Cronología del Covid-19 y su estado actual en Cuba

Por Alberto N Jones

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – A mediados del mes de diciembre, del año 2019, los medios de comunicación expresaron preocupación con un proceso respiratorio de alta mortalidad que había afectado a miles de personas en Wuhan, China.    

A principios de enero del año 2020 arribó a California un viajero procedente de China, que se enfermó días después. Fue hospitalizado y falleció, convirtiéndose en el primer caso diagnosticado en Estados Unidos con el virus del Covid-19.

Los gobernadores de Nueva York, New Jersey y California pidieron el cierre de sus aeropuertos, pero el presidente Donald Trump se negó a hacerlo, afirmando que ese proceso viral desaparecería como por arte de magia.

Mis limitados conocimientos de virología y con enfermedades transmisibles catastróficas estudiadas a mediados del siglo pasado, me indicaron que eso debía preocuparnos.

En lugar de escribir artículos prematuros y sin conocimiento de causa, me limité a escribir “posts” o carteles en Facebook, en los que pedía que Cuba cerrara sus fronteras a los vuelos internacionales, en momentos en que la dirección de Turismo y la prensa cubana promovía a la Isla como un destino seguro.

Por ello, fui acusado en los medios sociales por defensores del gobierno de Cuba de intentar sabotear la industria turística, de ser agente encubierto del enemigo y de tratar de causar hambre y penurias en Cuba.

A principios del mes de marzo se detectó el primer caso positivo de COVID-19 en Cuba, en un turista italiano. Entonces expresé mi absoluta confianza en el Ministerio de Salud Pública para controlar y erradicar el brote, debido a mi experiencia en el enfrentamiento a brotes epizootiológicos conjuntos en el pasado.

Hice la salvedad, que era imprescindible limitar drásticamente la movilidad de toda persona no esencial a sus casas durante 4 a 6 semanas, con la entrega de sus abastecimientos a domicilio.

Propuse que la Aduana de Cuba suspendiera los límites, los volúmenes, los altos aranceles y los decomisos arbitrarios contra las importaciones de cubanos radicados en el exterior. Eso permitiría a miles de visitantes saturar el mercado con cientos de miles de toneladas de alimentos, medicinas e insumos. No tuve éxito.

Sugerí que se introdujera el servicio de cabotaje que permitiría a cubanos residentes en el exterior, adquirir y enviar a sus familiares en Cuba grandes volúmenes de alimentos, medicinas y otros insumos en toneles de fibro de 50 galones con capacidad para unas 250 libras. Estos serían adquiridos en Panamá o Bahamas, como realizan millones de emigrados del Caribe y América Latina.

Esta idea fue ignorada y en su lugar, algunos productos de la libreta de abastecimiento fueron transferidos por el Mincín a los comercios en CUC y más tarde a las MLC (USD). Consecuentemente aumentaron las aglomeraciones, las colas, las indisciplinas y se ha tratado de resolver el creciente desabastecimiento con el uso de la policía, a pesar de los riesgos de la ocurrencia de enfrentamientos entre las fuerzas de orden público y el pueblo.

A pesar de ello, el nivel de infección se mantuvo bajo, la pandemia desapareció en la mayoría de las grandes ciudades, lo que redujo la posibilidad de mutaciones del virus y que este se hiciera endémico.

En el mes de mayo, la prensa de Cuba anunciaba la apertura del país al turismo. Siguiendo el mismo método de posts en Facebook y Twitter, clamé porque las llegadas de turistas fueran limitadas a los aeropuertos de Cayo Coco y Cayo Largo, que están perfectamente equipados y separados del territorio nacional. Allí los viajeros podrían ser aislados, investigados y los que resultaban negativos podrían continuar hacia su destino final.

Se decidió abrir todos los aeropuertos, excepto La Habana, al turismo, y un mes después, la pandemia había resurgido en todo la Isla. Se alcanzó el más alto nivel de infectados, hospitalizados y fallecidos, por lo que la prensa trató de culpar a turistas indisciplinados, aun cuando la mayoría de las infecciones demostraron ser autóctonas.

Hasta el momento, la pandemia no ha podido ser controlada, han rodado algunas cabezas inocentes de Salud Pública. Dicho personal nada tiene que ver con la crisis de abastecimientos de la nación, las aglomeraciones y las colas, que sí son la génesis de la infección y diseminación del letal virus.

Algunos argumentan que Estados Unidos tiene la mayor incidencia de infecciones y fallecidos en el mundo, a pesar de no tener problemas de abastecimientos. Pero, ignoran la falta de disciplina innata en los estadounidenses, los falsos derechos constitucionales que les permite hacer lo que les venga en ganas.

Además, las incoherencias emanadas de la presidencia de Donald Trump, las gobernaciones y las alcaldías, el fanatismo religioso, el extremismo derechista que niega la existencia de la pandemia y se oponen a ser vacunados, los actos políticos, las actividades deportivas y las festividades a las que asisten millones de personas sin mascarillas, son solo algunos de las causas y efectos del comportamiento de la pandemia en este país. 

Esto demuestra categóricamente, que la persistencia de la pandemia en Cuba tiene que ver más con problemas socioeconómicos-administrativos que con deficiencias epidemiológicas. Opino que la masiva vacunación y mejoras en el abastecimiento bastarán para su inmediata erradicación.

Lea más comentarios de Alberto N. Jones aquí en Havana Times.

One thought on “Cronología del Covid-19 y su estado actual en Cuba

  • In Britain there are over 100,000 deaths from covid 19.

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