todavía a la defensa, controlados totalmente por Lázaro Blanco, y bateados hasta caer por nocaut. En fin, que nada le salió bien a los occidentales en esa jornada.

Vale decir también que los granmenses lograron su pase a la final sin un gran aporte de su principal toletero, Alfredo Despaigne, de excelente actuación en la Liga Japonesa. Al único pelotero cubano con contrato vigente en una Liga de calidad prácticamente no lo dejaron batear, y estuvo a punto de igualar el récord de cuatro boletos intencionales en un mismo desafío. El último no fue intencional, pero casi.

El héroe de los Alazanes fue el joven Guillermo Avilés, quien había estado discreto a la ofensiva en los primeros encuentros, pero se desató contra Matanzas y se echó al equipo al hombro con cuadrangulares que desmoralizaron a sus rivales.

Fue tanto el bochorno sufrido por los matanceros que Víctor Mesa anunció que no dirigía más, todo un cubo de agua fría para la afición de ese territorio, que jamás salió del sótano antes de su llegada, y con él siempre estuvo entre los medallistas.

Sobre el personaje volveremos en otro momento, porque siempre es fuente de atención, pero para el béisbol yumurino se abre ahora una gran interrogante, porque sus equipos eran conformados por numerosos peloteros provenientes de otros territorios, y habrá que ver quiénes de ellos se mantienen tras la salida del polémico mentor. En caso de una desbandada, Matanzas seguramente regresará al sótano de donde vino, porque esa política de importar jugadores ha acabado con la cantera propia.

En cuanto a lo que se viene a partir de este miércoles, la historia muestra que los monarcas de Cuba han doblegado a sus rivales las tres veces que se han visto las caras, pero ahora es borrón y cuenta nueva.

El hecho de haber terminado más tarde provoca también que los Alazanes no puedan iniciar la final con su mejor carta en el montículo, y eso pudiera decantar el título para los Tigres.

Con su pitcheo más fresco, Roger Machado puede maniobrar mucho mejor, además de haber tenido tiempo para recuperar a figuras claves de su tanda que sufrieron lesiones como Yoelvis Fiss, Osvaldo Vázquez y Abdel Civil.

No obstante, los granmenses llegan con la sangre caliente todavía por haber logrado esa increíble remontada como visitantes ante los matanceros, y sin presión alguna porque ya alcanzaron el mejor resultado de su historia.

Carlos Martí hizo los cambios necesarios en su orden al bate, y se encomendará a la buena labor de sus abridores, pues su bullpen está bastante flojo. Esa debe ser precisamente la tarea fundamental de los de la tierra de la piña, caer temprano sobre los envíos de quien inicie cada desafío, para que trabaje lo menos posible.

En el pequeño José Ramón Cepero avileño comenzará a escribirse la historia de esta final, en la cual vuelven a salir como favoritos los Tigres, pero estos Alazanes demostraron que hay que amarrarlos corto, porque se desbocan al primer descuido.

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