“La novia de Akira,” antídoto para el olvido

By Irina Echarry, fotos: Caridad

De la pelicula "Novia de Cuba"

HAVANA TIMES, 23 nov. — Cuando en 1968 Kasuo Kuroki decide filmar en Cuba, era un cineasta de vanguardia solo conocido por su primer film El silencio sin alas.

Inspirado en la llegada de pescadores nipones a la isla para incentivar la pesca del atún, Kuroki desarrolla la trama de una película en la que Akira, un pescador japonés, se enamora de Marcia una joven tabaquera cubana involucrada cada vez más en la vorágine defensiva de la época.

Del documental "La novia de Akira".

Años en que el pueblo uniformado recorría las calles marchando, todos aprendían a manejar un fusil y lo más común era creer que pronto nos atacarían.

El ICAIC decide ayudar a Kuroki en su filmación, pero la película sería contemplada como una colaboración, por lo que no aparece registrada en las producciones o co-producciones cubanas.

El director de "Novia de Cuba" Kasuo Kuroki.

Entonces muy pocas personas conocen de la única co-producción entre Cuba y Japón: La novia de Cuba.

Un film que apenas necesitó puesta en escena pues filmaba exactamente la Cuba del momento: ingenua, viva, romántica.

En febrero de 1969 estrenaron la película en Japón, en una exhibición cerrada que hizo el Partido Comunista.

Cuarenta y tres años después, la realizadora Marian García Alán a través de recuerdos de las actrices y miembros del equipo de filmación que se encuentran en Cuba, teje un documental que rescata la película del olvido.

La directora de Novia de Akira, Marian García Alán

Con el título La novia de Akira, el material reconstruye la historia del casting, las relaciones entre cubanos y nipones, las reacciones de los extranjeros frente a lo desconocido, las experiencias de las actrices (que no se vincularon más con mundo del cine) y la huella que dejó este rodaje en todos los participantes.

Además de recoger opiniones de varias figuras relacionadas con el ICAIC sobre el contexto en que fue filmada, también se puede conocer qué piensa el actor Masahiko Tsugawa quien interpretó a Akira.

El director cubano Tomas Piard y la actriz secundaria.

Aunque la actriz principal viajó a Japón para promocionar la película, la parte cubana que participó en este film nunca supo si se había terminado, si se había exhibido en pantalla grande.

Un detalle curioso es que Roberto Valera, quien hizo la música del film, refiriéndose a su musicalización de Iré a Santiago, el poema de Lorca, dice: “la película que nunca vi, que no supe si se hizo o no, me dejó la canción más popular que he hecho.” Luego de un tiempo este tema se convirtió en una pieza emblemática de la canción coral cubana.

Pero nunca es tarde, según el refrán. Por suerte el sábado 12 de noviembre, luego de la premier del documental -y gracias a él-, un escaso público pudo disfrutar de la película en la Casa Museo de Asia, con motivo de la Jornada de la Cultura Japonesa.

 

 


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