Adaptándose a las Diferencias culturales

Graham Sowa

En el ELAM

A los sociólogos les encanta seguir el ejemplo de las ciencias biológicas. Podemos ver como los proyectos de las ciencias sociales que han pasado los últimos cien años dividiendo a la sociedad en diferentes partes, después dividen el fenómeno que ocurre en esas partes.

Esta división se puede llevar al individuo, donde algo tan complicado como la tristeza por la pérdida de una persona querida se ha declarado como un proceso de cinco etapas. Existen incluso etapas definidas para la adaptación a una cultura diferente: la luna de miel, el odio, la convivencia y la aceptación.

Comencé mi segundo año en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cuba y no puedo decir con seguridad en cuál etapa (o etapas) me encuentro. Observo a los nuevos estudiantes, los que comienzan en la preparatoria y en el primer año de la carrera y la posición de ellos tampoco se define con facilidad.

Los nuevos estudiantes se mueven en grupos, no en camarillas. Todavía no se han separado lo suficiente unos de otros, de acuerdo a la apariencia y al comportamiento de cada cual para estar agrupados en camarillas.

Algunos viven en una nueva cultura por primera vez en sus vidas; esta es la primera vez que dejan el país donde nacieron.

ELAM

Otros, como yo, hemos vivido  anteriormente fuera de nuestras países o hemos permanecido en Cuba por suficiente tiempo como para parecer que sabemos lo que hacemos al aventurarnos solos.

Pero el hecho de que nos mantengamos en un grupo no nos aproxima a determinar en qué etapa de adaptación a una cultura diferente nos encontramos. Después de todo, los grupos se pueden formar para amar, odiar, relacionarse, o para adaptarse a la nueva cultura.

Muchas personas en la escuela parecen moverse en grupos de estudiantes provenientes de su país. La escuela posibilita esto asegurándose de que nadie de un país o región determinada esté solo en un aula.

Esto significa que las conversaciones antes de que comiencen las clases y el profesor solicita la atención de los estudiantes  se desarrollan en varias lenguas. Estoy acostumbrado a escuchar portugués, malauí y las variadas formas de inglés caribeño mezclado con muchos dialectos españoles.

Puede ser debido a que permanecemos tanto tiempo en la escuela con personas provenientes de diversas tierras que no tenemos que pasar por esas etapas de adaptación cultural. Incluso es posible que nuestra experiencia de luna de miel, odio, convivencia y aceptación sea más diferente en este ambiente institucional que si viviéramos entre cubanos y tuviéramos que regir nuestras vidas por las mismas reglas de estos.

Graham

Graham Sowa: He vivido en Cuba durante tres años. Me gustaría achacar la pérdida de cabello, que se ve claramente en esta foto actual, a los rigores de la vida aquí y a la escuela de medicina, pero probablemente se deba a cuestiones genéticas. Las amistades más fuertes que he hecho durante mi estancia en Cuba han sido con otros autores de este sitio web. La fuerza de esas amistades casi ha restaurado mi fe de que el mundo en la red puede traer cambios tanto fuera de esta como en la vida real. Me he ajustado a utilizar Internet una o dos horas al mes. Mientras tanto he redescubierto cosas tales como pasar páginas de libros, escribir cosas a mano alzada, y tener que admitir que no sé algo en vez de buscar rápidamente la respuesta en Google mientras el profesor no está mirando.


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