“Trump habla como un dictador”

HAVANA TIMES – Dan Rather es uno de los periodistas estadounidenses más respetados del último medio siglo. Ahora con 88 años y jubilado, posteó en Facebook sobre el estado actual de la política de Estados Unidos.

Aquí está nuestra traducción de su publicación.

No queda tiempo para el silencio

Por Dan Rather (FB 23-9-2020)

Ya no queda tiempo para el silencio. No queda tiempo para elegir partido sobre país. No queda tiempo para sopesar el menor de dos males. Todos los hombres y mujeres de conciencia deben hablar o serán cómplices de que Estados Unidos se tambalee hacia un peligroso acantilado de autocracia y caos.

Este es un momento de ajuste de cuentas diferente a cualquiera que haya visto en toda mi vida. He visto a este país en grave peligro, mientras los hambrientos rogaban por sustento durante la Gran Depresión; mientras los nazis marchaban por Europa y los japoneses por Asia; mientras los misiles entraban en Cuba; mientras nuestros líderes políticos eran asesinados; mientras un presidente dirigía una conspiración criminal desde la Oficina Oval; mientras aviones eran secuestrados y lanzados contra rascacielos.

Todos esos fueron tiempos espantosos, pero a pesar de todo, nunca me preocupé de que un presidente socavara de manera activa la democracia estadounidense e incitara a que la violencia lo hiciera, ni siquiera Nixon, con toda su actividad criminal.

Lo que dijo Donald Trump hoy son las palabras de un dictador. Comunicar que consideraría convertirse en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en no aceptar la transferencia pacífica del poder, no es una frase lanzada a la ligera. No es una broma. Él no bromea. Y no es previsible. Sus palabras ya están sembrando una amenaza de violencia e ilegitimidad en nuestro proceso electoral.

Sospecho que está haciendo esto, porque siente que lo necesita. Es la misma razón por la que echó suciedad sobre Joe Biden, porque tiene mucho miedo de perder. Perder una elección podría significar perder en un tribunal de justicia. Podría significar tiempo en prisión y ruina.

Pero sospecho que los motivos de Trump son más instintivos. Necesita aferrarse al poder por mantener el poder. No puede perder, aunque tenga que hacer trampa para ganar. Aunque tenga que hacer estallar la democracia estadounidense. Para él significa poco o nada las aproximadamente 200 mil muertes por COVID-19. ¿Por qué le importaría nuestra Constitución o la Carta de Derechos?

No hay forma de edulcorar los peligros y las tinieblas en las que vivimos. Pero me alienta saber que la mayoría de los estadounidenses no quieren esto. Trump está en peligro de perder estados en los que debería ganar con facilidad. Pues sí, su base está llena de energía y es numerosa. Pero también lo es la de la oposición.

He visto a partidos de oposición en países extranjeros que han encauzado la moralidad de sus causas para lograr un gran cambio. Y la mayoría de esos movimientos de oposición no tenían la fuerza, el poder y los recursos de quienes se oponen a Donald Trump.

El propio Donald Trump ha definido lo que está en juego en estas elecciones. Esta es una batalla por la democracia estadounidense tal y como la conocemos. Ya pasamos los disparos de advertencia. Los aliados de todo el espectro político están haciendo sonar las alarmas.

En este momento, todos aquellos que buscan derrotar a Donald Trump saben que ganar una elección cerrada puede no ser suficiente. Es probable que el tamaño de una victoria importe. Si eso falla, ¿qué pasará? No lo sé.

Pero diría que todos deberíamos tratar de mantenernos firmes. Tratar de conservar nuestra energía para las batallas que se avecinan. Comprométanse con su comunidad, su país y su conciencia. Si se unen suficientes estadounidenses decentes y con coraje, el futuro de esta nación puede ser mejor, más razonable y más justo.

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