Seguridad cubana: La mentalidad no cambia

Isbel Díaz Torres

Sede del Ministerio del Interior. Foto: ecured.cu

HAVANA TIMES — Ha llegado a mis oídos, a través de algunas fuentes, que un miembro de la Seguridad del Estado cubana amenazó a una funcionaria del sistema de la Cultura en la isla, para impedirle que me empleara.

Debido al mísero salario que percibo (unos 14 CUC al mes), he estado buscando opciones para acogerme al sistema de pluriempleo, de modo que además de cumplir mis funciones actuales, pueda hacer algún otro trabajo que agregue una entrada más a mi economía doméstica.

No obstante, cada vez queda más claro que la policía política cubana, aunque quiera dar la imagen que tolera a algunos activistas, aún posee poderes suficientes para modular nuestras libertades y derechos arbitrariamente.

No importa si para eso tenga que mentir y dar órdenes a un funcionario civil, no subordinado al Ministerio del Interior.

La falta de transparencia de este Ministerio militar, la discrecionalidad con que dispone de sus asalariados, el misterio detrás de los presupuestos que manejan, y las prerrogativas que le brinda el Consejo de Ministros en cada Ley que emite, contradicen totalmente el llamado de Raúl Castro a “cambiar la mentalidad”.

No es que yo me creyera tal llamado, por supuesto, pero era de esperar que ellos sí.

Por otra parte, el Artículo 2 del Anteproyecto de Código de Trabajo (ese que fue aprobado en diciembre de 2013, y que aún en marzo de 2014, nadie ha visto en su forma final), asegura que:

“Toda mujer u hombre en condiciones de trabajar, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, religión, opinión política, origen nacional o social, y de cualquier otra lesiva a la dignidad humana, tiene derecho a obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus necesidades y las de su familia, atendiendo a las exigencias de la economía y a su elección”.

¿Pero quién dice que los asalariados del MININT se amilanan ante una Ley obrera?

Es significativa la desprotección que tenemos los trabajadores, e incluso los empleadores, cuando matrices político-ideológicas pretenden determinar el desempeño de un puesto de trabajo.

No es posible denunciar formalmente esta violación a mis derechos. No hay pruebas. Ellos saben cómo hacer las cosas para que no queden pruebas.

Pero si les soy sincero: no necesito pruebas. Esta verdad simple, cotidiana, de las carencias democráticas en Cuba, ya forma parte de la caracterización del sistema, lo reconozca o no un tribunal cubano o internacional.

Lo comparto con los lectores de Havana Times porque es mi deber ciudadano, y para que quede registro de ello.

Las víctimas del autoritarismo en Cuba, con posturas tanto de izquierda como de derecha, somos seres humanos. Eso es suficiente.

En cualquier caso, insistiré en mi búsqueda de otras fuentes de empleo (tanto estatales, como no estatales). Es mi derecho, y no renuncio a él.

No caeré en la archiconocida trampita del autoaislamiento, con que pretenden controlar a cualquier librepensador que camine por esta isla.

24 thoughts on “Seguridad cubana: La mentalidad no cambia

  • el 1 abril, 2014 a las 9:48 am
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    Markus, esteban de cuba, gracias por sus recomendaciones.
    Evidentemente debo mejorar mucho mi periodismo.
    Entonces, cómo es que dicen ustedes que debo enfrentarme a la seguridad cubana? ah… ya… recabando pruebas… uf, si lo hubiera sabido de inicio… algo tan sencillo.
    Bien, trabajaré en eso dentro de unos meses, cuando no me duela tanto esta ceja… jajaja
    Saludos desde este abril invernal ¿? habanero
    isbel

  • el 27 marzo, 2014 a las 12:26 am
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    Bueno Isbel, entonces relájate y goza…

    Pero yo decía lo mismo y heme aquí debajo de una montaña de nieve

  • el 26 marzo, 2014 a las 12:26 am
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    Desde Suecia nuestra solidaridad con Isbel, comparto la información con todos nuestros amigos en la red a ver si aydamos a los compañeros del MNINT a cambiar de conducta frente a la ciudadanía.

  • el 25 marzo, 2014 a las 10:17 am
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    Pudiera pedirle a la funcionaria que declarara oficialmente que fue intimidada, o algún testigo de ello. Pudiera por lo menos intentar varias veces buscar empleo estatal y, al experimentar esas tres veces algo parecido, comentar sobre esa “extraña coincidencia”.

    Claro está que lo que sería una prueba “contundente” es casi imposible de conseguir, en un medio donde nadie quiere poner en riesgo su trabajo y demás.

    Para mi está muy claro, también, que lo que describe Isbel es enteramente PROBABLE.

    El punto es que no podemos decir “no necesito pruebas” si de denunciar algo se trata. Sería caer en una lógica parecida a la que criticamos. Lo que hace falta es algún tipo de esfuerzo que consiga lo más cercano a pruebas, aunque sea dificil o casi imposible. O no hacerlo, pero tampoco decir que “no hacen falta pruebas”. Pudiera decir, por ejemplo, “me gustaría tener pruebas, pero es imposible conseguirlas”…y punto…

  • el 25 marzo, 2014 a las 9:30 am
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    En cuanto a injusticias laborales, en Cuba los trabajadores no tienen pruebas, casi todo es a voces. Tampoco tienen derecho a una copia del expediente laboral donde uno esta puesto como indeseable por razones políticas u otro índole. Le pido a Markus que nos ilumina en cómo se puede conseguir pruebas en un caso como menciona Isbel.

  • el 25 marzo, 2014 a las 9:02 am
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    Estoy de acuerdo contigo, Esteban, en un buen número de puntos. No creo justo decir que el articulista justifica de esta forma alguna “falta de interés” real por buscar empleo – ni creo que nos incumba este detalle. Pero tus preguntas deberían ser las primeras y básicas que hagamos, apoyemos a no a Isbel en sus posturas políticas. También deberíamos cuestionar lo que para mi es lo más cuestionable del artículo, el “no necesito pruebas”…

  • el 25 marzo, 2014 a las 7:45 am
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    Supuestamente no puede encontrar trabajo en lo estatal porque la seguridad cubana se lo impide ¿Pero la seguridad cubana también le impide encontrar un trabajo particular?

    “insistiré en mi búsqueda de otras fuentes de empleo (tanto estatales, como no estatales)”

    Insista de verdad, en la búsqueda de un trabajo.

  • el 25 marzo, 2014 a las 6:08 am
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    Te doy la razon , el articulista cae en los mismos errores que los periodistas de la mesa redonda.

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