Volver la mirada

Yenisel Rodríguez Pérez

Playa Baconao. Foto: Angel Yu

Yo creí, de niño, en los mitos de la revolución cubana de 1959.

En mi libro de lectura de primer grado habitaban historias donde los niños cubanos vivíamos en armonía familiar, donde la política era la voz del pueblo y los gobernantes practicaban el evangelio del servicio pleno al ciudadano.

Aquello duró hasta la secundaría. De repente las historias mitológicas de la revolución comenzaron a parecerme falsas. Sucedió cuando aún no sospechaba que se venía abajo el contenido revolucionario de esa ideología estatista que nos metían por los ojos maestras y maestros. Eran los años noventa.

Mi familia de origen fue una familia obrerista convencional. Apologistas del gobierno por inercia social, ateístas y estatistas por decreto popular y contestatarios del régimen por fuerza de las penalidades cotidianas. Familias como la mía no sometían a su prole al catecismo cotidiano de la correcta servidumbre a los caprichos del Estado.

Por ende, mis amores y desamores con la ideología mitológica de la “Revolución Cubana” fue un vicio propio. Quizás por esa razón se me hizo fácil desgajarme de ella cuando me hastió el culto a la epopeya vivida por los “líderes de la revolución de 1959.” Nadie me reprendería en casa.

Aprendí con el pasar del tiempo a espulgarme todo rastro de adoctrinamiento mitológico proestatal. Es un proceso interesante, sobre todo cuando descubres que nada te ata a aquellos a los que, de alguna manera, te enfrentas.

¡Buena noticia! No tenemos que echar de casa al perro doméstico, sino a lobos salvajes que han venido a comernos los sueños de vivencial otros mundos cotidianos posibles y mejores.

El lenguaje llega a diferenciarnos.

El folklore de los pueblos en resistencia no codificará, con el pasar del tiempo, con el aullido ensordecedor de los gobernantes opresores.

No tendremos que matar, ni siquiera de modo indirecto, a nuestro propio padre, como sucede en la popular saga “La Guerra de las Galaxias.” Pues, será sencillo volver la mirada tras la estocada final, y dirigir nuestros pasos hacia nuevas jornadas de libertades y opresiones.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

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2 thoughts on “Volver la mirada

  • Querido Yenisel,

    Eres un ejemplo mas de la tremenda resistencia de la mente juvenil al adoctrinamiento.

    Sin embargo, recuerda que el fin de los mitos no debe de dejar un vacío en la conciencia. Hay que sustituirlo por un nuevo idealismo basado en la verdad.

    Te dejo con unas palabras de Kennedy:

    “The great enemy of the truth is very often not the lie —
    deliberate, contrived and dishonest,
    but the myth, persistent, persuasive, and unrealistic.
    Belief in myths allows the comfort of opinion without the discomfort of thought.”

    “La gran enemiga de la verdad muy a menudo no es la mentira
    —deliberada, artificiosa y deshonesta—,
    sino el mito —persistente, persuasivo y poco realista.
    La creencia en los mitos permite la comodidad de la opinión sin la incomodidad del pensamiento.”

    Y ahora te dejo con unas palabras del gran poeta portugués Pessoa:

    No basta abrir la ventana para ver los campos y el río.
    No es suficiente no ser ciego para ver los árboles y las flores.
    También es necesario no tener ninguna filosofía.
    Con filosofía no hay árboles: no hay más que ideas.
    Sólo hay como una cueva cada uno de nosotros.
    Hay sólo una ventana cerrada, y todo el mundo fuera;
    y un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriera,
    que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.

  • Traduccion de google.translate:

    No eres el único, Yenisel, que ha despertado la mitología estatal. Yo radicalizado en los EE.UU. durante la Guerra de Vietnam, y se convirtió en un socialista. Las organizaciones que dio la vuelta rápidamente me adoctrinados con la tontería de marxista de que el Estado debe poseer todo, en nombre de los trabajadores. Pero la realidad tiene una forma de penetrar siquiera una víctima completamente adoctrinados.

    Mi gran sorpresa fue primero en enterarse de que la Unión Soviética se estaba hundiendo submarinos nucleares que se había vuelto demasiado radiactivas para operar, en el Océano Ártico. No me lo podía creer. Algo fundamental estaba equivocado.

    A finales de 1980 he trabajado durante dos años en el departamento de agua del condado. Vi de primera mano lo que es trabajar en la burocracia del gobierno corrupto e inepto, y me di cuenta de que esto era lo que debe ser en un país socialista marxista. Poco a poco me di cuenta de que el socialismo, tal como se define por el marxismo y se practica en los países en la ideología marxista, no tenía nada en común con eso me consideraba un socialista.

    No se dio por vencido en el socialismo, o de ser un socialista sin embargo, y comenzó a reexaminar todo lo que me habían enseñado a creer. Después de años de investigación y pensamiento, me convertí en un no-marxistas, socialistas cooperativas modernas. Sólo espero que el “golpe final” a la que usted se refiere será un cambio en el pensamiento marxista de la PCC, así como una revisión de su programa de cooperación, en lugar de algo trágico.

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