La lucha feminista en Cuba es de todas

Esta entrevista forma parte de una serie de IPS Cuba por los 16 días de activismo mundial por la No violencia hacia las mujeres y las niñas

Por IPS-Cuba

La estudiante cubana Yurena Manfugás considera una urgencia la aceptación de una ley integral contra la violencia de género.  Foto: Jorge Luis Baños IPS

HAVANA TIMES – Los 16 días de activismo por la no violencia de género concentran esfuerzos, voluntades, iniciativas y experiencias… Así ratifican que esta debe ser una lucha de cada día, de todas las personas, pero, sobre todo, de mujeres.

La estudiante cubana Yurena Manfugás o, mejor, Yure, sabe de ese hacer cotidiano y de esta hora por el acceso a las mujeres a una vida libre de maltrato.

Intenta dejar su feminismo interseccional en los espacios y las personas que la acompañan… y, especialmente, ser consecuente con una lucha que a veces cuesta muchísimo. Integra una colectiva feminista, apuesta por el emprendimiento femenino y desde ahí potencia a las mujeres negras.

IPS CUBA: ¿Qué significación le confiere a los 16 días de activismo mundial por la No violencia de género?

YURE MANFUGÁS (YM): Esta jornada tiene una gran importancia, porque estamos hablando de un tema urgente y es importante que no se quede en un solo día. Estos 16 días contribuyen a educar a las personas y sensibilizarlas con respecto a este problema global.

Es también una oportunidad para hablar de las dinámicas que tienen que ver con el tema, para que más activistas y personas se sumen a la causa. Durante estas jornadas la No violencia machista gana visibilidad, no solo en las redes, sino a nivel de barrio y en escenarios diversos. Es muy bueno que nacionalmente se estén tomando cada vez con más fuerza y dinamismo.

El movimiento feminista ha sido protagonista de la conceptualización, sensibilización y respuesta a la violencia machista ¿Cómo ha sucedido en Cuba?

YM: En la Isla el movimiento feminista ha tenido un proceso interesante. Precisamente hace unos días yo compartía en un taller y se comentó que antes aquí solo se hablaba de violencia física, psicológica y sexual.

Entonces, se puede considerar un avance que ahora mismo se estén conociendo nuevos tipos de violencia que ya se experimentaban antes, aunque las personas no las conocieran. También ayuda el hecho de que muchas feministas se estén integrando y se avance en las acciones afirmativas.

También sería prudente que el Estado se uniera un poco más para que las acciones llegaran donde se encuentran las personas, a los barrios.

Es necesario que toquen las puertas de esas mujeres que han sido víctimas de violencia, que se unan con los grupos independientes de feminismo que hay en el país, pues hay mucho de positivo en esas experiencias. Creo que está creciendo el movimiento feminista y lo está haciendo con relevancia. De cualquier manera, queda mucho camino por andar aún.

¿Cuáles serían las acciones que propondrías para seguir avanzando en la respuesta a la violencia de género en Cuba?

YM: Lo primero para mí es la urgencia de una ley integral contra la violencia de género. Cuarenta mujeres firmamos la solicitud y lamentablemente no sucedió, pero yo pienso que es prioridad que tengamos una ley y que el resto de nuestras leyes cuenten con enfoque de género.

Asimismo, es necesario que se visualicen los temas de violencia y que el feminicidio sea tipificado como un delito con condiciones y características específicas.

Con esas cuestiones logradas, creo que la sociedad va a crear más conciencia y va a entender un poco más lo complicado y lo difícil de las situaciones de muchas mujeres, de cómo se viven las situaciones de violencia en Cuba. Avanzar en políticas públicas que atiendan esta problemática es otro camino que debemos tomar.

¿Cuándo y por qué comenzaste a identificarte como feminista?

YM: Mi abuela materna siempre fue una persona muy fuerte y yo crecí escuchando sus historias sobre como ella era con sus parejas y en sus relaciones en general. Me identificaba con esa forma de ser, pero no sabía que se trataba de comportamientos y acciones feministas.

A medida que fui creciendo y participando en espacios en los que se hablaba del tema, empecé a entender mi propio comportamiento y a identificarlo como feminista. Fui aprendiendo cada vez más en el día a día… sucedió poco a poco.

 Trato de ser feminista donde quiera que me muevo y con todas las personas con las que comparto: mi pareja, mi papá, mis compañeros de clase, mis amistades. Es importante que la gente sepa que soy feminista, de ahí en lo adelante lo que los demás piensen es otra cosa.

¿Cómo sientes que eres mirada en los diferentes sitios cubanos cuando te declaras feminista?

YM: Eso es complicado y depende las personas que estén en ese espacio. Me ha pasado que en la Universidad he dicho que soy feminista y me han llamado -supuestamente en broma- feminazi o radical, y eso me parece bien interesante. Siento que algunos identifican feminismo como una mala palabra, como algo que no entienden, y como no lo entienden, automáticamente lo atacan.

Hay otros lugares en los que he manifestado que soy feminista y la gente lo ha sentido bien y se ha identificado conmigo, me han preguntado, hemos hablado. Existen quienes no lo entienden, pero tienen el deseo de conocer y se acercan y te preguntan.

Hay lugares en los que te acogen bien y otros en los que te atacan o simplemente te ignoran. Cuando lo digo no sé qué esperar de las personas, pero igual lo expreso, ya que no tengo por qué esconderlo ni sentir vergüenza.

¿En cuáles espacios, proyectos o área del conocimiento consideras que realizas una labor feminista?

En la mayoría de los sitios en los que me desenvuelvo realizo una labor feminista. Ahora mismo trabajo con Alianza Unidad Racial y aunque en este se atienden temas principalmente enfocados a la lucha contra el racismo, también tenemos un apartado dedicado al tema de género y la no violencia. Estoy ahora también con Chicas Poderosas, que es precisamente un colectivo feminista que nació para educar con respecto a los temas de género.

En todos los espacios que puedo, donde se me permite y a veces hasta donde no se me permite, yo siempre dejo caer algo. Hace dos años o tres creé un proyecto, que ahora mismo está en etapa de reestructuración, enfocado a niños, niñas, adolescentes y jóvenes para trabajar los temas de violencia.

La idea de hacerlo me surge a partir del trabajo que yo hacía en Alianza, empezó por el problema de la discriminación, porque mis amistades me contaban historias violentas, muy tristes, y luego quise añadir el enfoque de la no violencia.

 ¿En BarbarA´s Power han asumido una perspectiva de género?

YM: Sí, definitivamente, y eso sí fue desde el inicio. BarbarA´s Power toma muy en cuenta el derecho a la imagen de las personas afrodescendientes y, en especial, de las mujeres.

A nosotras nos interesa potenciar y darle significado a la mujer, a la mujer negra. Hago mucho énfasis en esto, pues yo apuesto a un feminismo interseccional. Entonces, la comunidad negra y las mujeres negras son algo que me interesa mucho, no solo por ser negra, sino porque veo las cosas que pasan.

Los textos e imágenes que publicamos sobre el proyecto son revisados una y otra vez, para evitar cualquier violencia o discriminación que puedan sugerir. Ofrecemos talleres en los que hemos trabajado con víctimas de violencia de género. Hemos visto aprendizajes y empoderamiento en muchas de esas mujeres.

Además, nosotras solo trabajamos con costureras, pues nos interesa apoyar su empoderamiento. La mayoría de ellas son, además, señoras mayores, amas de casa, que han aprendido a coser como algo que les enseñó su abuela o su mamá, algo que nos gratifica mucho. Nos interesa potenciar eso, que no hay estereotipos de belleza en la mujer, que no hay una edad límite para sentirse útil, que no hay un peso corporal ideal, etc.

¿Cómo y para qué llega Chicas Poderosas?

YM: Ese es una colectiva que surge a partir de la existencia de Chicas Poderosas global. Ellas tienen capítulos en varios países de Latinoamérica, pero en Cuba no tenían ninguno. Acá tienen a una embajadora, Liz Oliva, y a ella le surgió la idea de crear un capítulo cubano.

La colectiva es coordinada por mujeres feministas, que a su vez son periodistas, educadoras, profesionales de las artes, etc. En sus inicios la iniciativa ponía el foco en la comunicación, como lo hace Chicas Poderosas global, pero pensando mejor en el contexto cubano decidimos hacerlo más abierto y diverso.

Nuestro objetivo es trabajar un feminismo interseccional, que Cuba cree las bases para empoderar a las mujeres, incluso en los emprendimientos y que haya enfoque de género en los medios de prensa.

¿Qué valor le otorga a asumir el feminismo desde una perspectiva interseccional?

YM: La lucha feminista tiene que ser de todas las mujeres, no puede ser una lucha de unas sí y otras no, en las que un grupo ataque a otro. Debemos ser todas: blancas, negras, chinas, con condiciones económicas mejores o peores, pero la base del feminismo debe ser precisamente la interseccionalidad.

Yo pienso en las mujeres negras, las blancas, en las mujeres rurales y las de la ciudad. Cuando imagino una sociedad que sea equitativa pienso en todas, sean cuales sean sus condiciones sociales.

¿Cuáles son, según tu opinión, los principales retos para el feminismo negro en Cuba, desde el punto de vista organizativo y de incidencias?

YM: Los retos son grandes. Primero está el tema del racismo: en la Isla las personas tienen que aceptar que hay racismo, porque si no aceptas el problema no le puedes dar solución.

Es necesario, además, entender que las condiciones de las mujeres negras son, en gran medida, complicadas y el feminismo negro ahí tiene una gran labor por hacer todavía. Tenemos que crearnos un espacio para el feminismo negro, con el que las mujeres negras se sientan identificadas, donde puedan encontrar sus realidades y problemas.

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