Nicaragua no responde por casos de Covid-19 exportados a Cuba

Por Circles Robinson

Nicaragua sigue de fiesta.  Foto: el19digital.com

HAVANA TIMES – Si un gobierno no realiza pruebas y/o no divulga los resultados, es como si no hubiera amenaza de Covid-19. Es decir, será así mientras dure el encubrimiento. Esa es la política establecida por el régimen de Ortega-Murillo en Nicaragua.

Durante la última semana, el Ministerio de Salud de Nicaragua ha afirmado que un número no revelado de pruebas fueron todas negativas y que solo hay tres casos confirmados de Covid-19 en el país, todos “importados” a través de viajeros.

El Gobierno agradece a Dios por salvar a Nicaragua de la pandemia mundial y continúa ignorando las recomendaciones de prevención hechas por la Organización Mundial de la Salud y su afiliada regional, la Organización Panamericana de la Salud.

¿Por qué Cuba mentiría a su aliado?

El Ministro de Salud Publica de Cuba, Jose Angel Portal Miranda anunció el miércoles el tercer caso de Covid-19 procedente de Nicaragua. Foto: cubadebate.cu

Mientras tanto, las autoridades sanitarias cubanas informaron este miércoles que un residente de La Habana, de 58 años, quien regresó de Nicaragua, dio positivo por el coronavirus. Ella es el tercer paciente que, según afirma Cuba, regresó a su hogar con una infección contraída en Nicaragua.

El Gobierno de Ortega-Murillo simplemente no ha respondido a esa noticia de La Habana, permaneciendo en silencio sobre los tres casos. Asimismo, tampoco se ha dicho palabra alguna sobre si Nicaragua está siguiendo los contactos en Managua de los tres cubanos que regresaron a sus hogares infestados con el coronavirus.

Cuba, la cual brinda asistencia médica al Gobierno de Ortega, ha visto un fuerte incremento de sus casos de Covid-19 durante la última semana. Ahora registra 457 casos positivos con otros 1.732 hospitalizados bajo observación y 9.414 bajo vigilancia en sus hogares.

La pandemia del coronavirus en Cuba.  Datos oficiales publicado el 8 de abril de 2020.  Ilustración: cubadebate.cu

La Isla cerró sus fronteras y ha cerrado parcialmente actividades normales del país. El Estado cubano insiste en el distanciamiento social, pone a algunas comunidades en cuarentena, cerró las escuelas y está llevando a cabo un número creciente de pruebas.

El imprudente protocolo del Gobierno nicaragüense

En Nicaragua ocurre totalmente lo contrario, pues Murillo, la presidenta interina no declarada, sigue alentando a los ciudadanos de su país a asistir a reuniones familiares y públicas, eventos deportivos, ferias gastronómicas, playas, etc. durante las vacaciones de Semana Santa. En los últimas quince días convocó a numerosas manifestaciones progubernamentales con simpatizantes en espacios cerrados, aunque los líderes no asistieron.

Después de su propio silencio, la directora de la OPS, Carissa Etienne, habló el martes de una prevención al Covid-19 deficiente en Nicaragua.

Durante más de mes, Ortega y Murillo no han sido vistos fuera de su residencia / búnker presidencial El Carmen, ya que, según los informes, están encerrados con toda su gran familia.

El Gobierno ha intentado demostrar que está haciendo algo positivo con la promoción de visitas domiciliarias cara a cara, las cuales son altamente publicitadas, para las cuales utilizan brigadas de salud, una técnica parcialmente exitosa en la lucha contra el dengue y la malaria, pero totalmente inapropiada por las características del Covid-19.

La sociedad civil ha tomado sus propias decisiones: numerosas compañías han cerrado temporalmente, incluidas algunas de las más grandes fábricas de las zonas de libre comercio que involucran a decenas de miles de trabajadores, mientras que otras tienen personas que trabajan desde sus hogares.

Las escuelas privadas imparten clases on-line, lo mismo ocurre con los servicios religiosos, etc. El sector informal, el 70 por ciento de la economía, está parcialmente paralizado, pero muchos continúan arriesgándose e intentando ganarse el sustento diario en las calles.

El vacío de información creado por el silencio del aparato gubernamental ha sido llenado por rumores en las redes sociales. Si el Gobierno no responde, el escenario más probable es que se rompa el silencio cuando el número de enfermos crezca tanto que se convierta en un secreto a voces en las clínicas y barrios.



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