¿Qué está pasando en el Submarino Amarillo?

La banda GENS en el Submarino Amarillo de La Habana

Por Irina Pino

HAVANA TIMES – Cuando en 2011 se inauguró el Submarino Amarillo, el centro cultural de ARTEX, fue un verdadero suceso, pues el objetivo era homenajear a The Beatles, la mítica banda inglesa, su música y su influencia cultural.

El diseño no podía ser más original, artistas habían recreado el interior del pequeño submarino de la canción, donde predominaba el amarillo y el azul.

En las paredes había escenas con personajes de la película, posters, las letras de sus temas musicales, y en la barra fotos de las carátulas de sus discos.

Su mobiliario consistía en mesitas para dos y cuatro personas en el centro, mientras a los lados pusieron unos cómodos sofás y asientos redondos, forrados de vinil amarillo.

Más acogedor resultaba imposible. Por su inteligente decoración pasó a ser uno de los mejores sitios de La Habana. Eso sumado a las bandas que hacían cover, las que desplegaron toda su energía para convertirlo en lo que fue. Hablo en pasado, ya diré por qué.

En aquel momento a mí me habían publicado mi primer libro de poemas, pero yo estaba escribiendo el segundo, Mientras hago el amor con George Harrison, por lo que esa noche cargué con mi poemario para mostrárselo a Ernesto Juan Castellanos, el investigador y escritor cubano que escribió varios volúmenes sobre la música de The Beatles.

Castellanos hizo de anfitrión del lugar en esa época. Más tarde emigró hacia los Estados Unidos.

Se sentía la buena vibra en el aire, local lleno y la gente feliz, porque al fin se había creado un sitio de rock aprobado por el gobierno, después de tanta represión sufrida a lo largo de décadas. El rock siempre fue un género condenado en nuestro país y eso nadie lo puede negar

Comencé a ir todos los fines de semana, sus precios eran asequibles, la entrada costaba 50 CUP, o 2 CUC. Además de buenas ofertas gastronómicas en cuanto a refrigerios y bebidas.

La popularidad se disparó, entonces se marcaba con dos horas de antelación para poder entrar a las tandas de fin de semana, porque abría a las 9 de la noche.

Guardo hermosas anécdotas de lo que disfruté en ese amado sitio, pero todo dio un giro cuando empezó la pandemia y cerraron el local para su restauración.

La reapertura trajo cambios que contribuyeron al detrimento de su fama. Todo el personal fue reemplazado, algunos de sus trabajadores emigraron. Actualmente el gerente y los camareros son nuevos…

Les confieso que en los primeros tiempos no asistí, el miedo al contagio del covid me frenaba. Luego comencé a ir porque extrañaba el ambiente, la música de las bandas y la retroalimentación con los amigos.

Hace meses la gente ha notado que en el Submarino Amarillo están sucediendo irregularidades que no se pueden ocultar, las ofertas gastronómicas en cuanto a bebidas, son paupérrimas, nunca hay cerveza, ni jugos ni refrescos. Solo ofertan el Coctel Cubalibre, al que llaman Cubata, preparado con un ron de dudosa calidad, que solo provoca malestares de cabeza.

Existe maltrato hacia el público. Una noche uno de los camareros me dio el vuelto mal, me tumbó dinero, y no solo a mí, sino a otras personas.

El último día que fui estaban vendiendo limonada con ron, pero el sabor es inconfundible, son las botellas de limón que venden en los agromercados (hechas con la cáscara) que ni siquiera poseen el gusto verdadero del cítrico.

Los que van con asiduidad comentan que están vendiendo la asignación de bebidas a otros locales, y le dan la bazofia a los asistentes.

Algo que me asombra es que ninguna de las bandas se atreve a hacer la denuncia, me imagino que por el miedo a que los despidan y no puedan tocar más allí.

Pero la gente sigue hablando, se ha corrido la voz de que en ocasiones han vendido la cerveza al Salón Rosado de la Tropical.

Es inexplicable que aunque solo funciona de viernes a domingo, solo oferten el horrendo trago de Cubata.

Nadie controla nada. Quería decir también que, el local está abarrotado de muebles en los pasillos y en la zona del fondo, donde se solía bailar. La idea es que la gente vaya solo a consumir y apenas pueda moverse. Maldad calculadora que provoca hacinamiento, porque no se respeta el espacio y la gente se quita las mascarillas.

Yo misma contraje un virus, que me tuvo con fiebre y dolor de garganta por cinco días.

Otra cosa, han impuesto una nueva medida: no se puede entrar en el recinto con mochilas. Pues no quieren que las personas lleven su propia bebida.

Es terrible cómo se ha denigrado el llamado “mejor” centro cultural de La Habana.

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Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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5 thoughts on “¿Qué está pasando en el Submarino Amarillo?

  • “Pero si es lo que hay, y por fuerza hay que ir -para despejar-, pues qué más da contagiarse de lo que haya que contagiarse, ¡para ahí, qué más!”

  • Ud. leyó el post ? No entendió nada. Se habla del respeto al público, no solo de divertirse.

  • “Sí, eso, fundamental el respeto.”

  • Que horror!
    Bueno, de què estoy hablando? Seguro que los freakis de la vieja guardia ya muchos se han resignado a no ir màs a ese lugar.

  • Así es amigo Luis, el público ha variado, muchos rockeros esperan que haya funciones en La casa de la amistad, que si ofertan cerveza, pero han dejado de ir a la Cueva de Ali Baba y los 40 ladrones.

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