Pase lo que pase el espectáculo continuará

Por Adonis Milán

Agentes de la seguridad del estado cubano.

HAVANA TIMES – Diciembre fue un mes de definiciones en cuanto a solidificar mi postura como artista que disiente de la realidad cubana. Tras la censura que ha sufrido mi grupo de teatro a manos de las instituciones, así como las amenazas que recibieron mis actores por la Seguridad del Estado, no me dejaron más remedio que acudir a espacios independientes y trabajar con artistas emancipados del yugo institucional.  Así comienzo a trabajar con la actriz Iris Ruiz.

Como parte del festival Poesía Sin Fin, se planea hacer un work in progress de la pieza Psicosis, de la dramaturga inglesa Sarah Kane, monologo que empecé a dirigirle a Iris. La obra toca temas como los delirios, el encierro y la represión; utilizamos como referente el suceso ocurrido en el hospital psiquiátrico de La Habana, donde murieron 26 pacientes por los abusos que recibían de sus cuidadores.

El lunes 18 de diciembre teníamos ensayo a las 10:00 am, en la casa-galería El Círculo, espacio del artista Luis Trápaga y la músico, bloguera y activista Lia Villares.

Ese día, al llegar, me intersectan tres agentes de la Seguridad del Estado; ellos me prohíben entrar a la casa sin ni siquiera explicarme cuáles eran sus razones.  A dos ya los conocía, uno fue el que me interrogó un mes atrás, y se hace llamar teniente René, quien supuestamente es el oficial que se encarga de mi caso. Al otro lo había visto en un video arrestando arbitrariamente  a la activista Aile González. Este sujeto se hace llamar capitán Esfrein, dice que atiende el caso de Lia Villares. Por raro que parezca, los llamados disidentes pasamos ante los ojos del Gobierno de ser ciudadanos a casos que tratar, como quienes lidian con una epidemia.

Pasada dos horas los cerberos castristas se retiran, parece que se dieron cuenta que ese día no había función. Yo estaba acompañando por la actriz Lynn Cruz, quien pasaba por afuera de la galería cuando me impidieron el paso. En ese momento nos percatamos de que un hombre nos seguía, cuando este se marcha decidimos invertir el juego y lo perseguimos hasta su casa. Esa vez fue graciosa toda la situación que es creada por la inseguridad que tiene el Gobierno de Raúl Rastro.

La actriz Iris Ruiz y Adonis MIlán

El miércoles 20 de esa misma semana estaba programada nuestra obra en la galería El Círculo. Llegué algunas horas antes a la casa de Trápaga, estaba hablando con Lia cuando escuchamos la voz de Iris Ruiz.

El capitán Esfrein y otro tipo no la dejaban pasar. Bajamos corriendo, Lia abre la puerta sosteniendo una cámara en la mano. Los esbirros cierran la puerta y empujan a Luis Trápaga. Me quedo abajo junto a Lia, Luis subió a filmar. Me amenazan y el miedo me hace entrar en la casa. Iris y Lia se quedan solas frente esos hombres, intentan entrar y las empujan, luego la actriz es conducida a un carro de patrulla, la activista se ofrece a ir con ella.

Permanecemos en la casa, en los bajos seguía apostado uno de los guardias, quien en varias ocasiones amenazó con agredirnos y nos ofendió. Pasaban las horas y la casa seguía sitiada desde las cinco de la tarde; el público llegaría a las ocho de la noche a ver una obra que no era producto del teatro puesto que era consecuencia de un acto tan psicópata como el que legó Fidel Castro y es asumido hoy por su hermano.

Fue una experiencia horrible, porque el reloj parecía no correr; los teléfonos no paraban de sonar llamando de todas partes preguntando qué sucedía.  Mi cabeza parecía que iba a estallar, sentía miedo, desesperación y culpa por no haber hecho nada para que no se llevaran a Iris y Lia.

A los invitados que iban llegando el guardia se encargaba de decirle que no había función, no los dejaban llegar siquiera a la puerta de la casa. Una fotógrafa extranjera llamada Verónica y el grafitero Leo lograron entrar, haciéndose pasar como vecinos.  A las ocho aparece la artista Tania Bruguera acompañada por varias personas, venían todos del taller que se estaba dando en el instituto Hannah Arendt.

Ante la negativa de dejarlos pasar, Bruguera insistió y la empezaron a empujar. De un momento a otro comenzó la agresión física, Luis Manuel Otero Alcántara comenzó defenderse y su esposa la historiadora del arte Yanelys Núñez trata de quitarse todos los policías que tenía encima.  Núñez es golpeada por una policía y Otero es conducido con violencia adentro de un carro policial.

Yo había bajado y no podía parar de gritar: ¡Vivan los derechos humanos, viva el arte y la democracia! ¡Cuba Decide! Repetía estas frases una y otra vez. En cuestión de segundo todo estaba lleno de agentes de la Seguridad y policías.  

Me dan un empujón para que no pueda entrar más a la casa, me arrodillo en medio de la calle y continúo gritando. Estaba fuera de mí, parecía que el teatro me poseía, gritaba y pedía justicia para Osvaldo Payá y los niños del remolcador 13 de marzo, todo era muy confuso. En aquel instante mi pensamiento se conectaba con todos los crímenes que había cometido el castrismo. Los recuerdos que me vienen son como una dramaturgia fragmentada.

El poeta Amaury Pacheco, quien es esposo de la actriz Iris Ruiz, preguntaba por su mujer. Se me acerca un hombre de mediana edad, dice que me calme y que nos retiremos de ahí, luego habla con Tania.

Ante la negativa de marcharnos sin devolvernos a Lia, Iris y Luis Manuel, el coronel hace un gesto con la mano indicando que nos apresen. Hacemos una cadena de fuerza con los brazos, pero la policía la rompe a golpes y empujones. Soy arrestado junto a Tania Bruguera, Amaury Pacheco y Yanelys Núñez, cada uno es conducido a una patrulla diferente.

Soy esposado, adentro del carro el policía me dice que me calle, que quien manda ahí es él;  le pregunté si ahí dentro yo no tenía derechos. Responde, después de una breve pausa: ¨No, aquí adentro tú no tienes derechos¨

De un ensayo de la obra Psicosis.

Las esposas apretaban y las gotas de sudor corrían por mi rostro. La patrulla se detiene, adelante puedo ver otra, tenían a Yanelys adentro y más adelante estaban las otras con los otros detenidos, los policías estaban esperando órdenes.

Un tipo de la Seguridad habla conmigo, me dice que mi obra irrespetaba a Fidel Castro y que eso ellos no lo podían permitir. Finalmente me llevan hasta mi casa en la Habana Vieja, tengo que regresar a casa de Trápaga porque había dejado mis llaves. Fueron dos horas dentro de la patrulla, las esposas me habían dejado marcas en las manos.

Al llegar recibo la llamada de Rosa María Payá, le cuento lo ocurrido y me echo a llorar. Tania llama a Luis Trápaga y le dice que ya soltaron a Iris, todos están fuera de la estación de Zapata y C, estaban esperando que les digan dónde tenían a Lia y a Luis Manuel.

Voy corriendo a la estación, me empiezo a calmar cuando veo a Iris, Tania, Yanelys y Amaury, todos estaban bien. Creo que esa noche nos soltaron porque iba hacer un escándalo demasiado grande para el Gobierno tener arrestado a siete personas por una obra de teatro.  

Por fin un policía nos dice que Lia fue trasladada a la estación del Cotorro y Luis Manuel a la de San Miguel del Padrón. El grupo se dirige a buscar a Lia, en el Cotorro la policía niega que se encuentra ahí. Luego llegamos a la otra unidad en San Miguel donde confirman que Otero está en un calabozo.

Pasamos toda la madrugada de una estación a la otra y terminamos durmiendo en una acera, tuvimos vigilancia todo el tiempo.  Luis Manuel Otero fue liberado a las 24 horas y Lia Villares se mantuvo desaparecida por 32 horas, ni a su esposo le dijeron su paradero. Todo el tiempo estuvo en la estación del Cotorro, fueron tan desalmados que incluso Trápaga puso una denuncia en esa estación declarando a Lia desaparecida.

Días después el vicepresidente de la Asociación Hermanos Saiz, Rafael Gózalez, me comunica que fui expulsado de la organización por no cumplir los parámetros establecidos, se niega incluso a darme la separación por escrito. Acompaño a Tania Bruguera a un interrogatorio, me quedo fuera de la estación. Se me acerca un oficial de la Contrainteligencia y empieza hablar, dice que he tomado el camino incorrecto.

¿Por qué reprimen a un grupo de artistas que solo crean una utopía de libertad? Creo que la respuesta está en el miedo, ellos nos temen porque nosotros los artistas traemos una ilusión que puede materializarse, pero los militares traen la mentira que solo es una aberración para tener el poder.  En mi vida nunca he estado tan seguro de algo como hoy, estoy en el camino que lucha por la justicia, la democracia y la libertad.

Esa noche no se hizo la función, pero: el teatro es como una gran explosión, si intentas detenerlo te aseguro que te explotará arriba, romperá muros y se instaurará en la calle a la vista de todos. Ellos se llevaron a mi actriz presa, eso no impidió que se diera la función, quizás una que nadie esperaba, una que dejaría en los ojos del mundo la cruel realidad que vivimos los cubanos. Pase lo que pase el espectáculo continuará.



3 comentarios sobre “Pase lo que pase el espectáculo continuará

  • Animos, cuando leia me lo imaginaba todo, mucha fuerza.

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  • Adonis, siempre que me refiero a ustedes los califico como el arte contestatario y militante, porque los militantes del PCC son unos robots incondicionales al castrismos, los verdaderos militantes son ustedes porque además de su militancia como artistas independientes son los militantes de la democratización y de la libertad de Cuba, me inclino ante ustedes y derramo lagrimas en mis ojos secos con el corazón henchido. Una vez me dijeron que Adonis significaba bello, todos ustedes son los Adonis de la Cuba que aspiramos, son la belleza innata de Patria.

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  • Continuara…… y continuara….. y conti, nuara…..

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