Zoonosis o el carro cubano de la muerte

Por Irina Echarry

El carro de Zoonosis.

HAVANA TIMES – El Departamento de Zoonosis y Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) realiza una labor útil, aunque la fama no lo acompaña. Se ocupa de las infecciones zoonóticas que afectan a los seres humanos, y eso es muy necesario. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué es tan repudiado?

Los trabajadores de Zoonosis son muchos y se desempeñan en varias tareas, pero los más conocidos son los que salen a la calle a capturar animales callejeros, muchas veces sin herramientas ni condiciones -y generalmente con el saco lleno de cinismo-; ellos son la imagen de ese departamento. Una mala imagen, por cierto.

Cuando llega el carro de Zoonosis a un sitio, no importa que los animales tengan hogar y solo hayan salido a la calle a hacer pipi, no importa si están sanos o enfermos, no importa si alguien pide que no se lo lleven, porque los vecinos lo alimentan y cuidan. Una vez que esos trabajadores han visto un gato o un perro en la zona que deben “limpiar”, nada los hace cambiar de opinión.

Entonces se escuchan gritos de miedo y dolor, porque los manipulan de manera brusca, nunca se sabe bien si por temor a ser mordidos o por puro placer; luego los lanzan –también bruscamente- adentro del carro. Pero ahí no termina la angustia, una vez que los trasladan al Centro de Observación Canina, los animalitos no tendrán tampoco la vida fácil, debido al hacinamiento que sufren durante 48 o 72 horas. ¿Se imagina estar encerrado en un espacio reducido con otras muchas personas que como usted también tienen sed, hambre, están asustados, enfermos o son violentos, etc?

Con dedicación se logran cosas como esta – al Negro lo daban por muerto, pero logramos salvarlo.

Y después, al cabo del período de tiempo establecido los matan con estrignina. Sí, porque Zoonosis no cumple con los requisitos fundamentales para dar a los animales una muerte digna, no tiene en cuenta su sufrimiento y no hace nada por mitigar su dolor. A nivel mundial, la estrignina está considerada como no aceptable en la eutanasia animal, es rechazado su uso por inhumano, pues el animal permanece consciente mientras sufre las dolorosas contracciones musculares y las convulsiones violentas que produce este medicamento, hasta que muere por asfixia.

Terrible ¿no? Pero resulta que a pesar de tanto sufrimiento, no funciona. La estructura diseñada por el Estado para “resolver” un problema acuciante, desmedido, como es la población de animales callejeros, supera a la propia institución que conocemos como Zoonosis. Aun así, insisten en el mismo proceder y, aún en tiempos de crisis de combustible, el carro de la muerte sale a “limpiar” la ciudad varias veces a la semana.

Ayer fue en el Aeropuerto José Martí, hoy en la Habana Vieja, mañana será en otro sitio. Se comenta que el intensivo es por la celebración de los 500 años de La Habana y la visita de los reyes de España. Pero el motivo es lo de menos, porque no es un caso puntual, es todo un procedimiento, devenido en rutina, que lacera los niveles de sensibilidad de la población. La captura es un acto horrible y se realiza en plena calle, enseñando a nuestros niños el maltrato y la indiferencia hacia otros seres vivos. La muerte resulta un acto doloroso que muchos ignoran y en el que pocos se interesan.

Hay que exigir un cambio de procedimiento, podemos hacerlo, pues Zoonosis, como todas las instituciones estatales, se mantiene con nuestro dinero, y ya sabemos que no siempre está siendo bien invertido. La opción debe ser esterilizar y sanar, buscar adopciones responsables, concientizar.

La sociedad civil está dando muestras de buen trabajo, de amor y tenacidad. El Estado debe escuchar a los grupos de protección animal y a los protectores independientes que han proliferado por todo el país. Si estos rescatistas y protectores, casi sin recursos y sin una legislación que los ampare, logran resultados sorprendentes, ¿qué pasaría si Zoonosis fuera un aliado y no un centro de muerte y tortura? Nuestro dinero debe ser utilizado para salvar y no para matar.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.



3 comentarios sobre “Zoonosis o el carro cubano de la muerte

  • AY iri, cuanto dolor me provoca leer tu post. Una siente una gran impotencia. La Cuba que quiero cada vez esta más lejos de mis sueños.

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  • Al gobierno no le importan los animales, si fuera de otra manera hubiera una ley de proteccion animal, ni siquiera intentan ayudar a Pac cuba o Ceda y trabajar en conjunto, hay una gran desidia, les resulta mas barato la eliminacion de los animales que esten en la calle, ahora la prioridad es recaudar USD.

    Respuesta
  • Pero Irina si al gobierno no le importa la gente como le va a importar los perros y gatos. A proposito por mi pueblo, el guaso, no tenemos problemas con los gatos pues los muchachones se lo jaman, se compran una botellita de chispa, asan un gatico y a disfrutar.

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