La aduana cubana y el mercado

La carreta delante de los bueyes

Fernando Ravsberg*

La Aduana solo cumple lo que el gobierno de Cuba le ordena y las regulaciones no son exageradas.

HAVANA TIMES — “Hacerse el sueco” en Cuba significa no darse por enterado de lo evidente y creo que con las críticas a las nuevas regulaciones aduanales más de uno se ha convertido en escandinavo como por arte de magia, buscando un cabeza de turco sobre el cual descargar la ira.

La Aduana General de la República ha recibido críticas a mansalva, aun cuando todos en Cuba sabemos que semejantes resoluciones no pueden provenir de una institución cuya función se limita a hacer cumplir las regulaciones que aprueba el gobierno.

Además tampoco las normas que se aplicarán resultan tan extremistas si se las compara con las de otros países. Viajar con 5 pares de zapatos es más que suficiente por mucho que se quiera caminar y hasta al más limpio le basta llevar decenas de jabones en la maleta.

Los precios de algunos productos provocan el contrabando. Para comprar este pedazo de queso hacen falta 2 meses de salario íntegro de un trabajador del Estado.

El problema no radica en lo que la Aduana nos permite entrar al país sino en lo que nosotros –cubanos y extranjeros residentes- necesitamos traer para llenar el enorme bache que produce la escasez y/o los altísimos precios existentes en el mercado interno.

Juro solemnemente que a mí no me place viajar desde España con las 4 gomas de mi automóvil bajo el brazo. No es fácil buscarlas y empaquetarlas, además de encontrar un taxi con suficiente capacidad para llevarme al aeropuerto sin protestas.

Hacer la cola en los vuelos hacia la isla desde cualquier parte del mundo es como meterse en una convención de vendedores ambulantes, cargados de las mercancías más insólitas, muebles, interruptores eléctricos, repuestos de autos, bombillos de luz, televisores, bombas de agua o prótesis mamarias.

Los cubanos traen desde el extranjero las cosas más extrañas, desde gomas de automóviles hasta pañales desechables.

Lo que falla no son las regulaciones aduanales sino el comercio interno y el gobierno debe aceptar que viene fallando desde siempre. Prácticamente el país no ha tenido un solo momento de abastecimiento pleno, sin escasez ni racionamiento.

Un viejo chiste dice que si Jesucristo hubiera sido cubano nunca lo hubieran crucificado porque aquí cuando no falta el martillo escasean los clavos o se pierde la madera. De hecho no hay un lugar en toda Cuba donde se pueda comprar un par de tablas legalmente.

El mercado negro enseguida se apropia del espacio, dudo que haya otro país con uno tan pujante y moderno como el de Cuba. Tiene incluso webs como Revolico o Porlalivre donde se oferta todo, al doble de lo que cuesta fuera y a la mitad de lo que vale en Cuba.

Da igual que se trate de un tubo de pasta de dientes o de una laptop de última generación, todo será más barato que en las tiendas del Estado, es que los mercaderes le suben apenas un 100% mientras que el gobierno le aplica un impuesto del 240%.

Estos refrigeradores en las tiendas de Europa cuestan 600 euros y en las de Cuba se venden al doble del precio.

La mayor parte de la ropa y zapatos que venden el Estado es mercancía vieja, cara y de mala calidad. Un par de zapatos puede durar un mes y no hay donde protestar cuando se rompen porque la defensoría del consumidor en Cuba es una utopía.

Con las nuevas regulaciones aduaneras el gobierno ha puesto la carreta delante de los bueyes, prohibiendo la importación antes de ser capaz de crear un sistema comercial que satisfaga mínimamente las necesidades de consumo de los ciudadanos.

Nadie debe temer que la importación ponga en crisis el comercio para eso basta con la propia ineficiencia de las autoridades encargadas de abastecer el mercado. Es que ni siquiera son capaces de mantener en las tiendas de forma permanente las frazadas para limpiar pisos.

Lo peor es que estas medidas solo afectarán al ciudadano que viaja de vez en cuando pero no detendrá el contrabando duro porque este entra al país de forma cotidiana en las maletas de las tripulaciones de aviación o en pacas, con el visto bueno de aduaneros corruptos.



11 thoughts on “La aduana cubana y el mercado

  • Llueve sobre mojado.

  • Ya este tema aburre

  • Dos palabras: cadena, mono.

    Por otra parte esto no es cierto:

    “Prácticamente el país no ha tenido un solo momento de abastecimiento pleno, sin escasez ni racionamiento.”

    El país, Sr Ravsberg, ya existía cuando llegó la peste, digo Castro. Y había de todo, según cuentan los mayores.

    ¡Gracias Fidel!

  • Escandalosa la campaña de manipulación -me parece que fallida- que le ha sido necesaria al gobierno para pasar estas medidas impopulares. Antes de la resolución que aparece en la Gaceta Oficial ya nos venían untando Vaselina con aquello de “no llevar encomiendas” y hasta -me atrevo a especular- la “mula” que fue detenida con marihuana sintética en el aereopuerto. Luego vino la resolución, acompañada del correspondiente artículo justificativo, aquel que hablaba de la protección contra la comercialización, citando el tipo que entró 43 televisores… como si 43 televisores fuera gran cosa. Indicativo de la situación precaria en la que se encuentra Cuba es que haya que dar tantos viajes para entrar 43 televisores y que TODAVIA SEA RENTABLE!!!!! ¿Por qué al que entró los 43 televisores no le dan una licencia de importación para que no entre 43 televisores, sino 43 contenedores llenos de televisores, que es lo que hay que entrar? Más tarde las oficiales de la aduana dieron su entrevista a Granma, en la que, por supuesto, no se les hace las preguntas adecuadas. Si estas medidas son para protegerse y cumplir la función que posee la aduana, como la de cualquier otro país, ¿por qué se reduce a la mitad la cantidad de la mayoría de productos que se pueden entrar sin pagar la tarifa de importación comercial? ¿Acaso 24 bloomers o 24 calzoncillos menos o más ponen en peligro a Cuba? ¿O 70 cuchillas de afeitar más o menos? Estas medidas no son más que una extensión de las medidas tomadas hace unos meses contra la venta de ropa por particulares, favoreciendo el monopolio estatal y de los militares en el comercio. Pero más que nada, son un ataque descarado contra las familias cubanas, contra aquellos que vamos a Cuba a ayudar a nuestros familiares, nuestros vecinos, nuestros amigos y demás. Una asquerosidad.

  • Buena aclaración Pepe, que Cuba no es país del 59 para acá, ni los Castro nos bajaron de la mata y nos cortaron el rabo: más bien nos pusieron a vivir como los animales.

  • Fernando aquí en Brasil hay de todo producidos e el país, producto de exportación, productos contrabandeados de los países limítrofes, fundamentalmente de Paraguay, productos clonados, hasta puedes comprar desde la sala de tu casa cualquier producto por Internet en el país o en el extranjero, además cualquier persona física o jurídica a través del servicio postal puede enviar o recibir mercancías. La aduana permite la entrada de productos por el monto de 300 dólares libre de impuesto en puertos y aeropuertos (por encima de ese valor tiene que pagar la tasa de adueña establecida ya sea por kilogramo de peso o por productos eléctricos domésticos, la palabra decomiso no existe a no ser por drogas), hace unos días el gobierno puso un límite de 150 dólares libre de impuestos y en los propios aeropuertos la gente empezó a protestar y tuvieron que dar marcha atrás, todo el mundo sabe que esos productos por su calidad y especificidad son para su comercialización porque nadie va ir a Miami de aquí de Brasil a buscar nada para su uso personal como tú que tuviste que traer las ruedas de tu carro desde Madrid a la Habana .

  • Fallan las reguLciones aduanales. Falla el comercio interno, el externo y falla todo. Falla que sólo el gobierno pueda ocuparse de la importación y la exportación. Es como en la casa donde se le prohíbe a la mujer trabajar fuera y como ella no tiene su propio dinero queda a merced del marido.

    Falla eso de prohibir la importación con fines comerciales. Si cualquiera pudiera importar un contenedor sin usar la figura del viajero las mulas desaparecerían de los aviones hacia Cuba. Simplemente, con un correo electrónico Juan Pérez ordena un contenedor de llantas, se las mandan por barco y Paco Perico las distribuye por las provincias.

    Pero no, la importación del cubano debe ir amarrada con el viaje. Y claro, un turista no necesita más que sus chancletas.

  • Sr. Ravsberd ud. está haciendo unas acusaciones muy serias que en cualquier país le costarían una buena demanda. Está acusando a las tripulaciones aéreas de delincuentes contrabandistas. Ud. sabe muy bien que todo el que viaja hacia Cuba lleva en las maletas de todo y precisamente el que viaja poco intenta sacar al menos algo de lo que le costó el viaje. Y lo que tipifica como contrabando en Cuba lo es ante todo por las regulaciones ridículas como las que acaba de dictar la aduana. Ud. como siempre, matando al mensajero; o como han dicho arriba: jugando con la cadena pero no con el mono.

  • julio:

    ¿Y esa ingenuidad a estas alturas? ¿Quién no sabe que los pilotos y las aeromozas contrabandean? Y los marineros mercantes; y los antiguos marineros de la flota de pesca (Porque esa pasó a mejor vida)..

    Yo voy a decir otra cosa más grave todavía, y voy a ser conservador: más del 50 % de la población cubana, o contrabandea, o sobrevive gracias al contrabando de otros. en Cuba están el contrabando, el trapicheo y la vendedera ilícita (Porque en Cuba casi todo en este sentido es ilícito) a la orden del día. Y menos mal, porque es lo que permite a la gente respirar un poco..

    Y, para que no me suelte lo del mono, le diré que los únicos culpables de eso y del resto de calamidades que tiene que sufrir el cubano, son la partida de viejos corruptos, incapaces, oportunistas y destructores de la nación que se hacen llamar “gobierno”.

  • Que cles de hdp,son los que toman esas medidas y despues hablan de bloqueo.

  • No he leido el trabajo de Lopez Leiva,pero aprecio en este trabajo argumentos y seriedad me cuesta creer que el tal lopez leiva sea un academico. Por otra parte, no entiendo como HHC puede claramente percatarse de la corrupcion del gobierno, partidos y sindicatos mexicano (que no lo dudo en absoluto) y no del gobierno sindicato y unico partido cubano, como decia mi abuela “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”.

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