Una noche de Jazz en el Vedado

Luis Rondón Paz

zorra-y-el-cuervo-2HAVANA TIMES — Luisi ¡Esto es lo más grande!, Dijo uno de mis amigos señalando el cartel de la entrada. Se trata del club de Jazz “La Zorra y El cuervo”, ubicado en la céntrica Avenida 23 entre N y O en el capitalino Vedado.

Habíamos llegado unos minutos antes de las diez de la noche, hora en que el centro recreativo perteneciente a la empresa Palmares abre sus puertas al público por el precio de 10 CUC por persona.

Cuando entramos advertí que por poco quedamos sin mesa pues en su mayoría estaban reservadas. Pero la buena suerte nos sonrió y pudimos ocupar un sitio privilegiado en el pequeño salón.

“Con el pago de la entrada viene incluido el derecho a dos tragos ligeros”, Dijo uno de mis colegas.

“Y no puedo pedir una Red-Bull en vez de los dos tragos?” Pregunté

“Creo que sí, debe estar incluido en el precio de la entrada.

Eso pensábamos, pero cuando llegué a la barra, se me orientó que el papel de la entrada solo cubre dos bebidas ligeras que pueden ser: mojito, cuba libre o jugo natural.

“Di tú, me parece que esto va a salir un poco más caro, porque ni bebo alcohol, ni me apetece llenar mi estómago con jugo a esta hora de la noche”, pensé.

Entonces, lo que hice fue ceder mi trago a mis acompañantes a cambio del dinero para comprar la bebida que facilitaría mantenerme activo por un rato.

Mientras las personas se acomodaban, indagué un poco sobre la programación del club y su funcionamiento interno.

Según uno de los trabajadores del club, el centro cultural cuenta con un jurado especializado en jazz, que es el encargado de hacer la rigurosa audición a las y los artistas del citado género. Y agregó además, que ese mecanismo le garantizaba al club de jazz una oferta cultural de calidad extrema durante toda la temporada.

Pasados treinta minutos después de las diez y el lugar estaba que no cabía un extranjero más. Me sentía como pez fuera del agua, era obvio, los únicos cubanos allí eran los artistas y el personal de servicio.

“Estoy rodeado y no exactamente de agua”; bromeaba para mi interior.

Finalmente comenzó el espectáculo.

Zoe Fuentes & Canela en La Zorra y el Cuervo
Zoe Fuentes & Canela en La Zorra y el Cuervo

Como vaticinó uno de mis amigos sobre la calidad de la música, no estaba errado. El producto musical es realmente bueno, y creo que hacía años no presenciaba en vivo una excelente representación del Jazz cubano. Destacando en esta ocasión que en la banda “Zoe Fuentes & Canela la mayoría de sus integrantes eran mujeres muy bien experimentadas en el género.

Estaba encantado, todo pintaba ser una noche inolvidable, hasta que algo comenzó a turbar mi tranquilidad. Primero pensé que era incienso, pero luego confirmé mi sospecha al ver una pareja de extranjeros fumando.

¿Será posible?

Diciendo esto para mi interior automáticamente me trasladé hasta donde estaba una de las personas de servicio para transmitirle mi inquietud.

“Disculpe, tengo una duda ¿Se permite fumar aquí dentro?”

“Si”.

“Pero, esto es un local cerrado, supuestamente no se debería permitir a las personas fumar dentro ¿verdad?”.

Ella asintió con la mirada.

“¿Entonces por qué lo permiten?”

“No se” respondió, dio la vuelta y continuó atendiendo a los extranjeros.

Quedé en una pieza con su respuesta.

¿Además de 10 CUC, tienes que pagar con tu salud para poder disfrutar de una buena interpretación musical? No me parece.

Así se lo comuniqué a las personas con quien compartía la mesa y quienes además tuvieron el gesto de invitarme al club de jazz.

Al final quedo claro que ni loco pagaría lo que cuesta la entrada a ese centro cultural. Es una pena, tan buen espacio, tan buena calidad en la música, pero una pésima atención al consumidor en aras de garantizar bienestar al cliente en un espacio libre de humo. En fin, ni aunque me inviten voy. Puede ser lo más grande, pero para mí, la salud está primera.


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