Orfebrería moderna y Frankeinstein

Irina Echarry

Anillo

Hace unos días bajando por Obispo hacia la Plaza de Armas decidí entrar al museo de la orfebrería. Siempre me llaman la atención sus vitrinas, pero nunca me detengo a mirar. Claro que sé por qué, la joyería no me interesa mucho.

Aunque reconozco que hay sus excepciones, la mayoría de las veces se torna reiterativa y anticuada para mi gusto, al menos eso veo cuando me fijo en las mesas de ventas o en algún establecimiento que exponga joyas. Pero ese día encontré algo distinto. La expo de Abel Camejo mostraba sortijas, aretes, piercing, collares y prendedores, todo confeccionado con fragmentos de maquinarias de relojes viejos y piezas de computadoras en desuso.

Mientras observaba microprocesadores convertidos en aretes o cables usb en gargantillas, pensaba en la buena idea del reciclaje de los materiales (aunque no sé qué implicaciones para la salud pudiera tener esta idea), y en la denuncia implícita de la relación de dependencia
de los seres humanos con la tecnología, incluso creí oportuno reportar la expo para HT.

Sin embargo, inmediatamente me vino una sensación de rechazo, no hacia la expo sino a mi intención de hablar de ella. ¿Por qué?

Collar

Quizá para los extranjeros que leen la página o para algunos cubanos no hubiese tenido nada de particular, pero cómo decirle a la mayoría de los habitantes de este país que con piezas de PC pueden fabricar joyas si pocos saben lo que es ser propietario de una computadora.

La gran mayoría de los cubanos vemos alejarse la compra de una computadora a pesar de que el gobierno “liberó” la venta desde 2008. Una liberación de palabras y de pocos hechos pues la venta es en cuc, mientras el salario mensual se recibe en otra moneda. Y ni hablar de los precios: un chasis con fuente de 450 w cuesta 110 cuc por solo citar un ejemplo. Entonces el gobierno lo que hizo fue permitir algo que tenía prohibido, pero sin dar opciones para todos.

Hay que sumergirse en el mercado negro para adquirir la ansiada herramienta de trabajo o estudio y chocar también con los precios (aunque más bajos) y con la falta de garantía de los vendedores. Aun así es la mejor opción.

New Line, la exposición de Abel Camejo, me pareció ingeniosa y creo que le da un toque moderno a la orfebrería cubana, pero me hizo recordar el atraso tecnológico que padecemos.

Piercing

A menudo reclamamos nuestro derecho a que todos podamos acceder a internet, pero antes debemos tener la herramienta que nos lo permita.

Y quisiéramos pagarla con el resultado de nuestro trabajo, que no sea solo un privilegio de unos cuántos.

Imagino que algunos (sobre todo si ya tienen su computadora) crean que exagero. A esos les digo que hablo desde la experiencia: muchos de los que escribimos para este sitio no tenemos, y otros hemos estado años, muchos años reuniendo para armarla por piezas como a Frankenstein.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.


11 thoughts on “Orfebrería moderna y Frankeinstein

  • el 29 noviembre, 2011 a las 2:20 pm
    Permalink

    Entonces cual es tu queja, tranquila, si ya tienes una y con monitor, tranquila. Cual es tu infierno no se como te atreves a hacer este tipo de debate si tu no tienes de que quejarte hasta has publicado libros.

  • el 18 noviembre, 2011 a las 5:19 am
    Permalink

    Alfredo, En ningún momento digo que no tenga computadora.

  • el 17 noviembre, 2011 a las 1:58 pm
    Permalink

    Irina, que pena me das y risa tambien, tu sabes muy bien como adquirir una computadoira ya que en algun momento de tu vida la adquiriste una y sin mucho trabajo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *