Cuba: en las calles y sin confusión

Por Irina Echarry

Protesta: Sabado 11 de julio en La Habana. Foto por Yamil Lage/AFP / Axios.com

HAVANA TIMES – No dejo de pensar en una frase de Miguel Barnet en el octavo congreso del partido comunista el pasado abril, la idea era algo así: la revolución no está en las redes, sino en la calle.  Con ella respaldaba el discurso oficial sobre la credibilidad de lo que se dice de Cuba en las redes sociales.

Desde que, en 2018, los cubanos tuvimos acceso a los datos móviles, el gobierno ha tenido que lidiar con las críticas y los cuestionamientos de activistas, periodistas, artistas, y del pueblo en general que dirime sus angustias en las redes.  En la lógica gubernamental, las redes son un peligro, y es cierto, con ellas al alcance de la mano, la hegemonía del discurso oficial se desvanece.

Pero hasta las protestas del domingo 11 de julio, el gobierno no había sufrido tanto en tan poco tiempo a causa de internet. Fue gracias a las redes que vimos en tiempo real lo que aconteció en San Antonio de los Baños, por donde empezaron las manifestaciones: una marcha totalmente pacífica, donde había personas de todas la edades y la palabra Libertad se escuchaba bien clarito.

Luego de San Antonio la chispa se prendió a lo largo de la isla, esas directas en las redes que mostraban cómo la gente perdía el miedo de salir a la calle a manifestarse, inspiraban a otros. La inspiración es un arma poderosa. En poco tiempo la isla se llenó de manifestantes.

La respuesta fue un apagón de internet desde el mismo domingo para impedir que circularan con fluidez las imágenes de las protestas y de la represión con la que el gobierno intentó ponerles fin. Aún con el corte de los datos, por diversas vías, algunos lograron seguir accediendo, subiendo videos y mirando lo que otros publicaban.

Y así supimos de los disturbios, sí, hubo gente que rompió cristales y saqueó tiendas, que lanzó piedras y golpeó a policías; pero también del abuso de las fuerzas del orden, los palos y piedras que utilizaban los que “defendían a la revolución”, de los manifestantes que fueron violentamente detenidos, lanzados dentro de camiones, del gas pimienta, del temor y un sin fin de cosas más.

La medida de quitar internet es totalmente coherente con el discurso oficial, no solo porque el monopolio de las comunicaciones pertenece al gobierno/partido sino porque pretenden ser los únicos autores de la narrativa social y política del país.

Pero los videos están ahí, muchas personas los guardaron. No importa que ahora intenten tergiversarlos.

No tiene sentido pensar que es posible olvidar algo tan impresionante, nunca visto para varias generaciones que nacimos después de 1959 a no ser por televisión, en reportes de otros países.

Es un absurdo negar que sí es un estallido social, que la gente no solo está cansada de la escasez de medicamentos o comida. Es una locura que en esos videos que nos muestran a miles de personas pacíficas, el gobierno solo vea delincuentes o gente manipulada y confundida.

Claro que existen campañas mediáticas contra el gobierno (no contra Cuba), que el bloqueo/embargo es una realidad que afecta a toda la población, pero incomoda que solo se fijen en lo externo, que como siempre busquen la causa afuera, que ignoren, opaquen y desacrediten al pueblo.

La gente no salió por moda ni por dinero, cualquiera que escuche los reclamos se dará cuenta; por más que lo repitan, yo no veo a nadie confundido ahí. Más confundidos o manipulados lucen en las marchas por el primero de mayo, organizadas desde arriba, obligatorias para muchos y que muy pocos toman en serio. En todas estas manifestaciones de julio he visto más sinceridad que nunca.

Es una realidad, ya no es solo en las redes, la gente se ha ido a la calle a reclamar libertades. Es lamentable que el discurso del gobierno siga tan monótono, incluso en medio del corte de los datos Díaz Canel ha vuelto a alertar: no nos dejemos intoxicar por las redes sociales porque pretenden mostrar una Cuba que no es real. Si siguen así, con ese discurso cheo, minimizando los problemas internos y el hartazgo de la gente, cada vez serán menos creíbles.

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Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.


2 thoughts on “Cuba: en las calles y sin confusión

  • el 21 julio, 2021 a las 9:38 pm
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    Excelente comentario sobre lo acaecido el 11 de julio pasado. Gracias Iri!

  • el 17 julio, 2021 a las 9:37 am
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    Algo que debe hacer todo cubano que quiera libertad es ir al CDR y darse baja, algo tan simple como eso sería un golpe aterrador para la nomenclatura. Nada de CDR ni FMC.

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