La pelota cubana no estará en Tokio 2020/1

Por Ronal Quiñones

Foto: WBSC / Cubadebate

HAVANA TIMES – La pelota cubana soñaba con llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020/1, pero una vez más los sueños se le trastocaron en pesadillas. Lo que constituía la única opción que restaba al deporte cubano para llegar a la justa estival con un deporte colectivo naufragó, aquejada de los mismos males de tiempos recientes.

El Preolímpico que todavía se juega en la Florida volvió a mostrar a un equipo Cuba incapaz de hacer las carreras en el momento oportuno.

Tras la huida de César Prieto, el mayor talento de la pelota cubana actual, el matancero Yadil Mujica fue el encargado de cubrir esa posición, y lo hizo de manera bastante digna.

Igualmente, Roel Santos asumió como primer bate, y tampoco lo hizo mal. No obstante, ambos estuvieron involucrados en par de jugadas que pudieron haber cambiado el destino del plantel en la competencia en el primer desafío.

Era apenas el primer episodio, y Mujica fue capturado en home, en una jugada completamente suicida, aunque aquí la responsabilidad es de quien lo mandó a doblar, o sea, el coach de tercera base.

Más adelante, con bases llenas, Roel bateó para doble play y no anotamos ni una vez. Claro que el doble play está en el juego, pero un zurdo rápido como él no puede ser sacado en la inicial con un lance como ese.

Esas carreras le hicieron falta al equipo para imponerse a Venezuela, pero en definitiva perdieron 6×5, en un desafío en el cual reaccionaron en la última entrada con par de anotaciones, pero no fue suficiente.

Antes fracasaron los lanzadores, lo que aparentemente era el punto fuerte de la novena. Al abridor Lázaro Blanco le hicieron cuatro, y luego dos más a los relevistas que juegan en Japón, que no se presentaron igual que como actúan en la tierra del Sol Naciente, en especial Liván Moinelo. Al pinareño no le hacen contacto prácticamente en la Liga nipona, pero aquí le dieron un cuadrangular cuando tenía al bateador rival en dos strikes sin bolas. Al día siguiente volvió a encaramarse en el montículo y regaló una base por bolas que costó el desafío.

Personalmente siempre pensé que esta selección era capaz de lo mejor y de lo peor. Sobre el papel tiene calidad como para disputar el cupo a Tokio, pues solo faltan las estrellas de Grandes Ligas y otros jugadores que actúan por su cuenta en Asia, pero sobre el terreno no dieron la talla, como se dice en buen cubano. Una vez más.

De los contratados oficialmente, solo Ariel Martínez y Yurisbel Gracial, que juegan en Japón, no podían asistir porque estaban lesionados. Sí viajó Alfredo Despaigne, que había sido bajado a la sucursal de los Halcones por su baja forma, que ratificó en el preolímpico.

Otra vez la producción de carreras lastra a los caribeños, como en las más recientes incursiones internacionales, fundamentalmente por no producir a la hora cero, pues en sentido general no se puede decir que se bateó mal.

En el segundo choque Canadá se tomó 15 ponches, pero marcó cuando hizo falta, al contrario de Cuba, que embasó a varios peloteros, pero quedaban anclados en las bases.

El cerrador Scott Mathieson se apuntó un relevo de leyenda al impedir que se movieran de sus almohadillas dos corredores en la octava entrada.

De nuevo hubo una reacción en la novena entrada, pero, al igual que en el primer desafío, a ese momento se llegó con tres carreras de desventaja, demasiadas para poder al menos empatar, aunque hubo opciones reales en ambos choques.

Como ha sido tradición, los bateadores cubanos se vieron ansiosos en sus turnos al bate, en especial el receptor Yosvany Alarcón, quien le hizo swing a todo lo que le lanzaron.

Muy poco se le puede achacar a la dirección de Armando Ferrer, pues movió la banca y buscó todas las alternativas, pero jamás pudieron siquiera estar empatados en el pizarrón.

En el último encuentro, cuando ya todo estaba perdido, entonces apalearon a los colombianos, que a todas luces eran la nómina más débil.

Cuando finalice el certamen, el mejor ubicado de la ronda final tendrá el boleto a Tokio, mientras que segundo y tercero aún tendrán otra oportunidad en el evento de clasificación final, mudado recientemente de Asia para México, pero Cuba no puede aspirar ni siquiera a eso.

A la larga para algunos nos hicieron un favor, porque de esa manera el país se ahorrará una buena cantidad de dinero en trámites, boletos y todo el aparataje que acompaña a cada delegación de la pelota.

El único equipo que ha sido campeón o subcampeón en todas las ediciones estivales esta vez ni siquiera estará entre los participantes. Es la triste realidad de nuestro deporte nacional hoy en día, y al parecer seguiremos así por un buen tiempo, mientras no haya cambios importantes.

Entre todos sobresale la convocatoria de peloteros de Grandes Ligas, pero eso se ve casi imposible. Para este preolímpico ya habían dado el sí Henry Urrutia y Félix Pérez, contratados en la Liga mexicana, pero no fueron llamados ni a la preselección.

Según Ferrer, no sabía en qué estado de forma se encontraban. Pues sí, en plena era de Internet el manager cubano dice que no tiene manera de saber cómo están sus convocables.

Al final siempre queda la duda de si de verdad iban a ser tomados en cuenta, y no se aprecia la real voluntad de contar con este tipo de jugadores que no cometieron ningún delito, pero al parecer están vetados.

Por supuesto, hay que mejorar muchísimas cosas dentro de la isla, pero eso es para reconducir el rumbo a largo plazo. La afición cubana quiere y merece mejores resultados YA, no dentro de 20 años.

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