El camino no siempre está lleno de espinas

Dayneris León

Instituto de Neurología y Neurocirugía

HAVANA TIMES — Voy  a darles a conocer a todos aquellos que lean este escrito la necesidad de hacerlos partícipe de mis vivencias, generalmente comentamos lo mal hecho y no siempre reconocemos públicamente la labor abnegada, humana desarrollada por trabajadores de la Salud.

El pasado 22 de septiembre del presente año, luego de haber pasado 1 semana con dengue, mi esposo comenzó con manifestaciones neurológicas tales como toma en miembros superiores e inferiores, por lo que  llamamos a nuestro médico de la familia el Dr. Evaristo, perteneciente al Policlínico Héroes del Moncada.

Brillantemente diagnosticó al  segundo día  de tener los síntomas que estaba presentando un Síndrome Guillain Barré, un trastorno grave que ocurre cuando el sistema de defensa del cuerpo sistema inmunitario ataca parte del sistema nervioso por error. Esto lleva a que se presente inflamación del nervio, lo que ocasiona debilidad muscular.

Ante esta situación él mismo lo trasladó al Instituto de Neurología y Neurocirugía, donde solicitó ayuda profesional al médico intensivista que se encontraba de guardia en dicha sala, el cual confirmó el diagnóstico e internándolo en la sala de cuidados intensivos de forma inmediata comenzó a aplicarle el tratamiento con intaglobin.

Mi esposo de 51 años de edad con antecedentes de buena salud anterior, ahora presentaba una enfermedad que ponía en riesgo su vida.

Lamentablemente en muy pocos días iba evolucionando desfavorablemente, siendo necesario realizar abordaje venoso, sonda vesical, acoplar a máquina ventilatoria y por último una traqueotomía.

Día a día aparecían nuevas complicaciones como: parálisis de miembros inferiores, pérdida de la fuerza muscular de brazos, parálisis  facial  bilateral, visión doble, toma de pares craneales, toma de la musculatura que interviene en la respiración, en la deglución, en fin se apagaba día a día, hora a hora.

Sin embargo los trabajadores de la sala de terapia intensiva del  Hospital de Neurología y Neurocirugía encabezados por el Dr. Javier y el Lic. Yoel, no se dejaron vencer, luchando todos, minutos a minutos, día a día, enfrentando cada complicación que aparecía, diariamente los médicos, jefes de grupos de Enfermería y enfermeros se enfrentaban a una nueva complicación, las cuales fueron derrotando.

No creo que mi esposo lograra salvar la vida sin el diagnóstico oportuno de mi médico de la familia, sin la profesionalidad, disciplina, consagración, humanidad y amor de todos los trabajadores  de la sala de terapia intensiva, del laboratorio, de fisioterapia, el Dr. Machado y el Lic. Carlos, en fin de cada uno de los trabajadores del hospital que incluso no interactuaron directamente con él pero mostraron preocupación e interés por el caso.

Además no puedo dejar de mencionar el ambiente de unidad, colectivismo que se respira en esta institución, la limpieza, la organización, la seguridad por parte del jefe de protección y seguridad con su grupo de custodios que velan porque se cumpla con los reglamentos disciplinarios del hospital, lo cual permite que se mantenga en tan buenas condiciones.

Todo esto me hace pensar que sí se puede, que tenemos profesionales brillantes en cada uno de sus funciones y que de forma anónima día a día laboran por rescatar la vida de sus pacientes, por mejorar su calidad de vida, de ahí el título de este escrito y la necesidad de que conocieran de estos días grises que he vivido junto a mi familia y como ha salido el arco iris para nosotros.

Siento una eterna gratitud con todos, les doy mil gracias porque por ellos mi esposo se encuentra recuperándose satisfactoriamente y podrá estar juntos a nuestros hijos, gozando de salud y amor.

 

2 thoughts on “El camino no siempre está lleno de espinas

  • Mis felicitaciones a tu esposo y que pueda salir del hospital y continuar otra vez su vida junto a su familia y claro que en todas partes hay dr buenos como malos no solo en la salud sino en todos los sectores

  • La vida no es nuestra, es un préstamo.

    De hoy en adelante, no olviden darle gracias a Dios o a los médicos por prestarle un día más a tu esposo.

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