Agatha desnuda vulnerabilidad de A.C.

Por Thelma Mejía y Danilo Valladares

HAVANA TIMES, 3 junio (IPS) — La fragilidad de Guatemala, El Salvador y Honduras, que conforman el llamado Triángulo Norte de América Central, quedó al descubierto tras el devastador paso de la tormenta tropical Agatha, cuyo saldo fue de casi 200 muertos y cuantiosos daños a la infraestructura.

La suma de factores como la pobreza y la ausencia de planes de ordenamiento territorial derivaron en una nueva catástrofe regional, que afectó principalmente a los más desposeídos que viven en las laderas de los cerros o al borde de los ríos. La zona ya cargaba el rótulo de “alto riesgo” ante fenómenos naturales.

Según cifras parciales de los tres países, fallecieron 156 personas en Guatemala, 18 en Honduras y 11 en El Salvador.

En Guatemala, la tormenta, disipada el 30 de mayo, dejó más de 24.000 viviendas dañadas y los afectados, damnificados, evacuados y refugiados suman más de 400.000 personas. La búsqueda de unos 100 desaparecidos continúa.

En Honduras y El Salvador se decretó estado de emergencia y los damnificados superan las 30.000 personas.

Para José Escribá, de la Sociedad Geológica de Guatemala, la inexistencia de un ordenamiento territorial efectivo en la región es la principal causa de esta nueva catástrofe.

“No hay políticas serias para saber dónde se debe asentar la población. Todo el mundo piensa que cualquier lugar es bueno para vivir, pero las tragedias demuestran lo contrario” en una región con riesgos por actividad volcánica, fallas geológicas y montañas, precisó a IPS.

A su juicio, se requiere aplicar políticas y normas que delimiten áreas para vivienda, bosques, industrias y otros, así como un plan para reubicar a los más pobres, quienes por sí solos no podrían trasladarse.

Guatemala, con 13 millones de habitantes, es uno de los países más pobres de América Latina. La mitad de la población vive en situación de pobreza, mientras que 17 por ciento se encuentran en la indigencia, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Walter Wintzer, encargado de preparación y respuesta del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central, dijo a IPS que la pobreza es un factor determinante en una catástrofe.

“Una persona que no tiene (dinero) para comprar un terreno en un lugar seguro se ubicará en una ladera”, ejemplificó. En ningún país de América Central existe una ley de ordenamiento territorial que se lo impida, agregó.

El experto señaló tres aspectos fundamentales para prevenir y mitigar los desastres naturales, no sin antes aclarar que son necesarios los recursos para atender la emergencia.

Además de normar la gestión territorial para delimitar las áreas para vivir, Wintzer consideró importante concienciar formalmente a niños, niñas y jóvenes en la escuela primaria y secundaria sobre prevención de desastres.

Por último, se requiere compromiso político de las autoridades para aplicar las leyes y manuales relacionados con la mitigación de riesgos, dijo.

El Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central es un organismo regional de carácter intergubernamental perteneciente al Sistema de Integración Centroamericana.

La tormenta también dejó otras consecuencias sociales. El aumento de los precios de las hortalizas y de granos básicos, cuyas plantaciones fueron arruinadas por las lluvias, agravará la crisis alimentaria, advirtieron organismos de la ONU.

El alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, dijo a IPS que lograron salvar vidas. Sin embargo, “desde que pasó el huracán Mitch (en 1998), la capital hondureña, una de las más devastadas, quedó en extrema vulnerabilidad”, reconoció.

Ese huracán cobró la vida de más de 10.000 personas, mientras que la tormenta Stan, en 2005, dejó otros centenares de muertos, sin contar los millones de personas que perdieron sus viviendas y pertenencias en la región.

Carlos Sabillón, experto en desastres naturales de Honduras, dijo a IPS que los países centroamericanos deben prepararse para estrategias conjuntas de prevención y mitigación.

El académico mostró su preocupación porque la temporada de huracanes está comenzando.

La fragilidad de la región quedó demostrada tras el paso del huracán Mitch hace 12 años, enfatizó.

En los tres países se reportaron serios daños a la infraestructura producto de deslaves, desbordamiento de ríos e inundaciones.

La naturaleza se ensañó por partida doble contra Guatemala, cuya población sufrió las consecuencias de la erupción el 27 de mayo del volcán Pacaya, al sur de la capital, que dejó un periodista fallecido y la capital cubierta de arena. El aeropuerto fue reabierto recién este martes.

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