Agorafóbica

Jorge Milanés Despaigne

Foto: Caridad

Me llamó por teléfono una amiga que había tenido la visita de su hija mayor, quien vive desde hace varios años fuera de Cuba. Me dijo que estaba contenta de volver a ver a su hija, pero había quedado muy preocupada porque la vio con miedo de salir a la calle, y sobre todo, de salir sola.

Desde luego que mi amiga no quería dejarla sola ni un momento, sino disfrutar de su presencia, porque no sabía si demoraría en verla nuevamente; pero hubo momentos en que necesitó comprobar que su hija no quería salir fuera de la casa, aun fingiéndole un dolor de ovarios para que fuera a comprar calmantes a la farmacia.

En ese momento, mi amiga hurgó en los objetos personales de su hija y le descubrió una evidente dependencia a un ansiolítico. No quiso cuestionarle para evitar confrontaciones por revisarle indebidamente sus pertenencias.

En las conversaciones sostenidas, la hija dijo que todas las cosas que necesita las obtiene por Internet y que un mensajero trae la compra o llega mediante correo postal. No va casi nunca a un restaurante, pues le gusta prepararse sus alimentos ella misma, que consiste en verduras, frutas, carnes, pocas veces come arroz y nunca, frijoles.

La hija es universitaria y trabaja en la administración de una empresa; las relaciones en su trabajo son estrictamente profesionales, de ahí que no guste de ir a brindar con sus colegas de trabajo en días festivos.

La mayoría del tiempo se la pasa entre estadísticas, análisis del comportamiento económico del mes terminado, y un largo etcétera.

Cada vez que hace un trámite en alguna oficina o agencia por gestión personal cree que la gente que la atenderá es muy pesada…

“Son síntomas de la agorafobia” —le dije a mi amiga—. “Es un miedo intenso e irracional hacia lugares públicos…”

Pero la hija volvió a esas largas horas consigo misma en su apartamento, lejos del mundo. Sin saberlo, la oportunidad de vencer esos miedos se perdió cuando se despidió de su madre, quien desconsolada, ahora hace esfuerzos inútiles por comunicarse con ella.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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