¿Asambleas de rendición para quién?

Rosa Martinez

Punto de recolección de materia prima.

HAVANA TIMES, Oct. 24 — Hace poco comenzaron en toda la provincia de Guantánamo las asambleas de rendición de cuenta del delegado a sus electores.  Todos los representantes del pueblo deben dar respuesta a los planteamientos hechos por los vecinos en cada uno de los barrios, exponer el resultado de las gestiones realizadas y “justificar” los asuntos que han quedado pendientes.

Todavía en mi zona no ha comenzado el proceso, pero desde ahora me pongo a pensar en los vecinos cansados de quejarse por diferentes situaciones que no se resuelven.

Luis es un revolucionario ferviente, aunque solo lleva Carné de Identidad.  Desde hace tiempo, realmente no recuerdo cuántos años, más de uno, tiene problemas de tupición en su vivienda ubicada en el segundo piso.  Él ha hecho las gestiones de forma legal institucionalmente, intenta entender la demora en la solución, pero después de tanto tiempo, ¿quién puede entenderlo?

El Estado no es capaz de resolverle una simple tupición porque no se ponen de acuerdo dos organismos, los únicos encargados de tramitarle el asunto en cuestión: Acueductos y Alcantarillados, y el Sistema de la Vivienda.  El primero debe solucionarlo puertas afuera de la vivienda y el último dentro de ésta, la cuestión es que nadie hace nada, y el perjudicado cada día se molesta más porque no encuentra quien lo ayude.

Cafetería de Guantanamo, Cuba

Carlos Manuel, profesor de Español y Literatura, reportó el desbordamiento de su fosa desde mucho antes de las lluvias del mes de septiembre.  Con las aguas la situación empeoró, pero ni aún así el carro especializado le presta el servicio.

Dicen los trabajadores de Comunales que el transporte dedicado a  esas labores no da abasto con la cantidad de solicitudes.  Los vehículos presentan también problemas técnicos y aunque reciben apoyo de otras provincias, no es suficiente, porque los operarios no pueden permanecer mucho tiempo fuera de sus provincias.

Por último les contaré lo que le ocurrió a María, una mujer de 55 años de edad que tiene una trayectoria ejemplar en el Núcleo del Partido.  En las reuniones de los militantes jubilados ella habla siempre con orgullo de los logros de más de 50 años de Revolución.  De una forma u otra recuerda siempre que es una militante de más de 30 años y nunca ha sido sancionada.

Es una de las mejores cederistas y federadas, ella misma convoca a trabajos voluntarios para lograr mejor higienización en nuestro entorno.  Ha criticado con dureza las ilegalidades, el robo, los vagos y el jineterismo.

Me motivó siempre que siendo María una militante de tantos años nunca criticó en alguna asamblea de rendición de cuenta el mal trabajo realizado por su delegado.  No la escuché decir nada cuando estuvo casi dos meses sin agua en la cuadra y tuvo que cargarla desde muy lejos; tampoco se pronunció por el hueco que dejó una brigada de Acueductos y Alcantarillados que se mantuvo durante 20 días reparando un salidero,  el cual constituía un peligro para los niños o  para cualquiera  que cayera accidentalmente.

Una calle de Guantanamo, Cuba

Hace solo unas semanas tembló nuevamente acá en el Oriente, aunque no se reportaron daños en la provincia, en la casa de María se vino abajo una pared y se agrietó otra.

Cuando se dirigió al delegado, este apenas la escuchó.  Le dijo que este año no había ningún tipo de recurso para el municipio de Guantánamo, que no podía elevar su inquietud si sabía que  no tendría respuesta.

Por primera vez vi a María hablar mal de la actuación de un delegado y hasta mencionó el uso indebido de los recursos en mano de dirigentes corruptos.

“¿Cómo vas a decirme que no pueden ayudarme con ningún material?,” le dijo al delegado- soy una militante de muchos años.

Estoy loca por saber qué respuesta dará mi delegado a Luis, Carlos Manuel y a María, una militante de más de 30 años que al parecer tampoco entenderá sus justificaciones.


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