Cuba: Fabricando vacunas donde no hay antibióticos

HAVANA TIMES – En lo que refiere a la publicidad, el gobierno cubano y sus partidarios en el exterior tienen dos grandes logros que destacar.

Uno es el hecho de que Cuba tiene suficientes médicos para contratar decenas de brigadas a varios países en la lucha contra el Covid-19. El gobierno de Castro-Díaz Canel incluso cree que merece un premio Nobel por el programa.

El segundo es la carrera de la industria biotecnológica de Cuba, también altamente rentable, para producir cuatro vacunas contra el Covid-19, no solo para aplicarlas en la Isla, también para venderlas en el extranjero. Cabe señalar que sorprende cómo un país tan empobrecido puede embarcarse en un proceso tan costoso.

Sin embargo, hay otro lado de la historia que ni el gobierno ni sus partidarios acérrimos mencionan. Y tiene que ver con las prioridades a la hora de invertir y con una mala gestión, posible solo gracias a un sistema que se abstiene de rendir cuentas a su ciudadanía.

El siguiente artículo del diario digital 14ymedio cuenta lo que usted no verá en los medios oficiales.  

“Agua y reposo”, la receta médica a falta de fármacos

Por Juan Diego Rodríguez (14ymedio)

Los remedios de las abuelas ganan popularidad ante la escasez de medicamentos en farmacias y hospitales cubanos. (14ymedio)

Comenzó con una pequeña herida en el pie, pero con el paso de los días llegó la infección y la fiebre. Luis Álvaro, de 25 años, fue al cuerpo de guardia del cercano hospital Freyre de Andrade en Centro Habana. Después de revisarlo, la doctora concluyó: “No puedo recetar antibióticos porque no hay. Descansa, toma mucha agua y mantén el pie en alto”.

Cuatro días después, con una extensa zona enrojecida alrededor de la herida, el joven escribió en un hilo de Telegram: “Cambio un mando inalámbrico de Nintendo por ciclo completo de antibióticos orales y un tubo de Gentamicina”. Poco después, un interesado respondió. Luis Álvaro logró varios blíster de amoxicilina, un medicamento fabricado en Cuba, pero desaparecido de las farmacias.

Las habilidades con la mensajería instantánea, el tener algo que lanzar al trueque del mercado negro y el hecho de vivir en La Habana, la ciudad con más dinamismo en el comercio informal, jugaron a favor de este joven, pero en regiones alejadas de la capital las opciones son mucho más limitadas y “ni con dinero se encuentran los fármacos”, dice María Victoria residente en San Antonio de los Baños.

“Estamos viendo pacientes que llegan con una lesión infectada y si se utiliza a tiempo algún medicamento tópico se ahorra sufrimiento y complicaciones, pero no hay nada que recetar”

“Estamos muy preocupados”, cuenta a este diario esta vecina de uno de los municipios con más habitantes de la provincia de Artemisa. “Tengo una sobrina que estuvo bajo sospecha de haber contraído leptospirosis, porque hubo varios casos en una zona del pueblo”, detalla. “Solo le mandaron reposo y agua porque no había nada más, pasamos días de angustia sin poder hacer otra cosa que esperar”.

Después de varias jornadas de incertidumbre, la salud de la pariente de María Victoria evolucionó favorablemente, pero la mujer no ha dejado de estar preocupada. “Veo niños y ancianos enfermos y con padecimientos crónicos que ya no pueden acceder a los medicamentos que necesitan”, advierte la mujer. “Es una situación desesperante”.

Para evitar las aglomeraciones en las farmacias, los directivos de los hospitales han advertido a los doctores de que no deben recetar aquellos medicamentos que faltan. “Antes se me acaban las hojas del recetario rapidísimo, pero desde hace meses casi ni las uso porque no hay nada que mandar”, reconoce una doctora del hospital Miguel Enriquez de La Habana.

“Estamos viendo pacientes que llegan con una lesión infectada y si se utiliza a tiempo algún medicamento tópico se ahorra sufrimiento y complicaciones, pero no hay nada que recetar”, lamenta esta graduada en Medicina General Integral. “Hace unos días atendí a una mujer con un fuerte dolor en el tobillo y sabía que con un analgésico se iba a sentir mejor, pero no pude escribir la receta”.

“Como doctora y con conciencia de lo que estamos viviendo con la falta de medicamentos y los riesgos de la pandemia, le digo a mis familiares y amigos que eviten ir a los hospitales siempre que no se trate de un padecimiento grave”, lamenta, “Porque no podemos darles nada para aliviarlos y los peligros de contagiarse con el coronavirus son altos”.

En algunos consultorios del médico de la familia han colgado hojas descriptivas de uso de remedios naturales que van desde infusiones para calmar la ansiedad hasta la utilización de hojas maceradas para tratar heridas cutáneas. Los remedios de las abuelas ganan popularidad en la misma medida que se vacían las farmacias.

En algunos consultorios del médico de la familia han colgado hojas descriptivas de uso de remedios naturales que van desde infusiones para calmar la ansiedad hasta la utilización de hojas maceradas para tratar heridas cutáneas

Los yerberos que ofrecen sus productos en la ciudad han visto un repunte en la cantidad y la variedad de plantas que buscan sus clientes. “Antes, lo que más se vendía en este punto era albahaca para hacer despojos de santería y algunos palos que también se usan mucho para trabajos espirituales, pero ahora esto se ha convertido en una botica”, comenta a este diario Ramón, un yerbero de la calle Monte.

“Lo más demandado ahora es la manzanilla, las hojas de la planta que la gente llama Meprobamato (Plectranthus neochilus Schltr), las hojas de tuna para temas vinculados a dolores al apoyar el pie, el guizazo de caballo para los que tienen problemas en los riñones y vendo también mucho romerillo para la garganta”, explica. “Hay días en que cierro al mediodía porque me vuelan los productos”.

Pero las hierbas de Ramón poco o nada pueden hacer cuando de una enfermedad grave se trata. “En los últimos meses ha empeorado la situación y aunque el problema venía de hace tiempo, ya estamos en números negativos. Los medicamentos para enfermos crónicos no vienen o solo llega la mitad de la dosis que necesita el paciente, si hay una urgencia hay que apelar a las redes sociales”, explica el padre de una paciente oncológica.

“Mi hija sufrió una mastectomía y ahora está con sueros citostáticos, pero del cuadro de medicamentos que tiene que consumir en este proceso para que sea más efectivo y llevadero, ya hemos tenido que conseguir dos a través de amistades”, relata el hombre. “Otras pastillas las hemos tenido que comprar pero no nos hemos puesto a pensar en precios porque esto es de vida o muerte”.

La mensajería instantánea para unos, las hierbas para otros y el dinero para unos cuantos están apuntalando los tratamientos médicos en un país que a nivel internacional se sigue viendo como un baluarte médico.

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